Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Lunes, 3 de agosto de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVIII - Feria.
   Color del día: Verde.  


Antífona de entrada
Sal 69, 2. 6

Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme. Que tú eres mi auxilio y mi liberación. Señor, no tardes.

Oración colecta

Atiende, Señor, a tus siervos y derrama tu bondad imperecedera sobre los que te suplican, para que renueves lo que creaste y conserves lo renovado en estos que te alaban como autor y como guía. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Jananías, el Señor no te ha enviado,
y tú has inducido al pueblo
a una falsa confianza

Lectura del libro de
Jeremías 28, 1-17

El mismo año, el año cuarto de Sedecías, rey de Judá, el quinto mes, Jananías, hijo de Azur, profeta de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:

«Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: “He roto el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar para llevárselo a Babilonia.

A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que marcharon a Babilonia, yo mismo los haré volver a este lugar – oráculo del Señor – cuando rompa el yugo del rey de Babilonia”».

El profeta Jeremías respondió al profeta Jananías delante de los sacerdotes y de toda la gente que estaba en el templo.

Le dijo así el profeta Jeremías:

«¡Así sea; así lo haga el Señor! Que el Señor confirme la palabra que has profetizado y devuelva de Babilonia a este lugar el ajuar del templo y a todos los que están allí desterrados. Pero escucha la palabra que voy a pronunciar en tu presencia y ante toda la gente aquí reunida:

Los profetas que nos precedieron a ti y a mí, desde tiempos antiguos, profetizaron a países numerosos y a reyes poderosos guerras, calamidades y pestes. Si un profeta profetizaba prosperidad, sólo era reconocido como profeta auténtico enviado por el Señor cuando se cumplía su palabra».

Entonces Jananías arrancó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.

Después dijo Jaranías a todos los presentes:

«Esto dice el Señor: «De este modo romperé del cuello de todas las naciones el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, antes de dos años»».

El profeta Jeremías se marchó.

Vino la palabra del Señor a Jeremías después de que Jananías hubo roto el yugo del cuello del profeta Jeremías.

El Señor le dijo:

«Ve y dile a Jananías: “Esto dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, pero yo haré un yugo de hierro. Porque esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y se le sometan. Le entregaré hasta los animales salvajes”».

El profeta Jeremías dijo al profeta Jananías:

«Escúchame, Jananías: el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por tanto, esto dice el Señor: “Voy hacerte desaparecer de la tierra; este año morirás porque has predicado rebelión contra el Señor”».

Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Este pasaje del profeta Jeremías nos muestra la importancia de la Jerarquía como medio para el discernimiento de la misma Palabra de Dios. El tomar las cosas y mensajes de fuentes externas a nuestros pastores puede, como lo hemos visto en este pasaje, traer consecuencias negativas tanto para el "pseudo profeta" como para aquellos que dan crédito a lo que se dice.

El mismo apóstol san Pedro advierte a la comunidad cristiana sobre la dificultad de interpretar algunos de los pasajes de las cartas de san Pablo.

Debemos siempre recurrir a la fuente clara del Magisterio de la Iglesia, especialmente del Papa y de quien él va nombrando para que, con la ayuda del Espíritu Santo y teniendo de frente toda la Escritura, y no sólo un versículo o un pasaje aislado, proporcionen los criterios correctos para saber qué es lo que Dios va proponiendo al hombre para el desarrollo de su vida de acuerdo a su proyecto de amor.

Toma siempre la Sagrada Escritura como fuente de revelación de Dios y no te dejes confundir. Si algo no resulta claro a tu entendimiento, es mejor preguntar que quedar confundido.

Salmo responsorial
Sal 118, 29. 43. 79. 80. 95. 102

R. Instrúyeme, Señor, en tus decretos.
  • Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley. R.
  • No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. R.
  • Vuelvan a mí los que te temen y hacen caso de tus preceptos. R.
  • Sea mi corazón perfecto en tus decretos, así no quedaré avergonzado. R.
  • Los malvados me esperaban para perderme, pero yo meditaba tus preceptos. R.
  • No me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 4b

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.

