Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXVI.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: Santos Ángeles Custodios.
Antífona de entrada
Dan 3, 58
Ángeles del Señor, bendigan al Señor; alábenlo y glorifíquenlo eternamente.
Oración colecta
Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos, concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo
PRIMERA LECTURA
¿Has mandado a la mañana y
entrado por las fuentes del Mar?
Lectura del libro de
Job 38, 1.12-21; 40, 3-5
El Señor habló a Job desde la tormenta: «¿Has mandado en tu vida a la mañana o señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados; para marcarla como arcilla bajo el sello y teñirla lo mismo que un vestido; para negar la luz a los malvados y quebrar el brazo sublevado?
¿Has entrado por las fuentes del Mar o paseado por la hondura del Océano?
¿Te han enseñado las puertas de la Muerte o has visto los portales de las Sombras?
¿Has examinado la anchura de la tierra?
Cuéntamelo, si lo sabes todo.
¿Por dónde se va a la casa de la luz?, ¿dónde viven las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su tierra o enseñarles el camino de su casa?
Lo sabrás, pues ya habías nacido y has cumplido tantísimos años».
Job respondió al Señor: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré?
Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, no insistiré; dos veces, nada añadiré».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Ante la grandeza de Dios, ¿qué puede decir o hacer el hombre? Este pasaje de Job, con el cual cerramos nuestro rápido recorrido por este hermoso libro de la sabiduría, es la invitación final a darnos cuenta de la pequeñez de nuestros criterios, de nuestro conocimiento, de nuestra impotencia; es el eco de San Pedro que dice a Jesús: "Señor, tú lo sabes todo".
Nuestros proyectos, nuestras iniciativas son buenas, pero siempre serán mejores las de Dios, aunque muchas veces no las podamos entender; nuestro conocimiento de Dios y de las cosas crece continuamente, sin embargo, siempre será mucho más lo que desconocemos. De aquí la necesidad de confiarnos a AQUEL que todo lo sabe y que todo lo puede.
Es una invitación a inclinar nuestra rodilla delante de la majestad de Dios y a reconocernos humildes, pobres y pequeños a fin de recibir de su bondadosa mano, lo que él bien sabe que es bueno para nosotros, para nuestra familia y para nuestra sociedad.
Salmo responsorial
Sal 138, 1b-3. 7 8. 9-10. 13-14ab
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
- Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R.
- ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.
- Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. R.
- Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente, porque son admirables tus obras. R.
Aclamación antes del Evangelio
Sal 102, 21
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos. R.
EVANGELIO
Sus ángeles están viviendo siempre en
los cielos el rostro de mi Padre celestial
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 18, 1-5. 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge en mí.
Cuidado con despreciar a uno estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños.
En estos tiempos de oscuridad en los que el hombre se ha vuelto contra el hombre, pues ya no es capaz de reconocer su inmensa dignidad dada por Dios; en estos tiempos en los que los organismos internacionales y los grandes medios de entretenimiento y comunicación manipulan la verdad, silencian la voz de Jesucristo y de su Iglesia, callan ante la persecución y masacre de los cristianos y promueven el aborto como si fuera un derecho.
En estos tiempos en los que tanto se ha programado la mente de las personas para evitar tener hijos o tener los menos posibles con mentiras como la sobrepoblación; con la idolatría del dinero y el bienestar como aspiraciones supremas, estas palabras de Jesucristo tienen que resonar en nuestro corazón: ‘Cuidado con despreciar a estos pequeños’.
Y es que el mandato de Dios al haber creado al ser humano ha sido: ‘sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla’ y el Salmo 127 enseña que los hijos son una de las más grandes bendiciones de Dios al afirmar que: ‘la herencia del Señor son los hijos y que así como las flechas en las manos de un guerrero, son los hijos de la juventud’.
Hoy quiero invitarte a reconocer, si es que está presente en tu mente y corazón, esa nueva cultura de la muerte, esas ideologías que el demonio ha fabricado para evitar que más seres humanos vengan al mundo y así puedan conocer a Cristo y participar de la vida eterna y plena que vino a traernos.
Hoy quiero invitarte a ser promotor de la cultura de la vida, a reconocer y a anunciar que cada ser humano es infinitamente precioso y que cada hijo es un don y una bendición de Dios a pesar de la pobreza o de la falta de abundancia.
Por ello, también te invito a renunciar a comentarios como que tu hijo es un pilón o que solo tendrás equis número de hijos, como si tú fueras Dios o que si alguien con muchos hijos no tenía tele o cualquier comentario, pensamiento que repudie la natalidad, principalmente en el seno de la familia divinamente constituida.
Hoy te invito a renunciar por completo al aborto. Y si estás casado o casada y en edad reproductiva, te invito a dialogar con tu pareja para que juntos se abran a la vida para cumplir con el mandato del Señor y reciban todas las bendiciones en cada hijo que quiera darles.
Abandonar el uso de todo tipo de anticonceptivos, a prepararse para ser formadores de nuevos cristianos y escultores del rostro de Cristo en los hijos que Dios quiera darles en custodia, si es que quiere hacerlos custodios de nuevos hijos.
Por lo demás, en este día de los Santos Ángeles Custodios encomiéndate mucho a tu Ángel de la guarda, para que proteja tu corazón y te muestre el rostro de Dios. Y si Dios te ha llamado para darte la misión de la paternidad, ten la certeza de que, a donde no lleguen tus capacidades, ellos que han sido enviados por Dios, podrán llegar.
Encomienda cada hijo a sus Ángeles Guardianes y pídeles ayuda para la formación de tus hijos.
Antífona de comunión
Cf. Sal 137, 1
Te cantaré, Señor, delante de tus ángeles.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
A quienes te dignas alimentar para la vida eterna con tan gran sacramento, guíanos, Señor, por el camino de la salvación y la paz, bajo la custodia de los ángeles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Eres grande Señor, eres soberano en toda la tierra, todas tus obras son justicia y verdad. Por eso, tengo la plena seguridad de que tus planes para mí son incomparablemente mejores que los que yo pudiese pedir, pensar o imaginar. Me abandono a Ti, haz de mi vida algo que te agrade y que te sirva para llevar más almas a tu dicha eterna.
Acción
Hoy presentaré a Dios, en oración, aquellos proyectos que me están dando vueltas en la cabeza y le diré de corazón: "Señor, tú eres sabio y sabes qué es lo mejor para mí, toma estos planes y prospéralos o enséñame a desistir de ellos".
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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