Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones – Jueves, 21 de octubre de 2021.


Tiempo Litúrgico: Ordinario III - Semana XXIX.
   Color del día: Verde.  


Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los romanos (6, 19-23)
Libres ya del pecado y entregados al
servicio de Dios, dan frutos de santidad.

Hermanos: Por la dificultad natural que tienen ustedes para entender estas cosas, voy a seguir utilizando una comparación de la vida ordinaria. Así como en otros tiempos pusieron sus miembros al servicio de la impureza y de la maldad, hasta llegar a la degradación, así ahora pónganlos al servicio del bien, a fin de que alcancen su santificación.

Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no estaban al servicio del bien. ¿Y qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza? Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte.

Pero ahora, libres ya del pecado y entregados al servicio de Dios, dan frutos de santidad, que conducen a la vida eterna. En una palabra, el pecado nos paga con la muerte; en cambio, Dios nos da gratuitamente la vida eterna, por medio de Cristo Jesús, Señor nuestro.

Reflexión sobre la Primera Lectura

San Pablo termina esta primera exposición, que podríamos llamar "exterior", sobre el pecado (el capítulo 7 hablará del mismo tema pero desde la perspectiva interna del hombre), con una frase que debe de quedar grabada a fuego en nuestro corazón: El pecado paga con la muerte.

Esto no siempre es fácil de comprender, como él mismo lo dice y menos en este momento de nuestra historia en donde todo busca ser explicado por medio de la ciencia y de la psicología.

Debemos entender que el pecado es una realidad que afecta toda nuestra vida y no sólo nuestra parte espiritual (el alma), por ello sus consecuencias se hacen evidentes en nuestra vida y en nuestro entorno. 

El pecado destruye todo lo que encuentra a su paso: destruye nuestra sociedad, nuestros hogares, amistades; nos quita la alegría, la paz, la felicidad y nos hace ser personas solas, tristes, llenas de temores, remordimientos y angustias.

No existe en el mundo una fuerza tan destructiva como el pecado. No permitas que esta fuerza destructora se apodere de ti y de tu entorno; pon tu vida en las manos del Señor, de quien recibirás gracia y poder para construir la sociedad del amor: busca evitar las ocasiones próximas de pecado, mantente lejos del león y no serás devorado.

Salmo responsorial
(Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6)
R/ Dichoso el hombre 
que confía en el Señor.
  • Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos. R.
  • Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R.
  • En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (12, 49-53)
No he venido  traer la paz, sino la división.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Reflexión sobre el Evangelio

Para la gente que vivió en el tiempo de Jesús no eran suficientes todos los signos, los milagros, las curaciones que realizó.

¿Y qué decir de nosotros? Somos muy inteligentes para conocer hasta los más recónditos misterios de la ciencia, pero muchas veces nos pasa desapercibido el Dios del amor, que día a día, nos da muestras de su presencia entre nosotros y nos invita a vivir en ÉL.

Se habla hoy mucho de visiones, de catástrofes, de violencia, de guerras. Es cierto, estos son signos de los tiempos y por lo tanto, palabra de Dios.

Es una palabra que nos hace ver que el pecado solo lleva a la destrucción, que la fe verdadera es creer como creyó Abraham, como creyó María: en la oscuridad. Debemos, pues, estar atentos pues Dios nos habla, SU palabra es y será siempre: Te amo.

Oración

Señor, tu palabra me advierte que "el que no junta, desparrama" porque, o estoy contigo o estoy contra ti. Esto me hace reflexionar en que cuando pierdo la gracia me convierto en un instrumento de destrucción, dañándome a mí mismo y dando un mal testimonio a los demás.

Acción

Haré cada día una opción personal por Jesucristo para que todas mis obras sean para edificar, para cooperar en la construcción del Reino de los cielos.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.

Pbro. Ernesto María Caro.

Adaptado de:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), Catholic.net, ACI Prensa
Verificado en:
Ordo Temporis Ciclo B – 2021, Conferencia Episcopal de Costa Rica

Entrada destacada

Siete cosas que todo católico debe conocer sobre la Agenda 2030