Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Lunes, 21 de setiembre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXV.
   Color del día: Rojo.  


Antífona de entrada
Cf. Mt 28, 19-20

Id, enseñad a todos los pueblos, bautizándolos, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado, dice el Señor. 

Gloria

Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

Oración colecta

Oh, Dios, que te dignaste elegir a san Mateo con inefable misericordia, para convertirlo de publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo e intercesión, te sigamos y permanezcamos firmemente unidos a ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Él ha constituido a unos,
apóstoles, a otros, evangelizadores

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Efesios 4, 1-7. 11-13

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que está sobre todos, actúa por medio de todos y ésta en todos.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Un pasaje sumamente rico el que nos propone hoy la liturgia al celebrar al apóstol san Mateo. En él podemos destacar algunos elementos para nuestra reflexión diaria.

Primero, el hecho de vivir una vida totalmente cristiana, la cual debe ser auténtica, mostrando a los demás las características esenciales de nuestra fe: la caridad y el perdón (que en su mínima expresión se ha de traducir por "comprensión", e incluso soportar por amor al hermano).

Esto es posible porque hemos sido fortalecidos con el Espíritu Santo, Señor y dador de la vida que realiza en nosotros la presencia continua de Dios.

Finalmente nos presenta cómo la gracia actúa de diferente manera en cada uno pero con una sola finalidad: que todos alcancemos "la estatura del varón perfecto que es Cristo", es decir, la santidad. 

Llama la atención que el leccionario traduce la palabra (hagioi en griego) que significa "santos" por "fieles", pues no se trata solo de ser fieles, que es fundamental, sino de ser Santos, ya que esta es la medida de Cristo y es lo que él nos invitó a vivir: "Sean santos como mi Padre es Santo".

Todos los dones que Dios ha dado a los pastores y a todos los miembros de la Iglesia tienen como única finalidad que todos podamos alcanzar la santidad. Pongamos, pues, nuestros dones al servicio de los demás y ayudémonos unos a otros a alcanzar la perfección en Cristo.

Salmo responsorial
Sal 18, 2-3. 4-5b

R. A toda la tierra alcanza su pregón.
  • El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R.
  • Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

A ti, oh, Dios, te alabamos, a ti, Señor, te reconocemos; a ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, Señor. R.

EVANGELIO
Sígueme. Él se levantó y lo siguió

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «Misericordia quiero y no sacrificio»: que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El Evangelio de hoy comienza con una mirada: “Jesús vio a un hombre llamado Mateo”. Jesús no vio simplemente a un recaudador de impuestos, un pecador o un hombre marcado por su pasado. Vio a una persona capaz de levantarse y comenzar una vida nueva. Y le dijo: “Sígueme”. Mateo se levantó y lo siguió.

Aquí encontramos el corazón de nuestra fe: Cristo no llama porque seamos perfectos, nos llama para transformarnos. Jesús es el médico que se acerca al enfermo. No se mantiene distante de nuestra fragilidad, sino que entra en nuestra historia para sanarla. Su misericordia no aprueba el pecado, sino que libera al pecador y lo conduce a una vida nueva.

San Juan Crisóstomo, al contemplar la vocación de Mateo, destaca precisamente la prontitud de su respuesta: Cristo lo llamó y Mateo no puso condiciones ni pidió tiempo para arreglar primero su vida. Se levantó y siguió a Jesús. La gracia encontró un corazón dispuesto.

Pero hay algo más, después de encontrarse con Jesús, Mateo abre su casa; su encuentro personal con Cristo se convierte en una experiencia comunitaria. Otros publicanos y pecadores se sientan a la mesa con Jesús.

Aquí aparece una dimensión profundamente eclesial: la Iglesia es la casa donde Cristo sigue sentándose con los pecadores para llamarlos a la conversión. No somos una comunidad de perfectos, sino una comunidad de personas que hemos sido alcanzadas por la misericordia. Por eso Jesús nos dice hoy: “Misericordia quiero y no sacrificios”.

Hoy preguntémonos: ¿A quién estoy mirando con ojos de juicio? ¿Quién, entre los que me rodean, están necesitados de misericordia? Hagamos un gesto concreto: acerquémonos, escuchemos, perdonemos, invitemos y tendamos la mano a aquel que hoy más que nunca, necesita experimentar que Dios no lo ha descartado. Que nuestra vida pueda decir, como Mateo: “Me levanté y seguí a Jesús”.

Antífona de comunión
Cf. Mt 9, 13

No he venido a llamar a justos sino a pecadores, dice el Señor.  

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Hemos participado, Señor, en la alegría de la salvación que experimentó, gozoso, san Mateo al tener como invitado en su casa al Salvador, concédenos alimentarnos siempre con la comida de aquel que no ha venido a llamar a la salvación a los justos sino a los pecadores. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, te doy gracias por la realidad en la que me encuentro, ya que tu gracia me injerta en la Iglesia, tu cuerpo místico, para desarrollar una misión importantísima: de llegar y hacer llegar a los demás a la plenitud de Cristo, varón perfecto y santo.

Acción

Hoy revisaré si estoy cumpliendo con mi tarea en la construcción del cuerpo de Cristo en mi familia o comunidad.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).