Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIV - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Cf. Eclo 36, 15
Señor, da la paz a los que esperan en ti, y saca veraces a tus profetas, escucha la súplica de tus siervos y de tu pueblo Israel.
Oración colecta
Míranos, oh, Dios, creador y guía de todas las cosas, y concédenos servirte de todo corazón, para que percibamos el fruto de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Predicamos así, y así lo creísteis vosotros
Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 15, 1-11
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis, en el que además estáis fundados, y que os está salvando, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario, creísteis en vano.
Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.
Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así y así lo creísteis vosotros.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En este pasaje Pablo nos recuerda, ante todo, que el Evangelio no es únicamente para el intelecto y para la reflexión sino ante todo, para la vida. En la medida en la que el hombre va haciendo vida la enseñanza de Jesús, en esa medida, toda su existencia se transforma.
Pablo, a pesar de haber sido un perseguidor de la Iglesia, creyó y se dejó poseer por el amor de Dios que lo había salvado. Como resultado nos dio un "Pablo nuevo", dedicado a la propagación del Evangelio. Por ello dice que en él "la gracia no ha quedado infecunda o estéril".
Esta buena noticia del Evangelio, tenemos que hacerla vida, dejando que por la acción del Espíritu Santo, se transforme en amor a Dios y los hermanos; esta misma gracia es el motor de la evangelización, es el resorte que nos empuja a hacer partícipes a los demás del gozo y la paz que nosotros mismos experimentamos en Cristo.
Salmo responsorial
Sal 117, 1-2. 16ab-171. 28
R. Dad gracias al Señor porque es bueno.
- Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R.
- «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa». No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R.
- Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados – dice el Señor -, y yo os aliviaré. R.
EVANGELIO
Sus muchos pecados han quedado
perdonados, porque ha amado mucho
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él y, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco de alabastro lleno de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora».
Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte».
Él contestó: «Dímelo, maestro».
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de ellos le mostrará más amor?».
Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó más».
Le dijo Jesús: «Has juzgado rectamente».
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».
Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados».
Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?».
Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Este fariseo llamado Simón, invita a Jesús a su casa, lo cual en ese tiempo era una gran distinción y muestra de aprecio, sin embargo, pareciera que más bien lo invita para juzgarlo, para ver cómo se comporta y Jesús le responde con una gran lección.
Jesús no se fija en sus pecados para condenarlo, aprovecha cualquier circunstancia para llamar a las personas con las que interactúa a la conversión, para moverlos a vivir con misericordia.
Aparece esta mujer de la nada, al enterarse que está Jesús ahí, decide acudir aunque no haya sido invitada y al postrarse a los pies de Jesús, de Aquel en quien ella tenía la esperanza cierta de que podría cambiar su vida, rompe en llanto, le pesa tremendamente en su corazón los pecados que ha cometido y los expone con un corazón abierto, un corazón que se sabe amado por quien solo puede darle amor.
Yo no sé si cuando acudes a la reconciliación has podido verdaderamente experimentar el dolor de haberle fallado a Dios, porque a veces podemos ir a confesarnos porque ya pasó mucho tiempo, porque “ya toca” o porque tengo una boda o bautizo y me da pena no comulgar. Esta mujer, que como el mismo Jesús dice, tiene muchos pecados, ha experimentado de tal manera el amor de Dios, que le ha permitido derramarse ante Él para que la sane.
Respecto de esta mujer, el Papa Francisco hace dos reflexiones muy hermosas, nos dice que el Señor salva «solamente a quien sabe abrir su corazón y se reconoce pecador y que el lugar privilegiado para el encuentro con Cristo son los propios pecados».
Solo cuando abrimos de par en par nuestro corazón ante el Señor, cuando mostramos nuestra debilidad ante el único que nos puede restaurar por completo, es cuando su misericordia nos restaura y nos da la posibilidad de comenzar de nuevo, ese momento en que nos hacemos conscientes de haberle fallado a quien dio su vida por nuestra salvación es el lugar privilegiado para volver a buscar refugio en la misericordia de nuestro Dios.
Hoy el Señor nos recuerda que Él siempre está con los brazos abiertos para quien se acerca arrepentido, tenemos un Dios que es amor y misericordia, acudamos a Él con un corazón arrepentido y confiado en que sí es posible retomar el camino hacia la santidad si lo hacemos de su mano. No importa si somos como Simón que se sentía perfecto y juzgaba a los demás o como esta mujer arrepentida de sus muchos pecados, Jesús nos espera.
Antífona de comunión
Sal 35, 8
Qué inapreciable es tu misericordia, oh, Dios. Los humanos se acogen a la sombra de tus alas.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Te pedimos, Señor, que el fruto del don del cielo penetre nuestros cuerpos y almas, para que sea su efecto, y no nuestro sentimiento, el que prevalezca siempre en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, ciertamente he pasado un buen tiempo de mi existencia lejos de ti, y me hubiera encantado encontrarte desde mucho antes, sin embargo, Jesús, quiero pedirte que no permitas que tu gracia sea estéril en mí sino más bien, que dé fruto abundante en conversiones, en gente que te conozca, con el único instrumento de mi testimonio de amor a ti. Quiero dar algo como signo de gratitud ante todo lo que me has dado.
Acción
Hoy buscaré a alguien y le hablaré de mí antes de conocer a Cristo y cómo eso ha cambiado drásticamente a partir de mi encuentro con él.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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