Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Domingo, 2 de agosto de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVIII.
   Color del día: Blanco.  

Solemnidad (en Costa Rica):

Antífona de entrada
Cf. Jdt 13, 18-19

El Señor Dios altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra, porque ha sido glorificado tu nombre de tal modo que tu alabanza está siempre en la boca de todos.


Oración colecta

Concédenos, Señor, a cuantos honramos la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, por su intercesión, participar como ella de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
María, trono de la Sabiduría

Lectura del libro del
Eclesiástico 24, 1-4. 8-12. 19-22

La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.

En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.

«Yo salí de la boca del Altísimo, primogénita de todas las criaturas.

He hecho surgir una luz perpetua en el cielo y como niebla cubrí la tierra.

Puse mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.

El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.  

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir.  

Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sion.

En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.

Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.

He fijado mi morada en la asamblea de los santos.

Venid a mí los que me deseáis, y saciaos de mis frutos.

Pues mi recuerdo es más dulce que la miel, y mi heredad más dulce que los panales, y mi recuerdo permanece por los siglos.

Los que me comen todavía tendrán hambre, y los que me beben todavía tendrán sed.

Quien me obedece no pasará vergüenza, y los que se ocupan de mí no pecarán».

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

El texto que leemos es fundamental en este libro bíblico, también llamado Sirácida. Por eso, no es extraño que en este pasaje que hoy meditamos se ofrezcan imágenes que más tarde serían de gran valor al acercarse al misterio de Cristo.

En efecto, retomando una idea propia del Libro de los Proverbios, la lectura no solo presenta la sabiduría como una realidad existente antes de la creación, sino que habla de la obra creada como una acción en la que interviene esa misma sabiduría; la que se ha instalado en medio del pueblo de Israel gracias a la revelación que Dios ha querido hacerles de sí mismo, y ahora convoca formalmente a todos aquellos que quieran saciarse de sus frutos. Pues en ella encontrarán una fuente que siempre tendrá algo más que aportarles.

Por tanto, es común que este pasaje se emplee para reflexionar acerca de María, pues ella es la discípula fidelísima que supo acoger en su vida la Sabiduría, la Palabra de Dios, Jesucristo el Señor, y se dejó abrazar por esa Sabiduría.

Para reflexionar: ¿Pido a Dios el don de la sabiduría? ¿Me dejo guiar por la sabiduría divina en mi vida?

ORACIÓN: Señor, ilumínanos con tu sabiduría, para que resplandezca con la fuerza de la verdad el pleno conocimiento de tu amor. Amén.

Salmo responsorial
1 Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd

R. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi salvador.
  • Mi corazón se regocija en el Señor, mi poder se exalta por Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. R.
  • Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor. Los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía. R.
  • El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. R.
  • Él levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria. R.

SEGUNDA LECTURA
Envió Dios a su Hijo, nacido de mujer

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:

Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial.  

Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡“Abba”, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.  

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Segunda Lectura

El pasaje a los Gálatas nos muestra la grandeza indudable de María, pues nos dice que Jesucristo vino en el momento propicio para liberarnos de la esclavitud a la que nos tenía sometidos la ley, ya que esta solo era capaz de señalar lo malo sin dar nunca la fuerza para vencerlo.

Jesús, en cambio, nace de una mujer; es decir, se hace hombre para establecerse a sí mismo bajo el régimen de la ley. De ese modo, en su propia humanidad muerta y resucitada haría morir esa existencia nuestra que estaba vinculada al pecado según las prescripciones de la ley; y así nos dio una vida nueva que se abre a la eternidad.

Para reflexionar: ¿Mi fe es firme o tiende a vacilar? ¿En qué momentos es más débil?

ORACIÓN: Señor, concédenos recibirte como María, conservando tus palabras en el corazón y celebrando con fe tus misterios. Amén.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Dichosa es la bienaventurada Virgen María, que, sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. R.

EVANGELIO
Ahí tienes a tu hijo.
Ahí tienes a tu madre

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 19, 25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.  

Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».  

Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».  

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.  

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El evangelista Juan dice que al pie de la cruz estaban María y otros más: un pequeño grupo o “resto fiel” que se mantuvo junto a Jesús hasta el final. Por eso, las palabras que Él les dirige manifiestan que ha llegado la “hora” anunciada desde el inicio del Evangelio. Ahora es cuando se realiza la redención por la cual Jesús vino al mundo y se hizo uno de nosotros; ahora es el momento de la nueva creación.

En esta obra de regeneración de la humanidad, María aparece profundamente asociada a Jesús, tanto como Eva lo estuvo con Adán en el momento del pecado.

Si un hombre y una mujer (Adán–Eva) hicieron que el pecado entrara en la humanidad, un hombre acompañado de una mujer (Jesucristo–María) hace ahora posible que nos veamos libres del dominio del pecado. Por eso, Jesús se dirige a María llamándola “mujer”, es decir, “nueva Eva”, para mostrar que Él realiza la obra extraordinaria de la nueva creación.

Por esa misma razón, la Virgen se manifiesta igualmente como imagen de la Iglesia-Madre que da a luz a los hijos regenerados por Cristo. De ahí que este pasaje se entienda como fundamento de la maternidad espiritual de María: a ella se le encomienda el cuidado de aquellos que han sido regenerados por la muerte y resurrección de Jesucristo y que buscan mantenerse fieles al Maestro.

Para reflexionar: ¿Al igual que Juan, acojo a María como mi madre? ¿Me mantengo fiel al Señor, incluso en los momentos de cruz?

ORACIÓN: Señor, que has constituido a la Virgen María en primicia de la nueva creación, concédenos abandonar nuestra antigua vida de pecado y abrazar la novedad del Evangelio. Amén.


Antífona de comunión
Cf. Lc 1, 48

Me felicitarán todas las generaciones, porque Dios ha mirado la humildad de su esclava.


Oración después de la comunión

Fortalecidos, Señor, con el alimento del cielo, te pedimos humildemente reconocer de palabra y seguir con nuestras obras a tu Hijo, nacido de la Virgen fecunda, al que hemos recibido en este sacramento. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Síntesis

Toda celebración litúrgica tendrá siempre como contenido y razón de ser el Misterio Pascual de Jesucristo. Este no solo puede iluminar acontecimientos muy diversos, sino que también puede ser abordado desde perspectivas muy variadas, pues su riqueza es inagotable.

Esta verdad reviste una fuerza particular al acercarnos a una celebración mariana, ya que todas las maravillas que en ella se realizaron tuvieron su origen en la entrega de Jesucristo y en su victoria sobre la muerte y el pecado.

La meditación de los textos bíblicos de hoy, la celebración eucarística y cualquier gesto de piedad que realicemos en este día deben impulsarnos a participar activa y eficazmente en la construcción de una sociedad cada vez más fraterna, más acorde con los principios del Evangelio.

Fuentes:
La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).