La Santa Sede: odio en línea e intolerancia religiosa, formas de racismo que van en contra de la unidad (©golubovy - stock.adobe.com)
09 octubre 2026
Vatican News
► Declaración del arzobispo Christophe Zakhia El-Kassis, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en la 81º sesión de la Asamblea General sobre el tema de la eliminación de la discriminación racial. El prelado advierte contra las «ideologías materialistas y nacionalistas» que constituyen una afrenta a la dignidad humana, piedra angular en la construcción «de una verdadera comunidad internacional».
La dignidad común a todo ser humano, «conferida por Dios» y «fundamental para la construcción de una verdadera comunidad internacional», se ve hoy socavada por formas de discriminación que se extienden a cada vez más ámbitos. Desde los espacios en línea hasta los religiosos, pasando por la indiferencia hacia los migrantes y refugiados.
El arzobispo Christophe Zakhia El-Kassis, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, advirtió sobre las «ideologías materialistas y nacionalistas» que socavan la unidad de la familia humana en la declaración que presentó ante la Tercera Comisión de la 81ª sesión de la Asamblea General de la ONU.
Pronunciada ayer, 8 de octubre, la intervención se refería al punto 68 del orden del día: «Eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia».
Defender la igualdad
Reafirmando la enseñanza de la Iglesia, que considera igual e inviolable la dignidad de cada ser humano, el arzobispo condenó el racismo, la discriminación, la xenofobia y cualquier otra forma de intolerancia relacionada, por considerarlas un ataque a «la unidad de la familia humana».
Un concepto que el Papa León XIV volvió a destacar durante su reciente viaje apostólico a Francia, cuando en Metz exhortó a defender la igualdad «sin distinción de raza, color, clase o profesión».
Rechazar las ideologías racistas
De hecho, una auténtica comunidad internacional no puede mostrarse complaciente con las «ideologías materialistas y nacionalistas» que obstaculizan la armonía de la familia humana, reiteró El-Kassis.
De hecho, el mal del racismo persiste en diversas formas, «a pesar de los aparentes avances», y sigue manifestándose basándose «en la convicción errónea de que una persona, reducida a una mera característica suya, es superior a otra».
El representante vaticano se detuvo luego en algunos ámbitos en los que las prácticas discriminatorias resultan persistentes: en particular, los migrantes, los refugiados y los solicitantes de asilo siguen siendo víctimas de ellas.
En lugar de encontrar seguridad y una vida mejor, como lo destacó el Pontífice durante la misa del pasado Jubileo dedicada a ellos, a menudo se topan con «la frialdad de la indiferencia o el estigma de la discriminación».
El odio en línea y religioso
Desde los migrantes hasta los entornos digitales, en los que surgen nuevas formas de exclusión y prejuicio que amplifican el odio y la polarización. «En la era digital —señaló El-Kassis— la justicia social exige que los datos y las tecnologías se utilicen para promover la dignidad de la persona y el bien común».
Por último, el obispo puso el foco en la intolerancia religiosa: «Ya sea que se manifieste en forma de antisemitismo, cristianofobia, islamofobia u otras formas de hostilidad basadas en prejuicios antirreligiosos», debe ser «rechazada firmemente», afirmó.
La intervención concluyó con el deseo de intensificar los esfuerzos para «cultivar y promover el respeto por la dignidad inalienable de cada persona humana y fomentar una cultura del encuentro y de la apertura hacia los demás, en el respeto mutuo».
El arzobispo Christophe-Zakhia El-Kassis, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU. Crédito: Vatican News
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