Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XV.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: San Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia.
Antífona de entrada
Cf. Ez 34, 11. 23-24
Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y les daré un pastor que las apaciente, y yo, el Señor, seré su Dios.
Oración colecta
Dios todopoderoso, al celebrar la festividad del obispo san Buenaventura, te pedimos que nos concedas aprovechar su admirable doctrina e imitar siempre su ardiente caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
¿Se enorgullece el hacha
contra quien corta con ella?
Lectura del libro de
Isaías 10, 5-7. 13-16
Esto dice el Señor: «¡Ay Asiria, vara de mi ira! ¡Mi furor es bastón entre sus manos!
Lo envío contra una nación impía, lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera, para saquearlo y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles.
Pero él no lo entiende así, no es eso lo que piensa en su corazón, sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.
Porque se decía: “Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente.
He borrado las fronteras de las naciones, he saqueado sus tesoros y, como un héroe, he destronado a sus señores.
Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos, como si fueran un nido; corno quien recoge huevos abandonados, recogí toda su tierra.
Ninguno batió el ala, ninguno abrió el pico para piar”.
¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?
¿Se gloria la sierra contra quien la mueve?
¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene, o la vara sostuviera a quien no es de madera!
Por eso, el Señor, Dios del universo, debilitará a los hombres vigorosos y bajo su esplendor encenderá un fuego abrasador».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Este pasaje de Isaías nos ayuda a entender que todo en nuestra vida y en el mundo, está bajo el control de Dios y que, como dirá más adelante san Pablo, todo obedece a un proyecto amoroso de Dios para con sus hijos, aun las situaciones más adversas.
Si leemos los primeros versículos de Isaías, veremos que el pueblo de Dios se ha desviado completamente del camino del Señor y que Dios ha buscado por todos los medios hacerlos comprender que sólo en él serán felices, pero su corazón se ha cerrado.
De manera que usará a Asiria como una "vara de corrección" para que sus hijos puedan darse cuenta de su error. Sin embargo, como se ve en este pasaje, Asiria cree que destruirá a Judá, porque es muy poderosa y nadie le ha podido hacer frente, no se da cuenta que es sólo un instrumento de Dios.
Esto, pues, nos ayuda a entender que los acontecimientos cotidianos que vemos como "negativos" y contrarios a nuestros intereses, son sólo un instrumento de Dios para ayudarnos a recapacitar y a regresar a Él: "Pues todo conviene para aquellos que aman al Señor".
El reino del Sur, con su capital en Jerusalén, no entendió la lección que Dios les dio con sus hermanos del Reino del Norte, cuando éstos fueron aplastados y destruidos totalmente por los asirios y continuarán con su rebeldía, hasta que la misma suerte que corrieron ellos la corra también Jerusalén.
Reflexionemos seriamente sobre los acontecimientos de nuestra vida y descubramos en ellos las señales que Dios nos da para que no nos apartemos de él, y si nos hemos apartado, para que regresemos a él y no vayamos también nosotros a sufrir las consecuencias de nuestra desobediencia.
Salmo responsorial
Sal 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15
R. El Señor no rechaza a su pueblo.
- Trituran, Señor, a tu pueblo, oprimen a tu heredad; asesinan a viudas y forasteros, degüellan a los huérfanos. R.
- Y comentan: «Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera». Enteraos, los más necios del pueblo, ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R.
- El que plantó el oído ¿no va a oír? El que formó el ojo ¿no va a ver? El que educa a los pueblos ¿no va a castigar? El que instruye al hombre ¿no va a saber? R.
- Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo retornará a la justicia y la seguirán todos los rectos de corazón. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños. R.
EVANGELIO
Has escondido estas cosas a los sabios
y se las has revelado a los pequeños
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Familia, este Evangelio nos sitúa en un momento inquietante. Jesús acaba de experimentar el rechazo de ciudades que habían visto sus signos, sus milagros, sus curaciones, sus liberaciones y que, habiendo escuchado su Palabra, no se convirtieron, al contrario, lo rechazaron.
Y en ese contexto que humanamente podríamos llamar fracaso, de Jesús no brota la queja, ni la frustración, ni la dureza, brota una alabanza. La primera lección es clara: que en todo momento debemos bendecir, porque la tentación inmediata ante el rechazo es la contraria, maldecir.
Maldecir viene del término latino mal-dicere, que significa decir mal, hablar mal, hablar desde la queja, desde la crítica, desde el chisme, desde la negatividad. Jesús, en cambio, aún en el rechazo, habla bien del Padre y reconoce su acción. Esto no es ingenuidad, es profundidad espiritual, solo quien confía en Dios puede bendecir incluso en los momentos de adversidad o en los momentos que no entiende nada.
Segunda lección, la verdad de Cristo no es un logro de la inteligencia que se impone, sino un don que se recibe en humildad. Aquí aparece una tentación sutil que es la autosuficiencia de la inteligencia; pensar que cuanto más sabemos, más controlamos incluso a Dios, ese es el problema.
La cuestión es cuando la inteligencia se cierra en sí misma y deja de ser camino hacia la verdad y se convierte en todo lo contrario, en un obstáculo. Jesús es muy claro, Dios se revela a los pequeños, no porque Dios desprecie la razón, sino porque rechaza la soberbia.
El sabio, en sentido negativo, no es el que conoce mucho, sino el que cree que no necesita recibir más. En cambio, el pequeño es el que está abierto, el que reconoce que no lo posee todo, que no lo sabe todo.
Y eso genera una lucha interior real, porque dentro de nosotros hay una tendencia constante a querer controlar todo, entenderlo todo antes de aceptarlo, a reducir la fe a lo que encaja en nuestros esquemas. Esa lucha no es negativa, es necesaria, es el paso de una inteligencia cerrada a una abierta por la gracia.
Y aquí ilumina profundamente Santo Tomás de Aquino, quien afirma que: ‘la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona’, es decir, la fe no anula la inteligencia, pero sí la purifica, la eleva, la abre a una verdad que por sí sola no puede alcanzar.
Al final, el Evangelio no nos pide dejar de pensar o ser insensatos, sino aprender a pensar desde la humildad, porque solo quien se hace pequeño puede recibir lo que no puede conquistar por sí solo, que es la revelación de Dios. Y entonces, incluso en medio del rechazo, la vida se transforma en alabanza, se transforma en bendición.
Antífona de comunión
Cf Jn 15, 16
No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Alimentados por estos sagrados misterios, Señor, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de san Buenaventura, nos esforcemos en profesar lo que él creyó y en poner en práctica lo que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Sé bien por tu Palabra Señor, que ninguna corrección es agradable en el momento y que siempre produce molestia, sin embargo, hoy te doy las gracias Señor, por todas las ocasiones en que has hecho uso, hasta de la más inusitada situación, para disciplinarme, formarme y guiarme hasta tu luz y tu verdad. Gracias, porque sé que no me entregarás a la muerte ni permitirás que experimente la corrupción.
Acción
Hoy pondré mucha más atención a la corrección y la reprensión de mis allegados y los tomaré como instrumentos de Dios para guiarme a una vida mucho más plena.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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