Lecturas de la Misa del día y su reflexión. Sábado, 2 de mayo de 2026.


Tiempo Litúrgico: Pascua. Semana IV.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Cf. Eclo 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria. Aleluya.

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que suscitaste al obispo san Atanasio como insigne defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos bondadoso que, alegres por su protección y por sus enseñanzas, crezcamos continuamente en tu conocimiento y tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo

PRIMERA LECTURA
Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Lectura del libro de los Hechos
de los Apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo.

Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:

«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra»».

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.

La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.

Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial
Sal 97, 1bcde. 2-3ab. 3cd-4

R. Los confines de la tierra han
contemplado la victoria de nuestro Dios.
  • Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.
  • El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.
  • Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 8, 31b-32

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Si permanecéis en mi palabra – dice el Señor -, seréis de verdad discípulos míos, y conoceréis la verdad. R.

EVANGELIO
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica: 

«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Nuevamente Jesús se dirige a sus apóstoles para evidenciar la gran dificultad que tenemos los hombres para entender las realidades del Reino de los Cielos, aun cuando éste se ha hecho presente en sus vidas en muchas ocasiones.

Jesús no se cansa de instruir, de animar, de encender el corazón y la fe de aquellos que andan con Él, aunque esos que lo han visto hacer grandes cosas todavía no alcanzan a confiar plenamente en lo que les dice y les muestra con su vida.

En este caso, está hablando con sus discípulos y aparece Felipe con esta petición “muéstranos al Padre y con eso nos basta”, Felipe no es, digamos, uno ‘de la multitud que lo seguía’, era un elegido, uno de los doce que acompañaban a Jesús en su caminar por esta tierra, había visto de primera mano cosas extraordinarias, a Él le pregunta Jesús cuántos panes necesitarían para alimentar a los que estuvieron presentes en la multiplicación de los panes, y sin embargo, Felipe le pide más a Jesús para ‘ahora sí creer’, muéstranos al Padre y ahora sí.

Es muy fácil criticar la petición de Felipe, pero creo que nos parecemos en mucho a él; hemos visto la presencia del Señor tantas veces en nuestras vidas, tantas veces que hemos visto la mano de Dios en momentos de dificultad y de logros, y sin embargo, ante cualquier circunstancia difícil seguimos sin creer, le pedimos que ‘nos saque de ésta, y ahora sí’.

Al respecto, el Papa Benedicto XIV nos decía “en nuestras oraciones de petición no debemos esperar un cumplimiento inmediato de lo que pedimos según nuestra propia voluntad. Más bien, debemos confiarnos a la voluntad del Padre”, claro que podemos pedir a Dios por nuestras necesidades, como dice la escritura “pidan y se os dará” pero siempre aceptando la voluntad del Padre.

Hoy te invito a dar un paso de Fe ante Dios que te recuerda que Él está contigo y siempre te acompaña, pide al Señor que se cumpla en ti la última parte de esta lectura “cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo”, pide, pero termina tu petición siempre como lo hizo Jesús en Getsemaní “pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Antífona de comunión
1 Cor 3, 11

El único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto. Aleluya.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, a quienes confesamos firmemente, junto con san Atanasio, que tu Hijo es verdadero Dios, concédenos que este sacramento nos dé vida y nos proteja siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).