Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXVII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santas Tais y Pelagia.
Antífona de entrada
Sal 77, 23-25
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
Oración colecta
Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
¿Recibisteis el Espíritu por las obras de
la ley, o por haber escuchado con fe?
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Gálatas 3, 1-5
¡Oh insensatos Gálatas!
¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos se presentó a Cristo crucificado?
Solo quiero que me contestéis a esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por haber escuchado con fe?
¿Tan insensatos sois? ¿Empezasteis por el espíritu para terminar con la carne?
¿Habéis vivido en vano tantas experiencias? Y si fuera en vano…
Vamos a ver: el que os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿lo hace por las obras o por haber escuchado con fe?
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Los judíos, anclados en la Ley de Moisés, consideraban que lo que los hacía santos era el cumplimiento de todos los preceptos que en ella se habían escrito.
Esto, como lo dirá más adelante san Pablo, tiene un fundamento y una verdad, sin embargo, Jesús nos ha revelado que es, precisamente por el Espíritu Santo, que Dios mora en nosotros como en un templo, esto hace que el hombre sea verdaderamente Santo.
Hoy se da entre muchos de nuestros cristianos un pensamiento parecido, ya que muchos piensan que la santidad viene por hacer tal o cual práctica litúrgica o devocional.
La verdad es que éstas son importantes (ir a misa los domingos, rezar novenas, visitar santuarios), sin embargo, la santidad y la verdadera vida cristiana vienen al hombre por la vivencia del Evangelio y la acción de Dios en nosotros por medio del Espíritu Santo.
Es por ello que la lectura diaria del Evangelio, el profundizar en la Palabra de Dios y la oración asidua y prolongada, son los elementos que posibilitan que el Espíritu de Dios se desarrolle y produzca en nosotros la verdadera santidad.
Salmo responsorial
Lc 1, 69-70. 71-72. 73-75
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado a su pueblo.
- Suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. R.
- Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando “la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza”. R.
- Y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Hch 16, 14b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
EVANGELIO
Pedid y se os dará
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 11, 5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos:
«Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice:
«Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle»; y, desde dentro, aquel le responde:
«No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos»; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Después de enseñar a sus discípulos a orar por medio del Padre Nuestro, Jesús les indica cómo ha de ser esa oración dirigida al Padre, quien ora al Padre no es como quien obtiene mágicamente lo que quiere simplemente porque lo desea o incluso, porque lo necesita en ese momento.
Jesús nos pone como ejemplo a una persona que, ante la imposibilidad de atender a un amigo que le ha llegado a casa por sorpresa, va en la noche a ‘molestar’ a su amigo para pedirle pan.
Para empezar este amigo va a pedir pan no para sí mismo, sino para servir a otro amigo, con tal de servir al otro, no le importa lo que le puedan decir por ser inoportuno, es capaz de arriesgarse a eso e incluso, pone en riesgo su amistad con el vecino con tal de obtener lo que necesita para servir.
Hay mucha gente que el Señor ha puesto en nuestro camino para que nos ayudemos mutuamente y más cuando se trata de apoyarlos espiritualmente en su camino, el Señor nos manda a ser generosos ante las necesidades de los demás.
El Catecismo de la Iglesia católica nos invita en esta parábola del amigo importuno, a animarnos a hacer una oración insistente y confiada en recibir del Padre lo necesario, especialmente el Espíritu Santo.
Con esto nos dice que nosotros tenemos que insistir, pero también tenemos que estar abiertos a que el Padre nos dé lo que realmente necesitamos, que no necesariamente será lo que nosotros queremos, creemos o deseamos.
El Padre, ante nuestra insistencia, siempre nos responderá concediéndonos aquello que nos conduzca al bien, especialmente nos llenará de su Espíritu Santo para discernir su respuesta, a nosotros nos toca perseverar y confiar.
El Papa Francisco nos dijo ‘la oración cambia la realidad, no la olvidemos. O cambia las cosas o cambia nuestros corazones, pero siempre cambia. Rezar es ya desde ahora la victoria sobre la soledad y la desesperación’.
Jesús nos invita entonces a no desfallecer y nos promete que quien pida, busque o toque, se le dará, encontrará o se le abrirá, así que no nos desanimemos si no sucede exactamente lo que estamos pidiendo, el Padre nos ama y sabe darnos cosas buenas que nos servirán para nuestro presente o futuro, aunque de momento pueda parecer que no nos escucha o que no responde a nuestra petición.
Antífona de comunión
Jn 6, 51-52
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración
Señor, dame tu vida, dame la clase de vida que tú das y que procede del encuentro y amistad profundas contigo; yo por mi parte quiero decirte que quiero permanecer en unión perfecta con la novedad de tu Espíritu Santo.
Acción
Hoy durante el día diré constantemente "Ven, Espíritu Santo", y me haré consciente de que el Espíritu de Dios es quien consuma mi unión perfecta con él.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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