Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XVI.
Color del día: Rojo.
Memoria libre: Santa Valentina, mártir.
Antífona de entrada
Cf. Mt 4, 18.21
Caminando Jesús por la ribera del mar de Galilea, vio a Santiago y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban remendando sus redes, y los llamó.
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con la sangre del apóstol Santiago, concede a tu Iglesia quedar fortalecida por su martirio y amparada siempre con su protección. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Llevamos siempre y en todas partes
en el cuerpo la muerte de Jesús
Lectura de la 2ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 4, 7-15
Hermanos:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.
Atribulados en todo, más no aplastados; apurados, más no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros.
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros. ante él.
Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En este texto, y a propósito de la fiesta que celebramos, el apóstol nos habla de su ministerio y dentro de éste, quizás uno de los elementos mas importantes, es el darnos cuenta de que, a pesar de nuestra miseria, de nuestro pecado, de nuestra fragilidad, Dios nos ha confiado ser portadores de la vida de la gracia.
Esta gracia la recibimos desde el bautismo y se incrementa en cada sacramento que recibimos, especialmente en cada Eucaristía. Este tesoro debe ser cuidado con afán, sobre todo, de la insidia de este mundo y de la acción del Maligno, que buscan robárnoslo y hacer infructuosa en nosotros, la gracia que Cristo nos ha dado.
Es por ello que, sabiendo de nuestra fragilidad, debemos cuidar con gran esmero nuestra gracia santificante, alejándonos de todo aquello que pudiera ser la ocasión de alejarnos de Dios.
Las malas compañías, las lecturas indebidas, las películas indecentes son elementos que golpean el barro de nuestra carne y, poco a poco, van creando grandes rupturas internas por las cuales, se escurre la vida de la gracia hasta que se agota completamente en nosotros, introduciéndonos en oscuridades y miserias que pueden llevarnos hasta la desesperación.
Por ello, es muy importante que estemos siempre vigilantes y no permitamos que este tesoro maravilloso, que asegura nuestra participación en la vida del Reino, nos sea arrebatado por el mundo y por todos los enemigos del alma.
Salmo responsorial
Sal 66, 2-3. 5. 7-8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
- Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R.
- Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, y gobiernas las naciones de la tierra. R.
- La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines de la tierra. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Astro brillante de España, apóstol Santiago, tu cuerpo descansa en la paz, tu gloria pervive entre nosotros. R.
EVANGELIO
Mi cáliz lo beberéis
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: ¿«Qué deseas?».
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron: «Podemos».
Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Aunque ya Jesús les comenzaba a revelar que su Reino no era como el que ellos pensaban, los discípulos todavía no alcanzan a entender cómo es que Jesús va a ser coronado con la victoria y se acercan a Jesús junto con su madre para pedir algo, a lo que el mismo Jesús les dice “no saben lo que piden”.
Los apóstoles que eran más cercanos a Jesús, y que para estas alturas ya habían alcanzado algo de fama, habían realizado obras extraordinarias en su nombre y todavía no tenían claro que la gloria del Reino pasa por la entrega y la cruz.
Todavía el mismo Jesús trata de explicarles que el cáliz que va a beber es un proceso durísimo que va más allá de nuestro entendimiento y ellos piensan que por su buena voluntad y por ser parte de “sus cercanos” van a poder beberlo.
Y no es que buscar la excelencia, buscar ser grande en el Reino de los Cielos sea malo por sí mismo, sino la motivación para serlo; para quien se ha decidido a seguir a Cristo con radicalidad, es fácil caer en este engaño, como lo hicieron ellos, sentirnos mejores, sentirnos superiores a los demás.
Jesús es muy claro ¿quieres ser grande? Entonces conviértete en el servidor de todos, ¿quieres ser el primero de todos? Conviértete en esclavo de todos. En esclavo que solo obedece, que está sujeto a lo que diga su amo, hacer a un lado nuestro egoísmo, nuestras ganas de que vean “lo buenos que somos” y luchar por el Reino sirviendo a nuestro prójimo por amor a Dios, sin ningún otro interés.
Benedicto XVI nos decía claramente que el Reino no se obtiene por deseo ni se compra, que los primeros puestos no son algo que se pueda pretender mediante privilegios o ambición personal.
Así que, siendo conscientes de que nuestra vida tiene que ser testimonio del amor de Dios para los demás, salgamos a amar y a servir a los demás sin ningún otro interés que amar a Dios, y todo lo demás se nos dará por añadidura.
Antífona de comunión
Bebieron el cáliz del Señor y llegaron a ser amigos de Dios.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Por intercesión del apóstol Santiago, en cuya festividad hemos recibido con alegría tus santos sacramentos, concédenos, Señor, tu protección y tu ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor Dios, que nos has dado la dignidad de hijos tuyos por medio del sacramento del bautismo, y nos has hecho morada de tu Espíritu Santificador, ayúdanos a ser dóciles a este mismo Espíritu y obedientes en el seguimiento de tu Hijo, para que tu gracia no sea infecunda en nosotros, sino que demos frutos abundantes, y merezcamos así, gozar de la vida que tienes preparada para nosotros desde antes de la creación del mundo.
Acción
El día de hoy dedicaré unos minutos por la mañana, a mediodía, por la tarde y antes de ir a dormir para dar gracias a Dios por tantas cosas buenas que me ha dado en la vida.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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