EVANGELIO
Mándame ir hacia ti sobre el agua

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 14, 22-36

Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

Y después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo.

Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.

Jesús les dijo enseguida: – «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».

Pedro le contestó: – «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre el agua».

Él le dijo: – «Ven».

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: – «Señor, sálvame».

Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: – «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».

En cuanto subieron a la barca amainó el viento.

Los de la barca se postraron ante él, diciendo: – «Realmente eres Hijo de Dios».

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron a todos los enfermos.

Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Mientras los discípulos van camino de regreso en la barca, Jesús se queda a despedir a la gente para ir al monte a estar a solas con su Padre; san Juan Crisóstomo nos dice que el motivo de esta subida al monte es ‘para enseñarnos que para orar es cómoda la soledad y el desierto. Por esto con frecuencia se retira a sitios desiertos, y ahí pasa la noche en oración’.

Mateo nos cuenta que Jesús estuvo mucho tiempo en oración, sin embargo, a pesar del tiempo invertido, los evangelistas jamás nos dicen cuál es el contenido de las largas oraciones de Jesús, lo cual es un reto para nosotros, porque nos hace ver que lo importante no son las palabras, sino el tiempo dedicado a Dios, la soledad e intimidad junto a Él.

Terminada su oración, va en busca de sus discípulos que navegan en su barca sobre el mar de Galilea, en el cual, con frecuencia se levantan fuertes vientos y grandes olas, lo que pone en peligro embarcaciones y vidas humanas.

El mar, como nuestra vida, es un espacio de gran tamaño y que tiene muchos cambios, en algunas ocasiones con una intensidad que nos sobrepasa de tal manera, que sentimos que solo Dios es capaz de dominar sus fuerzas y aplacar su ira.

Ante el temor del naufragio, en un mar en el que vale poco lo que pueden hacer, aparece Jesús caminando sobre las aguas, Pedro lo reconoce y se anima a pedirle algo extraordinario, ‘si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua’; no sé cuántas veces has estado en una situación así, donde sientes temor de no poder más, de desfallecer ante las circunstancias.

Ante la invitación de Jesús, Pedro baja de la barca ¡y camina sobre el agua! Podríamos concentrarnos en su falta de fe que le hace hundirse, pero me gusta pensar en el arrojo inicial que tuvo, ¿tú y yo tendríamos la valentía de bajarnos de la barca que nos da seguridad, ponernos en manos de Jesús y comenzar a caminar?

El Señor nos invita a reflexionar sobre esa situación que traemos en la cabeza, que no nos deja dormir o que nos quita la paz y a ponerla realmente en sus manos, dejarnos guiar por Él y confiar en que está a cargo de todo y que nada es imposible para Él.

Como nos decía al principio san Juan Crisóstomo, busca más espacio para estar a solas con el Señor, ponte en sus manos, abandona tus seguridades y confía. 

Antífona de comunión
Cf. Sab 16, 20

Señor, nos diste el pan del cielo, lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

A quienes has renovado con el don del cielo, acompáñalos siempre con tu auxilio, Señor, y, ya que no cesas de reconfortarlos, haz que sean dignos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Gracias, Señor, por todas aquellas personas que, verdaderamente inspiradas por ti, iluminan tu mensaje para que me sea más asequible, te pido que los bendigas en su labor y que los sigas inspirando.

También te pido que a mí mismo me ilumines para que cuando sea mi turno de iluminar, lo haga fielmente y transmitiendo con certeza lo que viene de parte tuya.

Acción

Hoy meditaré en cuáles son las fuentes a través de las cuales recibo instrucción de parte de Dios, verificaré que provengan verdaderamente de la inspiración de Dios y la guía de la Iglesia, y pediré porque el Señor les bendiga.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).