"Envío Misionero" del Papa Francisco a las familias: "Sean el rostro acogedor de la Iglesia"

Mandato misionero a las familias del Papa Francisco.

25 junio 2022, 20:07
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

➤➤ Al final de la misa celebrada esta tarde en la Plaza de San Pedro, en presencia del Santo Padre, en el marco del 10º Encuentro Mundial de las Familias, se ha entregado a los participantes el mandato misionero que les exhorta a ser portadores del anuncio del Evangelio en el mundo.

Llevar el alegre anuncio del Evangelio a todos: esa es la invitación que se desprende del mandato misionero entregado a los participantes en la misa con motivo del X Encuentro Mundial de las Familias. 

Se ha realizado tras la eucaristía en la Plaza de San Pedro presidida por el Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ante la presencia del Papa Francisco.

El texto del Envío Misionero de las Familias está escrito en una tarjeta, a doble cara, como una estampita. Hoy se repartieron unos 40.000 ejemplares, mientras que el domingo, en el Ángelus, se distribuirán unas 20.000 copias.

Este es el texto del envío misionero

Estimadas familias:

Les invito a continuar su camino escuchando al Padre que les llama: ¡Sean misioneros en los caminos del mundo! No caminen solos. Ustedes, jóvenes familias, déjense guiar por los que conocen el camino, ustedes que van delante, sean compañeros de viaje para los demás. Ustedes que están perdidos por las dificultades, no se dejen vencer por la tristeza, confíen en el Amor que Dios ha puesto en ustedes, imploren al Espíritu cada día para que lo reavive.

¡Anuncien con alegría la belleza de ser una familia! Anuncien a los niños y jóvenes la gracia del matrimonio cristiano. Den esperanza a los que no la tienen. Actúen como si todo dependiera de ustedes, sabiendo que todo debe ser confiado a Dios. Sean los que "cosen" el tejido de la sociedad y de una Iglesia sinodal, creando relaciones, multiplicando el amor y la vida.

Sean un signo de Cristo vivo, no tengan miedo de lo que el Señor les pide, ni ser generoso con Él. Ábranse a Cristo, escúchenlo en el silencio de la oración. Acompañen a los más frágiles. Háganse cargo de los que están solos, refugiados, abandonados.

¡Sean la semilla de un mundo más fraternal! ¡Sean familias de gran corazón! ¡Sean el rostro acogedor de la Iglesia! Y, por favor, recen, ¡recen siempre!

Que María, nuestra Madre, les socorra cuando no haya más vino, sean su compañera en el tiempo de silencio y de prueba, les ayude a caminar junto a su Hijo resucitado. Amén.

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