Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Miércoles, 12 de agosto de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIX - Feria.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre:

Antífona de entrada
Cf. Sal 73, 20. 19. 22. 23

Piensa, Señor, en tu alianza, no olvides sin remedio la vida de tus pobres. Levántate, oh, Dios, defiende tu causa, no olvides las voces de los que acuden a ti.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, a quien, instruidos por el Espíritu Santo, nos atrevemos a llamar Padre, renueva en nuestros corazones el espíritu de la adopción filial, para que merezcamos acceder a la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Marca en el frente a los que
se lamentan por las acciones
detestables de Jerusalén

Lectura de la profecía de
Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22

Oí al Señor que exclamaba con voz potente: «¡Ha llegado el juicio de la ciudad! Que cada uno empuñe su arma destructora».

Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte. Cada uno empuñaba una maza. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura. Al llegar se detuvieron junto al altar de bronce.

La Gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, dirigiéndose al umbral del templo.

Llamó al hombre vestido de lino, que tenía los avíos de escribano a la cintura.

El Señor le dijo: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén, y marca en la frente a los que gimen y se lamentan por las acciones detestables que en ella se cometen».

A los otros les dijo en mi presencia: «Recorran la ciudad detrás de él, golpeando sin compasión y sin piedad. A viejos, jóvenes y doncellas, a niños y mujeres, mátenlos, acaben con ellos; pero no se acerquen a ninguno de los que tienen la señal. Comenzarán por mi santuario».

Y comenzaron por los ancianos que estaban frente al templo.

Luego les dijo: «Profanen el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salgan a matar por la ciudad».

La Gloria del Señor salió levantándose del umbral del templo y se colocó sobre los querubines.

Los querubines desplegaron sus alas y se elevaron sobre la tierra ante mis ojos. Junto con ellos partieron también las ruedas y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental del templo del Señor. La Gloria del Dios de Israel estaba por encima de ellos.

Eran los mismos seres que había visto bajo el Dios de Israel junto al río Quebar, y comprendí que eran querubines.

Cada uno tenía cuatro rostros y cuatro alas, y bajo las alas una especie de mano humana. El aspecto de sus rostros era el de los rostros que había visto junto al río Quebar. Todos ellos iban de frente.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

El tiempo del castigo ha llegado. El profeta con gran dramatismo presenta al pueblo el juicio que Dios ha emitido sobre el pueblo rebelde y desobediente, que a pesar de todos los emisarios (Isaías y Jeremías) no se había vuelto hacía YHVH. Sin embargo, a pesar de todo, el Señor permanece fiel a la Alianza y por ello ha destinado un resto fiel que continuará la historia de la Salvación.

Hermanos, cuando vemos el estado de corrupción que priva en nuestras comunidades, en donde los bautizados llenan las cantinas, los centros de prostitución y de espectáculos indecentes; cuando es difícil encontrar personas justas y honestas en los gobiernos y en las empresas, siendo que éstos son como nosotros, también bautizados, nos llenamos de tristeza.

Pero al mismo tiempo vemos que las cosas, como en Jerusalén, no pueden seguir así y que Dios ciertamente hará, como lo ha hecho siempre con su pueblo, algo para purificarlo. En aquel tiempo fueron los Caldeos encargados de realizar esta purificación, hoy en día ¿Quién será?

Es pues tiempo de predicar, de buscar con todas nuestras fuerzas y con el poder del Espíritu Santo de ayudar a nuestros cercanos (los que están en nuestros círculos de amistades, familiar y laboral) a regresar al Señor.

Hoy contamos con la asistencia poderosa del Espíritu que nos da palabras de sabiduría. No nos sintamos ajenos al gran problema que pesa sobre nuestro pueblo cristiano y anunciémosles la Vida en Cristo, y sin miedo denunciemos el pecado del pueblo para que el Señor no tenga que castigarnos para que regresemos a él.

Salmo responsorial
Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6

R. La gloria del Señor
se eleva sobre los cielos.
  • Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.
  • De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R.
  • ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que habita en las alturas y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R.

Aclamación antes del Evangelio
2 Cor. 5, 19ac

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.

EVANGELIO
Si te hace caso,
has salvado a tu hermano

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

En verdad les digo que todo lo que aten en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en los cielos.

Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El Evangelio de hoy nos enseña algo muy difícil pero profundamente cristiano, cómo afrontar el pecado y los conflictos dentro de una comunidad. Jesús no nos dice que ignoremos al que se equivoca, ni tampoco mucho menos nos dice que hay que humillarlo delante de todos. Dice: ‘primero ve y corrígelo a solas’. El objetivo no es ganar una discusión, sino ganar al hermano. 

La corrección fraterna nace del amor, no del orgullo; solo corrige quien desea que el otro vuelva al camino de Dios. Cuántos problemas se evitarían si siguiéramos este método de Jesús; en lugar de murmurar, de hablar a las espaldas, de difundir los errores de los demás, iríamos directamente a la persona con respeto, humildad y deseo sincero de reconciliación.

Pero el Evangelio también reconoce que no siempre será fácil, por eso Jesús propone un camino gradual, buscando siempre la conversión antes que la condena. La Iglesia no corrige para excluir, sino para sanar, no busca perder personas, sino recuperarlas para Cristo. 

El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que: “la corrección fraterna es una obra de misericordia espiritual”, porque ayudar al pecador a convertirse es una expresión concreta de la caridad. 

Finalmente, Jesús nos deja una promesa llena de esperanza: ‘donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos’. No se trata simplemente de reunirse, se trata de hacerlo en su nombre, buscando su voluntad, la unidad y la reconciliación. Una comunidad donde hay perdón, diálogo y oración se convierte en un lugar donde Cristo está realmente presente. 

Preguntémonos hoy ¿soy de los que construyen puentes o de los que levantan muros? Cuando alguien falla, ¿busco ayudarlo a levantarse o me limito a juzgarlo?

Pidamos al Señor un corazón humilde, capaz de corregir con caridad y de aceptar también las correcciones que otros por amor puedan hacernos, porque una Iglesia santa no es una Iglesia formada por personas perfectas, sino por pecadores que con la gracia de Dios están dispuestos a reconciliarse y a caminar juntos hacia la santidad. 

Antífona de comunión
Cf. Sal 147, 12. 14

Glorifica al Señor, Jerusalén, que te sacia con flor de harina.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

La comunión en tus sacramentos nos salve, Señor, y nos afiance en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Dios mío, dame tu Espíritu Santo, pon en mi los mismos sentimientos de tu corazón para nunca acostumbrarme a lo que ocurre en el mundo, para que nunca lo vea como normal.

Pon tu marca en mi frente porque me duelo y me lamento de que la gente quiera seguir en el fango en vez de ir al Dios que tiene tanto amor por nosotros; pero con esa marca dame también tu gracia para poner mi granito de arena y hacer la diferencia en este mundo ahora que aún es tiempo, conviérteme a mí mismo en una señal para que el mundo te conozca.

Acción

Hoy leeré algunas noticias del día y me haré consciente de cómo la raíz de los males está en la falta de Dios, y oraré pidiendo la misericordia del Señor para con su pueblo.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).