Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana V.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: Santa Escolástica, virgen.
Memoria libre: San José Luis Sánchez del Río, mártir.
Antífona de entrada
He despreciado los reinos del mundo y los halagos de este tiempo, por amor a mi Señor Jesucristo, a quien he visto, a quien deseo, en quien creo y a quien amo.
Oración colecta
Al celebrar a santa Escolástica, virgen, te pedimos, Señor, que siguiendo su ejemplo nos concedas amarte con un amor puro y experimentar las delicias de tu amistad. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Declaraste: «Allí estará mi Nombre».
Escucha la súplica de tu pueblo Israel
Lectura del primer libro
de los Reyes 8, 22-23. 27-30
En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo: «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón.
¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido!
Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste:
“Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaria que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonan en este lugar. Escucha tú, hacia el lugar de tu morada, hacia el cielo, escucha y perdona».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Esta hermosa oración pronunciada por Salomón en la fiesta de la dedicación del templo, expresa con toda claridad y profundidad lo que Dios piensa sobre su templo.
El templo, será ante todo un lugar de oración y de encuentro con Dios. Por ello, es triste que vengamos al templo únicamente los domingos y tal vez, por rutina, llenos de tedio y fastidio.
Es lamentable la actitud de muchos hermanos que traen a sus hijos y no los instruyen sobre la realidad del lugar sagrado en el que están dejándolos correr y gritar, subirse a las bancas y retozar en él como si se encontraran en el parque.
En el templo debemos encontrar ordinariamente el silencio y la paz que propician la oración y dentro de nuestras asambleas, el espacio para la alabanza y la comunión.
Las imágenes y demás adornos, nos invitan a contemplar las realidades celestiales infundiendo en el cristiano santos sentimientos de devoción y recogimiento. Debemos pues, recobrar el amor por la casa del Señor, de manera que nuestros hijos y las futuras generaciones vuelvan a encontrar en él, el espacio ideal para la oración y para la comunión con Dios.
Esfuérzate en todo lo que esté de tu parte para que la casa de Dios sea un santuario de paz.
Salmo responsorial
Sal 83, 3. 4. 5 y 10. 11
R. ¡Qué deseables son tus moradas,
Señor del universo!
- Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R.
- Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor del universo, Rey mío y Dios mío. R.
- Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Fíjate, oh Dios, escudo nuestro, mira el rostro de tu Ungido. R.
- Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. R.
Aclamación antes del Evangelio
Sal 118, 36a. 29b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Inclina mi corazón, oh Dios, a tus preceptos y dame la gracia de tu ley. R.
EVANGELIO
Dejáis a un lado el mandamiento
de Dios para aferraros a la
tradición de los hombres
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos 7, 1-13
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.»
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: «Honra a tu padre y a tu madre» y «el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte». Pero vosotros decís: “Si uno le dice a su padre o a su madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Resulta irónico ver cómo a veces nos preocupamos tanto por las formas externas, que perdemos de vista el fondo de las cosas. En este pasaje, los fariseos y los maestros de la ley se acercan a Jesús no para aprender, sino para señalar lo que estaba mal según sus estándares. Cuando vieron que los discípulos no se habían lavado las manos según el ritual tradicional antes de comer.
En nuestra realidad esto pasa muy seguido, nos volvemos expertos en criticar el comportamiento de los demás, sin fijarnos primero en las cosas que nosotros hacemos. Jesús nos invita a dejar de ser inspectores de la vida ajena y a revisar qué tan auténtica es nuestra propia forma de vivir. Dice Jesús: ‘este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí’.
Es una advertencia directa contra la postura espiritual que a veces tomamos: podemos decir las palabras correctas, estar en un grupo de oración, ir a misa todos los días, proyectar una imagen impecable, pero si nuestras acciones diarias no nacen de un amor genuino, todo esto puede ser solo apariencia.
En un mundo donde estamos tan preocupados por la imagen que proyectamos en redes sociales o en el trabajo, este mensaje nos hace poner los pies en la tierra. Dios no busca una actuación perfecta ni un cumplimiento vacío de reglas, lo que Él busca es una conexión real, donde lo que sale de nuestra boca coincida con lo que realmente habita en nuestro corazón.
Lo más fuerte del pasaje ocurre cuando Jesús expone cómo usamos nuestras propias excusas para evadir responsabilidades básicas, como el cuidado de la familia, de nuestros adultos mayores, de nuestros hijos. Nos inventamos reglas que suenan muy espirituales, como decir que algo es ofrenda para Dios solo para no tener que ayudar a quien nos necesita de verdad.
Al final, este pasaje es un llamado a volver a lo esencial: los ritos o las normas no pueden ser un pretexto para dejar de ser humanos o para ignorar el amor al prójimo. Seguir a Dios no se trata de complicarnos con mil mandamientos o reglas, sino de simplificarnos para que su amor sea lo que realmente guíe todas nuestras acciones y todas nuestras decisiones.
Antífona de comunión
Lc 10, 42
Una sola cosa es necesaria, y ella escogió la mejor parte que nadie le quitará.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Renovados, Señor, con este manantial de salvación, te pedimos suplicantes que, por la intercesión de santa Escolástica, uniéndonos cada día más a Cristo, merezcamos tener parte en el reino de su gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor y Padre nuestro, tú que has querido habitar entre nosotros por medio de tu Hijo que puso su morada entre nosotros cuando asumió nuestra frágil naturaleza humana, haz que te alabemos y bendigamos en cada uno de los momentos de nuestra vida para que seamos dignos de esa presencia tuya en cada uno de tus hijos.
Acción
El día de hoy tendré unos momentos de tranquilidad personal para alabar al Dios que habita en mi interior y dejaré que me hable para hacer su voluntad.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
