Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVI - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santa Brígida, religiosa y fundadora.
Antífona de entrada
Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario, dando gracias a tu nombre, que es bueno.
Oración colecta
Muéstrate propicio con tus siervos, Señor, y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Me abandonaran a mí, fuente de agua
viva, y se cavaron aljibes agrietados
Lectura del libro de Jeremías
2, 1-3. 7-8. 12-13
El Señor me dirigió la palabra: «Grita y que te oiga todo Jerusalén:
Esto dice el Señor: Recuerdo tu cariño juvenil, el amor que me tenías de novia, cuando ibas tras de mí por el desierto, por tierra que nadie siembra.
Israel era sagrada para el Señor, fruto primero de su cosecha: quien probaba de ella lo pagaba, la desgracia caía sobre él —oráculo del Señor—.
Os traje a una tierra de huertos, para comer sus frutos deliciosos; pero entrasteis y profanasteis mi tierra, hicisteis abominable mi heredad.
Los sacerdotes no preguntaban: “¿Dónde está el Señor?”.
Los expertos en leyes no me reconocían; los pastores se rebelaban contra mí, los profetas profetizaban por Baal, fueron tras ídolos que no sirven de nada.
Espantaos, cielos, de ello, horrorizaos y temblad aterrados —oráculo del Señor—, pues una doble maldad ha cometido mi pueblo: me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados que no retienen agua».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Este pasaje de Jeremías, con el cual inicia su vida profética, nos llama a recordar, también a nosotros, los primeros momentos de nuestra conversión.
Esto es un ejercicio que debemos hacer con mucha frecuencia, pues en el mundo en el que vivimos, en el cual vamos en contra de la corriente, es fácil que se retroceda. Incluso, como lo denuncia el profeta, es posible que podamos regresar a la etapa de nuestra vida pagana, lo cual sería sumamente peligroso para nuestra vida espiritual.
El mismo Apocalipsis le recuerda a la Iglesia que no basta con decir: «Creo en Dios, voy a misa, "cumplo"», sino que nuestra vida moral debe ser congruente con nuestra fe, como deja de manifiesto también el Papa Juan Pablo II en su encíclica Veritatis Splendor.
El apóstol san Juan nos invita a ver desde dónde hemos caído, a darnos cuenta de que posiblemente el mundo nos ha arrastrado y, pudiera ser que, a pesar de haber conocido en algún momento la ternura y el amor de Dios, nos hayamos vuelto a contaminar y ahora nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras obras ya no sean propiamente cristianas.
El apóstol san Pablo habla duramente contra los gálatas, los cuales, «habiendo comenzado con el Espíritu, terminaron en la carne». Tengamos cuidado de no caer en ello. Escuchemos continuamente la voz de los profetas.
Salmo responsorial
Sal 35, 6-7ab. 8-9. 10-11
R. En ti, Señor, está la fuente viva.
- Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia es como las altas cordilleras, tus juicios son como el océano inmenso. R.
- ¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh, Dios!, los humanos se me acogen a la sombra de tus alas; se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias. R.
- Porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
EVANGELIO
A vosotros se os han dado a conocer
los secretos del reino de los cielos
y a ellos no
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo Mt 13, 10-17
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver, porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Jesús explica a sus discípulos la razón de porqué le predica al pueblo con parábolas, es la manera sencilla en la que quería hacer entender el mensaje a su pueblo para que no les quedaran dudas y se decidieran a no solo escuchar lo que les dice, sino a llevar esas palabras a su vida, a convertirse.
En mayor o menor grado, a todos nos pasa que ante un evento, una lectura, una conversación, recordamos parte de ella o entendemos solo una parte, quizá la parte que más nos preocupa o la que más nos llama, pero otra parte es como si no hubiera existido, como si no hubiéramos visto o escuchado lo que sucedió, lo que leímos o lo que escuchamos de la conversación.
Jesús habla de la gente de su tiempo utilizando la profecía que hizo el profeta Isaías, donde explica que hay mucha gente que aunque sea testigo de un acontecimiento extraordinario donde Jesús obró un milagro o dijo algo que debería haber tocado su corazón, en realidad es como si ellos no hubieran estado presentes, porque aunque vieron no quieren ver, aunque oyeron no quieren escuchar, les entra por un oído el mensaje y sale por el otro y todo porque han decidido no cambiar, no convertirse. En su cabeza lo que están presenciando no es obra de Dios o simplemente ellos están muy cómodos y no tienen que cambiar.
Esto de ningún modo es exclusivo de la gente que vivió en tiempos de Jesús, aplica perfectamente para todos nosotros, cuando una Palabra del Señor o una inspiración del Espíritu toca nuestro corazón para decirnos “tienes que hacer esto” o “tienes que dejar de hacer esto otro” y nosotros decidimos que no, que así estamos bien. Y la razón de esta decisión la explica claramente Jesús “porque no quieren convertirse ni que yo los salve”
El Señor nos está llamando todo el tiempo a responder a su llamado con generosidad, porque sabe que solamente así podremos ser verdaderamente felices, San Juan Crisóstomo se refiere a este pasaje diciendo que esta invitación de Jesús es una prueba de que la conversión es posible y que como dice su Palabra, el deseo de Dios es que el pecador viva.
El Señor te invita hoy a creer que todo es posible, que no importa de dónde vienes o en qué circunstancia estés viviendo, tu conversión, tu camino a la santidad es posible, porque Él lo hace posible. Pídele la luz de su Espíritu para que puedas decidirte a avanzar tomado de su mano.
Antífona de comunión
Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
En efecto, Señor, tú siempre me has conducido por verdes praderas y cañadas de agua clara, has apacentado mi alma en el momento de la angustia y siempre te has mostrado vencedor, tierno y misericordioso para conmigo.
Te pido tu favor y ayuda para que esto siga de esta manera, que mi cariño y amor, como el de la novia, vaya cada día en aumento hasta que te pueda ver cara a cara.
Acción
Hoy diré constantemente al Señor palabras de cariño y amor de mí hacia él.
Fuentes:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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