Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santa Rosalía.
Antífona de entrada
Sal 85, 3. 5
Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.
Oración colecta
Dios todopoderoso, que posees toda perfección, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y concédenos que, al crecer nuestra piedad, alimentes todo bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
El Señor pondrá al descubierto
los designios del corazón
Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 4, 1-5
Hermanos:
Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, lo que se busca en los administradores es que sean fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor.
Así, pues, no juzguéis antes de tiempo, dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá de Dios lo que merece.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En estas palabras de san Pablo recordamos todos los ejemplos que puso el Señor sobre los administradores; el apóstol nos lo decía: "todo es nuestro", y es verdad, pero sólo de la manera como lo tiene un administrador.
Somos administradores de nuestro tiempo, de los bienes que Dios nos ha dado, de nuestra salud, e inclusive de las personas que Dios ha confiado a nuestro cuidado como son los hijos, los padres ancianos, el cónyuge.
¡Sí!, todo es nuestro pero dado en administración, y Jesús, el día que nos llame a la Casa Paterna, ese día nos dirá como le dijo a su servidor: "Dame cuenta de tu administración".
Por ello, no podemos desperdiciar nuestro tiempo, ni malgastar la salud, ni el dinero, ni el ambiente ni nada que se nos haya dado en administración.
Debemos tener cuidado de las personas que Dios nos ha confiado y darles el cariño, el cuidado y la atención que el mismo Jesús les daría a cada uno. No dejes pasar este día, haz de tu administración una verdadera experiencia del amor de Dios.
Salmo responsorial
Sal 36, 3-4. 5-6. 27-28. 39-40
R. El Señor es quien salva a los justos.
- Confía en el Señor y haz el bien, habita tu tierra y reposarás en ella en fidelidad; sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. R.
- Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía. R.
- Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa; porque el Señor ama la justicia y no abandona a sus fieles. Los inicuos son exterminados, la estirpe de los malvados se extinguirá. R.
- El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 8, 12b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo – dice el Señor -; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.
EVANGELIO
Les arrebatarán al esposo,
y entonces ayunarán
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 5, 33-39
En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber».
Jesús les dijo: «¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días».
Les dijo también una parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo.
Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán.
A vino nuevo, odres nuevos.
Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «El añejo es mejor»».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En este Evangelio los fariseos y los escribas se acercan a Jesús para preguntarle por qué sus discípulos no ayunan como los demás. Jesús le responde con la imagen de una boda porque es cierto que los invitados no pueden estar tristes mientras el novio está con ellos.
Jesús nos enseña que encontrarse con Él no es una carga, ni una lista aburrida de reglas, sino una fiesta que nos llena el corazón y nos cambia la vida por completo.
A veces a los católicos nos cuesta entender esto y pensamos en la fe como una carga: ¡Tengo que orar, tengo que cumplir con tal obligación o con tal compromiso de la Iglesia! Como si ser cristiano fuera solo tener que cumplir obligaciones a la fuerza, porque quizá así es como se hacía antes.
Pero el Evangelio nos enseña que debemos ser odres nuevos, es decir, tener una mentalidad abierta, renovada y alegre para dejar que Jesús transforme nuestras costumbres viejas.
Ser un odre nuevo, se nota cuando alguien te busca para contarte un problema y en vez de juzgarlo rápido o darle un sermón aburrido, lo escuchas con atención y le ofreces tu apoyo sincero. O cuando en la calle te piden un favor o te topas con un imprevisto, si eres un odre viejo, reaccionas con enojo y amargura, pero si tienes el vino nuevo de Jesús, respondes con amabilidad, paciencia y buen humor.
Ser un odre nuevo es también empezar cada día agradeciendo a Dios por ese nuevo día, por la vida y la salud, porque tenemos lo necesario y podemos luchar y esforzarnos por agradarle. San Felipe Neri lo decía, la santidad consiste en servir al Señor con el corazón alegre. Proponte hoy romper y tirar ese odre viejo con vino que quizá esté echado a perder.
Esa mala costumbre o esa actitud amargada que llevas arrastrando durante tanto tiempo. No te guardes el vino nuevo de la alegría, porque hoy Jesús quiere habitar en tu vida y darte y que seas ese vino nuevo. Empieza por ponerle alegría y entusiasmo a las tareas diarias y así podrás contagiar a los demás con la paz de Jesús.
Antífona de comunión
Cf. Sal 30, 20
Qué bondad tan grande, Señor, reservas para los que te temen.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Saciados con el pan de la mesa del cielo, te pedimos, Señor, que este alimento de la caridad fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, todos mis bienes, trabajo, amistades, familia, capacidades y mi vida entera, te pertenecen a ti, te proclamo como el único dueño y Señor de lo que "poseo".
Pero también quiero decirte, que mientras tenga bajo mi responsabilidad lo que tú me has dado a administrar, haré mi mejor y mayor esfuerzo por entregártelo puro, limpio y resplandeciente, sólo me acojo a tu gracia para que actúe en mí y pueda hacer incluso más de lo que humanamente podría.
Acción
Mientras transcurra el día de hoy, cada vez que entre en contacto con bienes, personas o momentos del día, repetiré en mi interior "todo es tuyo Señor", para recordar constantemente que sólo administro lo que el Señor sabe que puedo atender.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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