Maurilio Suárez. | Crédito: Cortesía
12 de febrero de 2026
Por Diego López Colín | ACI Prensa
En medio del crecimiento de la presencia de música católica en plataforma digitales, el cantautor Maurilio Suárez alertó que el gran reto que enfrentan hoy los artistas creyentes es dejarse llevar por las tendencias y realizar “música que me pide el algoritmo y no la música que me pide Dios”.
Originario de la Ciudad de México, Suárez cuenta con cerca de 305.000 oyentes mensuales en Spotify. Forma parte de una generación de artistas católicos que ha logrado consolidarse en el entorno digital.
En ese grupo destacan proyectos como Hakuna, con 621.000 oyentes mensuales; Martín Valverde, con 364.000; Athenas, con 350.000; Jon Carlo, con 304.000; y la Hermana Glenda, con 265.000, entre otros.
En entrevista con ACI Prensa, el cantautor reconoció que plataformas como Spotify, Apple Music o aplicaciones como Tik Tok han ayudado a “democratizar” la música, permitiendo que más artistas puedan darse a conocer sin grandes medios de distribución.
No obstante, subrayó que la visibilidad y las métricas no pueden convertirse en el criterio principal de creación para decir: “Voy a responder hacer la música que me pide el algoritmo y no la música que me pide Dios”. “Eso sería gravísimo”, agregó.
Por el contrario, consideró necesario encontrar un equilibrio que permita generar contenido atractivo, que pueda ser viral en redes sociales, pero que quede “mejor con el mensaje evangelizador que pretendemos dar”.
La música como vehículo de conversión
Para Suárez, el crecimiento de la música católica es positivo porque se trata de “es un vehículo poderosísimo para tocar corazones”.
El propio cantautor vivió una conversión más profunda gracias a la música. Confesó que antes era un “católico súper light”, hacía música de otro estilo y sólo asistía a Misa ocasionalmente, “sin un encuentro verdadero con Jesús”.
Fue después de escuchar una canción de alabanza y participar en un retiro con los Misioneros del Espíritu Santo cuando decidió “dejar de buscar a la música del mundo y dedicarme a hacer música para Dios”.
Un mensaje atractivo
Aunque celebra la democratización de los medios digitales —donde cualquier persona puede proponer su música desde YouTube, Instagram o TikTok—, también advirtió sobre el riesgo para los músicos de “diluirnos entre millones y millones de creadores”.
Señaló que, para evitar ello, el mensaje tiene que “ser relevante, que el mensaje sea atractivo. No que digan: ‘Ay, los católicos, ¡qué música tan aburrida están haciendo!’”.
Para Maurilio Suárez, el desafío actual de la música católica no es solo crecer en números, sino mantener un “mensaje poderoso y relevante” evangelizador en medio del universo digital.
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