Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Sal 118, 137. 124
Señor, tú eres justo, tus mandamientos son rectos. Trata con misericordia a tu siervo.
Oración colecta
Oh, Dios, por ti nos ha venido la redención y se nos ofrece la adopción filial; mira con bondad a los hijos de tu amor, para que cuantos creemos en Cristo alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
¿Estás unido a una mujer?
No busques la separación.
¿Estás libre de mujer? No busques mujer
Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 7, 25-31
Hermanos:
Acerca de los célibes no tengo precepto del Señor, pero doy mi parecer como alguien que, por la misericordia del Señor, es fiel.
Considero que, por la angustia que apremia, es bueno para un hombre quedarse así.
¿Estás unido a una mujer? No busques la separación.
¿Estás libre de mujer? No busques mujer; pero, si te casas, no pecas; y, si una soltera se casa, tampoco peca. Aunque estos tales sufrirán la tribulación de la carne; y yo quiero ahorrársela.
Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En este capítulo, el apóstol afronta el problema de la relatividad de todas las cosas con respecto al Reino. Si bien en su contexto, la llegada del Reino se presenta inminente, nosotros no podemos suponer que el Reino no llegará jamás (y nos referimos al Reino Escatológico, al final de los tiempos).
Cuando el hombre se hace consciente de su transitoriedad, de que nada es para siempre, que todo es pasajero, que lo único que permanece es Dios, la vida se ve desde otra perspectiva. Por ello san Pablo invita a sus oyentes a ponderar por sobre todas las cosas el Reino, como ya lo había dicho Jesús: "Busca primero el reino y todo lo demás se te dará por añadidura".
Es bueno estar soltero como lo es estar casado, es bueno tener como no tener, al final todos gozaremos de la misma condición, pues en el cielo no hay esposo ni esposa, ni ricos, ni pobres, ni solteros, ni casados. Quien verdaderamente se deja conducir por el Espíritu sabe disfrutar y gozar en la vocación a la que el Señor lo ha llamado.
Salmo responsorial
Sal 44, 11-12. 14-15. 16-17
R. Escucha, hija, mira: inclina el oído.
- Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu Señor. R.
- Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras. R.
- Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. «A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra». R.
Aclamación antes del Evangelio
Lc 6, 23ab
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Alegraos y saltad de gozo – dice el Señor -, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. R.
EVANGELIO
Bienaventurados los pobres.
Ay de vosotros, los ricos
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!
¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Gran contraste nos presenta hoy este pasaje en uno de los discursos más conocidos de Jesús al que debemos leer a la luz del Espíritu para no llegar a conclusiones equivocadas.
Sobre la primera parte donde Jesús describe a los dichosos o bienaventurados, el Papa san Juan Pablo II hace una hermosa comparación entre este anuncio de Jesús, con el que hizo Jeremías cuando llama ‘bienaventurado’ al hombre que confía en el Señor y pone en Él su esperanza, que es como un árbol plantado junto al río, de modo que riega sus raíces y mantiene sus hojas verdes incluso en la estación cálida, no deja de dar fruto.
De igual forma, los pobres de espíritu, los que se saben necesitados de Dios en todo, los que tienen hambre y sed de justicia (como dice Mateo) serán saciados; los que ahora lloran, a quienes promete que reirán porque Dios no abandona al que sufre y promete consolarlo; y por último los que hoy son aborrecidos, excluidos, que sean insultados o los maldigan, pero por causa de su fe, no por otras cosas, a quienes promete grandes cosas en el cielo.
Estas cuatro circunstancias, que bajo los criterios del mundo serían consideradas como situaciones no deseables, Jesús les da otra dimensión y son bendición si es que las estamos viviendo desde y por el Reino de los Cielos como dice el Papa, si eres como el hombre que ha puesto toda su confianza en el Señor.
Y por el otro lado, advierte a los ricos, no porque tener dinero sea malo en sí mismo, sino por el lugar que ocupa en su vida y por la forma en que comparte esos dones que Dios le ha dado; los que se hartan ahora de manera egoísta sin ver a su alrededor, sin voltear a ver al que sufre.
Los que ríen, no porque sea malo reír, sino que refiere al que solo piensa en el disfrute de esta vida y no le preocupa nada más; y por último a quienes sean alabados en esta tierra, porque piensan que todo lo que han logrado es por sus méritos y no reconocen que todo les viene de Dios.
En una frase muy corta, que también es una pregunta en la Escritura ¿en dónde está puesto tu corazón? ¿está puesto en las cosas del cielo o en este mundo?
Pídele al Señor en oración que te ilumine y te permita ver si hay algo en la forma que estás viviendo que te haga formar parte de aquellos que “entran en los ayes” y si algo viene a tu corazón, decídete a volverte al Señor, ponlo en sus manos para que te permita ser como el árbol que se plantó junto al río.
Antífona de comunión
Sal 41, 2-3
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Concede, Señor, a tus fieles, alimentados con tu palabra y vivificados con el sacramento del cielo, beneficiarse de los dones de tu Hijo amado, de tal manera que merezcamos participar siempre de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración
Señor, quiero pasar la vida eterna en tu presencia, alabando y bendiciendo tu Nombre. Pero además quiero vivir mi paso por este mundo disfrutando de tu amistad y amor, siéndote fiel y anunciando tu verdad.
Acción
Hoy agradeceré a Dios, todo el día, por el estado de vida que estoy viviendo. Y si estoy soltero le expresaré mi amor a Dios, y si estoy casado le expresaré a mi cónyuge lo agradecido que estoy por compartir mi vida con él o ella.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
.jpg)