Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXVIII.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: Santa Teresa de Jesús (Teresa de Ávila), virgen, doctora de la Iglesia y fundadora.
Antífona de entrada
Sal 41, 2-3
Como la cierva busca el agua de las fuentes, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo.
Oración colecta
Dios nuestro, que, por tu Espíritu Santo, elegiste a santa Teresa de Jesús para que mostrara a la Iglesia el camino de la perfección que se debe seguir, concédenos alimentarnos siempre con su doctrina espiritual y arder en el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Él nos eligió en Cristo
antes de la fundación del mundo
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Efesios 1, 1-10
Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
Pues por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia, con toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegara la plenitud de los tiempos: hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, tuvieran a Cristo por cabeza.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Iniciamos hoy una de las cartas más bellas del apóstol. En esta introducción san Pablo nos presenta todo un resumen de su predicación. Sería prácticamente imposible desarrollar hoy todo el contenido de este denso y profundo saludo.
Por ello nos centramos sólo en la vocación del cristiano: Ser santos. Esta es una ELECCIÓN de Dios para todos y cada uno de nosotros. Es posible esta santidad, ya que el mismo Dios ha "derramado en nosotros su gracia, para que lo conozcamos y lo amemos".
Esto es lo que nos hace ser "irreprochables" ante él. Así el cristiano, favorecido con esta gracia y este conocimiento de Dios, vive en continua alabanza dándole gloria por el amor y la paz que puede experimentar por la acción del Espíritu Santo.
Una de las características externas del cristiano es "vivir una vida de alabanza a Dios". Te invito a que todos los días, y en todo momento des Gloria a Dios y así manifiestes tu pertenencia a Cristo.
Salmo responsorial
Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4. 5-6
R. El Señor nos ha mostrado
su amor y su lealtad.
- Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R.
- El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R.
- La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R.
- Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 6
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. R.
EVANGELIO
Se pedirá cuenta de la sangre de
los profetas, desde la sangre de
Abel hasta la de Zacarías
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 11, 47-54
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron!
Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar.
Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso”.
Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Jesús continúa confrontando la manera como los fariseos interpretaban y vivían la ley, de la cual ellos eran responsables no solo de guardarla sino de enseñar a los demás para que se acercaran a Dios. Jesús lanza una advertencia que los sacudió “¡Ay de ustedes!”, en pocas palabras les está diciendo, que si siguen haciendo lo que hacen, no entrarán en el Reino de los Cielos, ellos mismos se están condenando con sus actitudes.
Y para nosotros ¿este llamado qué significa? Es un llamado que nos debería sacudir también, aunque alguien me dirá “pues que se preocupen los sacerdotes, a mí no me queda ese saco” y sin embargo, nosotros también deberíamos experimentarla, porque somos parte de la Iglesia, y no solo eso, estamos llamados a dar testimonio de lo que Jesús enseñó a sus apóstoles, nuestra vida debería ser un testimonio transparente de lo que significa vivir como un buen cristiano según los criterios de Cristo, no según los míos.
Benedicto XVI reflexionaba al respecto diciendo que ‘para algunos eruditos, las Escrituras se convierten en una especie de atlas para ser examinado con curiosidad’, y nos invita a preguntarnos: ‘¿no hay una tentación dentro de nosotros de considerar las Sagradas Escrituras, este tesoro tan rico y vital para la fe de la Iglesia, como un objeto de estudio y de discusiones de especialistas en lugar de como el Libro que nos muestra el camino para alcanzar la vida?’.
Podemos incluso caer en el riesgo de ser grandes fans de algún santo, pero al mismo tiempo, no aplicar en nuestra vida la radicalidad con la que vivieron, podemos ofrecer muchas oraciones y participar en muchas manifestaciones públicas al respecto, pero mantener nuestra vida al margen de sus enseñanzas.
No tengamos miedo de vivir de acuerdo al manual que el Señor nos dejó para guiarnos, las Santas Escrituras; san Pablo ya lo advertía a los Romanos “y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, agradable y perfecto”.
Estamos llamados a vivir como Dios quiere que vivamos, estamos llamados a la santidad y ésta es posible porque Dios nos ha dado la capacidad de renovarnos y de luchar para vivir de acuerdo a nuestras creencias, aunque nadie lo haga.
Las Escrituras son el manual que Dios nos dejó para ser verdaderamente felices, decídete hoy a profundizar en ellas, si ya iniciaste el camino, sigue adelante, y si todavía no, hoy es un buen día para comenzar.+
Antífona de comunión
Sal 88, 2
Cantaré las misericordias del Señor eternamente, y mi boca proclamará tu fidelidad de generación en generación.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Señor Dios nuestro, que has alimentado a tu familia con el pan del cielo, concédele que, a ejemplo de santa Teresa, pueda alegrarse, cantando eternamente tus misericordias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Acepto tu llamado, Señor, a ser santo; no sólo lo acepto sino que es también mi deseo, quiero ser santo. Revísteme de esa santidad que viene de ti, sé que por mí mismo no la podría obtener, pero también sé que tú has derramado tu gracia en mi vida para que te conozca y te ame, por eso me atrevo a desearla y pedírtela. Yo por mi parte me mantendré alabando y bendiciendo tu Nombre en cada momento de mi vida.
Acción
Hoy seré muy cuidadoso de estar alabando a Dios todo el día, hasta por las cosas más pequeñas, y veré de darle gloria en cada cosa que me ocurra.
Fuentes:
Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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