Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXV - Feria.
Color del día: Verde.
Antífona de entrada
Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me invoquen en la tribulación, los escucharé y seré para siempre su Señor.
Oración colecta
Oh, Dios, que has puesto la plenitud de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos, para que merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Sentencias diversas
Proverbios 21, 1-6. 10-13
El corazón del rey es una acequia que el Señor canaliza adonde quiere.
El hombre juzga recto su camino, pero el Señor pesa los corazones.
Practicar el derecho y la justicia el Señor lo prefiere a los sacrificios.
Ojos altivos, corazón ambicioso; faro de los malvados es el pecado.
Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado, indigencia.
Tesoros ganados con boca embustera, humo que se disipa y trampa mortal.
El malvado se afana en el mal, nunca se apiada del prójimo.
Castigas al cínico y aprende el inexperto, pero el sabio aprende oyendo la lección.
El honrado observa la casa del malvado y ve cómo se hunde en la desgracia.
Quien cierra los oídos al clamor del pobre no será escuchado cuando grite.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Iniciamos la lectura de algunos textos del libro de los Proverbios, libro que forma parte de la literatura sapiencial del pueblo de Israel.
Es la sabiduría de un pueblo que encuentra en su caminar, junto con la acción poderosa de Dios, la sabiduría que nace de la experiencia humana; del caer y levantarse.
Este libro, por lo tanto, nos presenta una infinidad de consejos que, como ya veíamos, resumen en gran medida la experiencia del pueblo a través de los siglos, en la cual, si bien es humana, está asentada sobre la fidelidad a Dios.
Son sentencias que hablan por sí solas. Si las meditamos con detenimiento veremos cuánta sabiduría y verdad hay en ellas.
Salmo responsorial
Sal 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44
R. Guíame, Señor,
por la senda de tus mandatos.
- Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor. R.
- Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas. R.
- Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos. R.
- Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón. R.
- Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. R.
- Cumpliré sin cesar tu ley, por siempre jamás. R.
Aclamación antes del Evangelio
Lc 11, 28
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. R.
EVANGELIO
Mi madre y mis hermanos son éstos:
los que escuchan la palabra de Dios
y la cumplen
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 8, l9-21
En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.
Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte».
Él respondió diciéndoles: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Este pasaje del Evangelio nos sitúa en un momento lleno de cercanía y sorpresa, cuando le avisan a Jesús que su Madre y sus hermanos están afuera y quieren verlo, Él no ignora a su familia, sino que aprovecha la ocasión para engrandecer los límites del hogar y nos dice: ‘Mi madre y mis hermanos son éstos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen’.
Con estas palabras el Señor nos abre la puerta a una familia mucho más grande, fundada no en la sangre, sino en la obediencia confiada a la voluntad del Padre; es un mensaje de Jesús que nos desafía a pasar de ser meros oyentes del Evangelio, a convertirnos en verdaderos hacedores de la Palabra.
Resulta muy fácil escuchar buenas ideas, reflexiones o consejos hermosos y quedarnos solo con la emoción del momento, como cuando decimos: ¡qué bonito habló el padre!
El chiste es que todo lo que escuchamos se nos quede y que lo podamos traducir en decisiones concretas a lo largo del día y de nuestra vida; ser parte de esta familia de Jesús se nota en la manera en que reaccionamos frente a las circunstancias ordinarias; se demuestra cuando tras escuchar sobre el perdón, decides soltar ese rencor que todavía tienes guardado y decides verdaderamente perdonar a quien te hizo pasar un mal rato.
Se nota cuando al ser cuestionado en cuanto a la honestidad, eliges actuar con transparencia, aun cuando nadie te está viendo.
Escuchar la Palabra y ponerla en práctica es hacer que el Evangelio tome cuerpo en tus gestos, en tus decisiones y en la paciencia con la que tratas a cada persona que se cruza en tu camino.
San Ireneo de Lyon señaló que: “nos convertimos en familiares y hermanos de Cristo, precisamente porque la Virgen María, su Madre y Madre nuestra, fue la primera en escuchar la Palabra de Dios con obediencia y ponerla en práctica”.
Te invito en este día a elegir una enseñanza concreta de Jesús que hayas escuchado últimamente sobre el perdón, la paciencia, la generosidad o la humildad y que la pongas en práctica en tu siguiente actividad.
Recuerda que cada vez que decides obedecer a Dios en lo pequeño, te reconoces y te sientes parte viva de la misma familia de Jesús.
Antífona de comunión
Sal 118, 4-5
Tú, Señor, promulgas tus decretos para que se observen exactamente; ojalá esté firme mi camino para cumplir tus consignas.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Señor, apoya bondadoso con tu ayuda continua a los que alimentas con tus sacramentos, para que consigamos el fruto de la salvación en los sacramentos y en la vida diaria. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, deja que la sabiduría, tan admirable y fuera de mi alcance de tu Palabra, penetre hasta lo más profundo de mí y se instale como un árbol de vida que produce fruto a su tiempo y que sus hojas no se agostan, y que fluya como el río que va sanando todo a su paso y da vida a todo lo que se encuentra a su vera.
Acción
Hoy tomaré una o dos de estas sentencias, las convertiré en oración y las repetiré varias veces a lo largo del día.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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