Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Lo mismo que está el barro
en manos del alfarero,
así estáis vosotros en mi mano
Lectura del libro de
Jeremías 18, 1-6
Palabra que el Señor dirigió a Jeremías: «Anda, baja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra».
Bajé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trabajando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando (como suele ocurrir al alfarero que trabaja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como a él le parecía.
Entonces el Señor me dirigió la palabra en estos términos: «¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa de Israel? – oráculo del Señor -.
Pues lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Una de las cosas más difíciles en nuestra relación con Dios es la dependencia total. Tendemos, de forma natural, a buscar hacer las cosas por nuestra propia iniciativa y en total independencia. Dios quiere, como lo vemos en el texto de hoy, tener total control de nuestra vida y hacer de ella como hace el alfarero: cambiarla y adecuarla al modo como él lo considere mejor.
Esto explica por qué, en ocasiones, nuestros planes, a pesar de que todo parecía estar en orden y conforme a lo que nosotros pensábamos era voluntad de Dios, se ven frustrados, haciéndonos pensar que ha sido todo un fracaso. Pues no forzosamente, ya que es muy posible que Dios esté reconstruyendo el "vaso" y adecuándolo a su proyecto.
Esto, como es lógico, no sucede sin dolor. Es por ello que Jesús, al invitar a sus discípulos a seguirlo, les pedía como primera condición el "negarse a sí mismos", es decir, estar dispuestos a ser moldeados totalmente por Dios, sin importar que para ello, todos nuestros proyectos se vean cambiados, y diríamos, destruidos para dar paso a una nueva vida.
Por eso, el apóstol Pablo dice que somos "nuevas creaturas en Cristo". No te rebeles a la acción de Dios que busca que nuestra vida sea cada día más conforme a Jesús. Renuncia a ti mismo y déjate modelar por la mano de Dios.
Salmo responsorial
Sal 145, lb-2. 3-4. 5-6
R. Dichoso a quien auxilia
el Dios de Jacob.
- Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. R.
- No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar; exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes. R.
- Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Hch 16, 14b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. R.
EVANGELIO
Reúnen los buenos en cestos
y los malos los tiran
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 13, 47-53
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden: «Sí».
Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».
Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En este capítulo 13, Jesús continúa instruyendo al pueblo mediante el uso de parábolas, en esta ocasión con la parábola de la red que lanzan los pescadores al mar, un mar donde se encuentran peces buenos y malos, esa es la realidad que nos toca vivir en este mundo, donde somos en ocasiones parte de los primeros y en otras, por nuestra inclinación al pecado, nuestra falta de voluntad o la falta de presencia del Espíritu Santo en nuestro corazón, nos cambiamos de bando al de los malos.
San Agustín reflexiona sobre nuestra realidad relacionada con esta parábola, diciendo que muchas veces habló el Señor de que los buenos y malos se mezclarían, así será hasta el final de los tiempos. Y nos invita a evitar apartarnos de los pecadores para no “ensuciarnos” con su contacto, de querer formar como un rebaño de discípulos puros y santos; bajo el pretexto de no juntarnos con los malos, no haríamos otra cosa que romper la unidad.
Jesús nos dirá en otro pasaje que ha venido por los enfermos y no por los sanos, nosotros necesitamos mantenernos cerca de Jesús para no enfermarnos de pecado, de violencia, de mentira y de tantas cosas que nos acechan, para de ahí salir luego a dar testimonio con nuestra vida y que otros crean en Jesús.
De muchas formas y de muchas fuentes hemos escuchado gente que argumenta que al final seremos todos recibidos por el Señor que es todo amor y misericordia y por lo tanto no vale la pena esforzarse.
Como conclusión de esta parábola, Jesús nos deja muy claro que al final de los tiempos, los ángeles separarán a los buenos de los malos, y que aquellos que han decidido no vivir como Él lo propone, sino utilizando su voluntad para servirse solo a sí mismos, para buscar su felicidad a toda costa aunque se lleve de encuentro a alguien más, tendrán que sufrir las consecuencias para toda la eternidad.
No se trata de que no hagamos el mal solo por temor al castigo, el Señor te invita hoy a que te decidas a vivir siempre dentro del grupo de los buenos, los que disfrutarán de su presencia por la eternidad, pero no hasta que te mueras, sino desde ahora, si hay algo que hiciste o algo que debías haber hecho y no lo hiciste, hoy es el día para cambiar esa historia, pide al Señor su auxilio para que encuentres la manera de ser diferente, de actuar diferente y toma la decisión de ser feliz desde ahora.
Antífona de comunión
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, quiero ser como el barro en tus manos, maleable, moldeable, dócil; pues confío en tus manos para hacer la mejor vasija, la vasija perfecta. Cuando algo falle en mi vida, Señor, cuando esté tomando una forma que no es la que pensaste, deshazme y hazme de nuevo cada vez hasta ser, Dios mío, según el modelo de tu corazón.
Acción
Hoy meditaré en cuáles son las manos que Dios está usando para moldearme en este momento y seré dócil a ellas.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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