Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana VI - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: San Onésimo, obispo y mártir.
Antífona de entrada
Cfr. Sal 121, 6. 8
Digan de todo corazón: Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman. Por mis hermanos y compañeros voy a decir: la paz contigo.
Oración colecta
Señor Dios, que, por gracia del Espíritu Santo, infundiste en los corazones de tus fieles los dones de tu amor, concede a tus siervos, por quienes imploramos tu clemencia, la salud de cuerpo y alma, para que te amen con todas sus fuerzas y cumplan con amor lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
La autenticidad de vuestra fe
produce paciencia,
para que seáis perfectos e íntegros
Comienzo de la carta del
apóstol Santiago 1, 1 -11
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludo.
Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia.
Y si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y él se la concederá.
Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos.
Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Uno de los pensamientos comunes entre los hermanos es pensar que las pruebas, el sufrimiento, y en general, cualquier clase de inconveniencia en la vida, es un castigo de Dios o producto de un alejamiento de Dios respecto de ellos.
Este pasaje del apóstol Santiago nos aclara que no es así, ya que estas experiencias dolorosas son el elemento por medio del que Dios "templa" nuestra fe y nuestro carácter.
Es precisamente en medio de las pruebas cuando tenemos la oportunidad de probarle verdaderamente a Dios que nuestra amistad no es una amistad interesada, que solamente se mantiene fiel en los momentos buenos y agradables de la vida sino que, precisamente en estos momentos difíciles, lo continuamos considerando nuestro amigo y nuestro Señor.
Son también estos momentos en los cuales Dios se hace presente con su amor y misericordia, dándonos las gracias necesarias para superarlos. Es por ello, que como resultado de estas dos acciones (la de Dios y la del hombre), el cristiano sale fortalecido en su fe, su esperanza y su caridad.
Si vemos de esta manera las pruebas y dificultades de la vida, no cesaremos de darle gracias a Dios por las oportunidades que nos brinda para crecer en su amor y madurar en nuestra fe.
Salmo responsorial
Sal 118, 67. 68. 71. 72. 75. 76
R. Cuando me alcance tu compasión,
Señor, viviré.
- Antes de sufrir, yo andaba extraviado, pero ahora me ajusto a tu promesa. R.
- Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus decretos. R.
- Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus decretos. R.
- Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata. R.
- Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir. R.
- Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 6bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino y la verdad y la vida – dice el Señor -; nadie va al Padre sino por mí. R.
EVANGELIO
¿Por qué esta generación
reclama un signo?
Lectura del santo Evangelio
según san Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Pocas líneas, pocas palabras, pero muy denso el mensaje que hoy nos da Jesucristo.
Y si leemos la historia del Génesis, podríamos decir como uno de mis sobrinos dijo cuando estaba estudiando el catecismo: ‘Cuántos problemas nos trajo una manzana’; y sí, quizá lo que perdimos con el pecado original, o más bien me atrevería a decir que lo que más perdimos cuando nuestros padres se comieron esa manzana, con el pecado original, lo que más perdimos, fue la confianza.
Dudamos de todo y de todos, para todo pedimos una señal. Y Cristo no da crédito a los cuestionamientos, porque esta gente busca una señal. Incluso leemos que dice: ‘Jesús suspiró’ de dolor, de tristeza. ¿Por qué van buscando una señal? ¿No me han visto caminar sobre las aguas, multiplicar los panes, resucitar a los muertos, hacer hablar a los mudos, caminar a los cojos? Eso podría estar pensando Cristo.
Y quizá más de alguno de ustedes se estará preguntando: pues, yo no he visto a ningún mudo hablar o no he visto resucitar a ningún muerto. Pues yo sí. Y te aseguro que, si tú haces un alto, tú también; solo hay que ir más despacio y abrir los ojos.
Simplemente el nacer de un bebé es nacer a la vida, un respirar a la esperanza, un escuchar y ver el futuro. El amor de una madre devuelve el aliento a cualquiera; la dedicación de un padre de familia que sale a trabajar día y noche para dar el sustento a su familia, es volver a la vida.
Yo en mi trabajo como consagrada y trabajando con jóvenes por muchos años, les puedo decir que vi niñas muertas por el pecado, vi jóvenes muertos por el pecado, que volvían a la vida al encontrarse con Cristo, jóvenes paralizados por los vicios que vuelvan a caminar y encontrar el verdadero sentido y valor de su vida.
Niños con parálisis cerebral, personas con discapacidades físicas que, cuando se vuelca el amor hacia ellos, quizá no puedan caminar físicamente, pero pueden caminar con el alma, con los ojos, con la expresión corporal.
En fin, no pidamos señales, más bien pidamos la gracia de ver y abrir los ojos para ver la vida y el amor que nos rodea. Hoy te invito a ver y a agradecer.
Antífona de comunión
Mt 12, 50
Todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Al recibir este divino sacramento, te rogamos, Señor, que a tus siervos, a quienes les concediste que nos amen, les des el perdón de sus pecados, tu consuelo en la vida y tu constante protección, para que, sirviéndote todos con un mismo corazón, podamos gozar juntos de la visión de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, gracias por todas las veces que con amor pruebas mi alma y la cincelas con delicadeza cual buen escultor. Sigue dándome forma de tal manera que sea cada vez más precioso a tus ojos y útil para servirte. En verdad me enorgullezco de mi alta dignidad delante tuyo, a pesar de mis pobrezas físicas o de carácter, pues sé muy bien que de esas carencias tú sacarás grandes cosas para mi vida.
Acción
Hoy oraré varias veces a lo largo del día con el texto de Sabiduría 9 para pedirle a Dios la sabiduría que viene de Él .
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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