La escultura puede visitarse mediante inmersiones con escafandra autónoma, apnea o snorkel. Crédito: Servicio Técnico de Arqueología Subacuática - Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria
6 de agosto de 2026
Por Victoria Cardiel | ACI Prensa
Sumergido con las manos alzadas hacia la superficie como símbolo de paz, el Cristo de los Abismos descansa a 18 metros de profundidad frente a la histórica abadía, en Camogli (Italia).
Instalada en el fondo marino el 29 de agosto de 1954 con la colaboración de la Marina Militar Italiana, esta emblemática escultura submarina se ha convertido en un homenaje permanente a quienes perdieron la vida en el mar y a todos aquellos que dedicaron su existencia al submarinismo.
El Cristo de los Abismos descansa a 18 metros de profundidad frente a la histórica abadía, en Camogli (Italia). Crédito: Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria, dependiente del Ministerio de Cultura de Italia
Su autor, el escultor italiano Guido Galletti, concibió la figura de un hombre con los brazos abiertos en señal de paz y acogida.
Lo hizo después de la trágica muerte de su amigo Dario Gonzatti: el primer buceador italiano fallecido durante una inmersión con equipo autónomo en esas mismas aguas.
Uno de los aspectos menos conocidos de la escultura es el origen del bronce empleado en su construcción. El material se obtuvo a partir de objetos cargados de significado: medallas de soldados caídos donadas por madres y viudas; medallas deportivas; campanas; piezas de embarcaciones; hélices e incluso cañones.
Todos estos elementos fueron fundidos para crear una única figura que, desde hace más de siete décadas, custodia silenciosamente las profundidades del Mediterráneo.
Hoy, contemplar la estatua —con una altura de 2,5 metros y un peso cercano a los 260 kilogramos— es una experiencia al alcance de buceadores y aficionados al mar.
Uno de los enclaves de buceo más populares
Puede visitarse mediante inmersiones con escafandra autónoma, apnea o snorkel. De hecho, el lugar se ha consolidado como uno de los enclaves de buceo más populares del Mediterráneo.
El Cristo de los Abismos. Crédito: Servicio Técnico de Arqueología Subacuática - Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria
Cuando las condiciones marítimas son favorables, la figura también puede distinguirse desde la superficie a bordo de una embarcación o un kayak. Los pescadores de la zona, conocedores de cada rincón de la bahía, suelen indicar amablemente el punto exacto donde se encuentra.
Con el paso de los años, el Cristo de los Abismos se ha convertido en un emblema internacional del buceo. Cada temporada, miles de submarinistas llegan hasta San Fruttuoso para contemplar de cerca la estatua, que emerge entre las aguas cristalinas como uno de los grandes atractivos de la región.
En 2004, la escultura fue extraída temporalmente del mar para someterla a una profunda restauración. Los trabajos permitieron reparar los daños acumulados por el paso del tiempo y recolocar una mano que había sido desprendida accidentalmente por el impacto de un ancla.
Un año después, la figura regresó a su emplazamiento sobre una nueva base, instalada a la misma profundidad para facilitar su conservación.
Décadas de limpiezas que dañaron la estatua
Durante décadas, generaciones de buceadores limpiaron la estatua con la mejor de las intenciones pero con un resultado fatal: el uso de cepillos metálicos, utilizados para eliminar la presencia de organismos durante cerca de cincuenta años, desgastó la superficie y provocó la pérdida de las pátinas originales.
Labores de limpieza del monumento por parte de un agente de la policía italiana. Crédito: Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria
La responsable de coordinar actualmente la conservación del monumento, Alessandra Cabella, historiadora del arte y buceadora de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria, dependiente del Ministerio de Cultura de Italia, explica a ACI Prensa que los microscópicos surcos producidos por los continuos cepillados favorecieron la proliferación del biofouling, la colonización biológica que sigue afectando a la estatua.
Además, tal y como explica la experta, a los efectos nocivos de estas limpiezas inexpertas se suman “las corrientes galvánicas generadas por el contacto entre el bronce y elementos de hierro presentes en la estructura interna de la estatua”.
Se ha una técnica innovadora basada en la utilización de una hidrolimpiadora submarina (hydrojet cleaner), capaz de retirar los organismos incrustados sin dañar la superficie del bronce. Crédito: Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de Liguria
Para afrontar estos desafíos, actualmente se ha adoptado una hidrolimpiadora submarina (hydrojet cleaner), capaz de retirar los organismos incrustados sin dañar la superficie del bronce.
Cabella destaca además otro factor clave: la participación conjunta de los distintos cuerpos especializados de inmersión del Estado italiano, entre ellos los Vigili del Fuoco, Carabinieri, Guardia Costera, Guardia di Finanza y Marina Militare, que trabajan coordinadamente en la protección de este emblemático patrimonio cultural submarino.
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