Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana V - Feria.
Color del día: Verde. Memoria libre:
Antífona de entrada
El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar.
Oración colecta
Señor Dios, que enviaste al mundo a manera de levadura la fuerza del Evangelio, concede a tus fieles que llamaste a vivir en el mundo en medio de las ocupaciones seculares, que, fervorosos en su espíritu cristiano, por medio de las tareas terrenales que desempeñan, colaboren sin cesar en la instauración de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Acarrearon el Arca de la Alianza
al Santo de los Santos,
y la nube llenó el templo del Señor
Lectura del primer libro
de los Reyes 8, 1-7. 9-13
En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén – todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey – para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sión.
En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella.
El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable.
Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían las alas sobre el lugar del Arca, cubriendo el Arca y sus varales.
No había en el Arca más que las dos tablas de piedra que Moisés deposito allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto.
Cuando salieron los sacerdotes del santuario – pues ya la nube había llenado el templo del Señor -, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor.
Dijo entonces Salomón: «El Señor puso el sol en el cielo, mas ha decidido habitar en densa nube. He querido erigirme una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Ciertamente que Dios habita en todo lugar, pues como dice san Pablo: "en él somos, nos movemos y existimos", más aún, debemos reconocer que el lugar por excelencia en donde podemos encontrar al Señor es nuestro corazón, pues desde nuestro bautismo en él ha establecido su morada y lo ha declarado como templo.
Sin embargo, no debemos olvidar que Dios mismo ha querido ser adorado y glorificado en un templo material. Por ello, no solamente en el cristianismo sino en todas las culturas, el hombre ha construido templos que sirvan como mediación para relacionarse con él a través del culto.
En este pasaje, nos podemos dar cuenta de lo importante que ha sido para los judíos reconocer que Dios habita su templo, por ello dirá Jesús, "la casa de mi Padre es casa de Oración".
Es por eso que para nosotros los cristianos el templo tiene también un lugar especial, pues en él no sólo nos reunimos como asamblea para dar culto a Dios, sino que él mismo nos presenta el ambiente ideal para que el encuentro con Dios en el corazón se realice en plenitud.
Es por ello que Jesús quiso quedarse entre nosotros bajo la apariencia de pan, de modo que lo podamos visitar en cada sagrario, en cada templo. No desaproveches hoy la oportunidad, Dios te espera en el Sagrario de tu parroquia.
Salmo responsorial
Sal 131, 6-7. 8-10
R. Levántate, Señor, ven a tu mansión.
- Oímos que estaba en Efrata, la encontramos en el Soto de Jaar: entremos en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies. R.
- Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder: que tus sacerdotes se vistan de justicia, que tus fieles vitoreen. Por amor a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 4, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda la dolencia del pueblo. R.
EVANGELIO
Los que lo tocaban se curaban
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.
Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.
En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
A quienes tocaba quedaban curados. Ése es mi Señor, ése es nuestro Dios: no puede ver a gente sufrir, no a quien llega con el corazón herido, con el alma atribulada y necesitada de consuelo. Leemos que los enfermos salían a la calle y los ponían en la orilla para que Jesús pasara y aunque sea tocaran la orla del manto para ser curados.
Es decir, hay que acercarnos a Jesús, al final del día o al inicio del mismo, llegar con el corazón a los pies de Jesús, como ese enfermo; llegar a los pies de Jesús con el corazón cansado, atribulado, enfermo, herido, golpeado, sangrado, triste y solo.
Llegar a los pies de Jesús, a ese sagrario, donde está Él preso de amor y dejar que Él nos toque, que nos toque en la oración, en la Eucaristía, en la Reconciliación, para que nuestro corazón vuelva a palpitar con toda la fuerza, recupere el amor, la ilusión, la esperanza, el ánimo.
Mi Jesús, aquí estoy, a tus pies, vengo enferma, vengo cansada, vengo débil, vengo atribulada; quizá algo herida, pero vengo con la certeza que Tú, mi Señor, regresarás el aliento a mi corazón y vida a mi alma; y si es lo mejor para mí, también salud a mi cuerpo.
Postrarme ante Jesús para que Él pueda tocarme y sanarme. Recuerden, a quienes tocaba quedaban curados. Dejémonos tocar por el amor misericordioso de nuestro Señor.
Antífona de comunión
Jn 15, 8
La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Habiendo participado de la abundancia de tu gracia, te rogamos, Señor, que, fortalecidos por el poder vivificante del convite eucarístico, tus fieles, que quisiste dedicados a las tareas temporales, sean valientes testigos de la verdad evangélica y en los ambientes en que trabajan hagan siempre presente y activa a tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor Dios eterno, tú que habitas en medio de tu pueblo y caminas a nuestro lado a cada momento de nuestra vida, haz que nosotros seamos dóciles al Espíritu Santo que habita en nosotros como en un templo desde nuestro bautismo, para que así seamos también signo de tu presencia para nuestros hermanos que sufren.
Acción
El día de hoy viviré como templo del Espíritu Santo y dejaré que me guíe en cada palabra que diga o en cada acción que ejecute.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
