Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 30 de mayo de 2024.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana VIII.
   Color del día: Verde.  


En algunas partes hoy se celebra la Solemnidad del Corpus Christi, en Costa Rica y el resto de los lugares se traslada al domingo 2 de junio.

Oración Colecta

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Primera Lectura
De la primera carta del
apóstol san Pedro (2, 2-5. 9-12)
Ustedes son sacerdocio real, nación consagrada
Dios, para proclamar las obras maravillosas
de aquel que los llamó.

Hermanos: Como niños recién nacidos, deseen una leche pura y espiritual, para que crezcan hasta alcanzar la salvación, ya que han probado lo bueno que es el Señor.

Acérquense, pues, al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo.

Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes los que antes no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios; ustedes, los que antes no habían alcanzado misericordia, ahora han alcanzado misericordia.

Queridos hermanos, como a extranjeros que viven fuera de su patria, les recomiendo que se alejen de las pasiones bajas, que hacen la guerra al espíritu. Vivan entre los paganos de modo ejemplar; pues si los llegan a acusar de malhechores, las buenas acciones de que son testigos los harán a ellos glorificar a Dios el día del juicio.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Esta carta la dirige Pedro a los creyentes de Asia Menor, que están siendo sometidos a la incomprensión y el rechazo de los que viven junto a ellos, considerándolos, incluso, como extranjeros en su propia tierra.

Les invita a alimentarse de esa “leche” no adulterada que es la Palabra de Dios, y que, gracias a ella, han podido comprobar lo bueno que es el Señor.

Jesús, que también fue rechazado y sufrió la incomprensión de muchos, a pesar de eso, es la piedra viva que Dios escoge y pone como clave para la construcción del Templo del Espíritu y, por lo tanto, los que siguen su Palabra cooperan en la construcción del Templo.

Pedro les anima pues se han convertido en una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, y por lo tanto, los elegidos para proclamar que Jesús es la luz que alumbra sus vidas y, aunque muchos quieran que dominen las tinieblas, la luz brilla de forma maravillosa, y así serán auténtico Pueblo de Dios.

Pedro también les exhorta a rechazar las tentaciones, y tener una conducta intachable para que, aunque sean calumniados, puedan ver que se comportan de forma honrada, que nada tiene que ver con lo que otros dicen de ellos.

Todo esto supone el reconocimiento de que Jesús padeció por todos, y que ellos, a pesar de las injurias, sean perseverantes en su fe para ser, como dice el salmo 99 “El Señor Dios nos hizo y somos su pueblo y ovejas de su rebaño”.

Salmo responsorial
(Sal 99, 2. 3. 4. 5)
R/ El Señor es nuestro Dios
y nosotros su pueblo.
  • Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo. R.
  • Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R.
  • Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. R.
  • Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R.

Evangelio
† Del santo Evangelio
según san Marcos (10, 46-52)
Maestro, que pueda ver.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”

Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”.

El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

Reflexión sobre el Evangelio

En este fragmento del evangelio de Marcos, se nos presenta el episodio de Bartimeo, ciego de nacimiento, que, según nos expresa el evangelista, se encontraba al borde del camino, es decir, excluido de la sociedad, pues su ceguera física incluía también una ceguera espiritual, de la que quería salir, por todos los medios, para salir de sus tinieblas.

Al enterarse que pasaba Jesús, grita con fuerza y, aunque muchos querían sofocar sus gritos, él insiste y grita más fuerte para que Él lo escuche. El intento de sofocar el grito se puede considerar como falta de fe, cosa que Bartimeo tenía en demasía. Jesús se da cuenta de que el ciego lo reclama y lo hace llamar. 

Bartimeo da un salto para acudir al Mesías pues no le importa el miedo al vacío que le provoca su ceguera; ante la llamada acude sin miedo a nada, pues es Jesús quien le invita, y cuando le pregunta qué puede hacer por él, responde “Rabbuní” que pueda ver, es decir, ayúdame a salir de las tinieblas y saborear la luz maravillosa que Tú me puedes dar, y Jesús le afirma que es su fe la que lo ha curado.

El gentío acompañaba a Jesús, pero Bartimeo lo “seguía” por el camino, dejándolo todo para seguir a quien le ha facilitado la Luz verdadera.

Todo este episodio nos cuestiona y nos impulsa a que intentemos salir de la oscuridad, que no nos conformemos y soportemos la situación, que, si es necesario gritar hasta lo indecible, debemos hacerlo y sentirnos con ánimo para buscar la Luz verdadera, la que nos va a aportar confianza y estímulo para, como Bartimeo, seguir a Jesús siendo anunciadores de su “Buena Noticia”.

¿Nos dejamos influenciar por la “no fe” que nos rodea, para no anunciar le verdad de Jesús? ¿Somos capaces de saltar como Bartimeo ante la llamada de Cristo? ¿Acompañamos o seguimos realmente a Jesús y somos sus testigos en el mundo?

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración

Señor Jesús, que has querido prolongar tu presencia en medio de nosotros, tu iglesia, como alimento que perdura para la vida eterna, enséñanos a desear participar de tu mesa en donde se nos da el Pan de vida y el Cáliz de salvación, para que al pregustar la vida del cielo, merezcamos gozar del Banquete eterno, donde tú, junto con el Espíritu y el Padre, son don y bendición infinitas.

Acción

El día de hoy dedicaré un buen tiempo para adorar al Señor en su presencia real ante el Santísimo Sacramento del altar.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón. Como María, todo por Jesús y para Jesús. 

Adaptado de:
Evangelización Activa, Evangeliocr, La Misa de Cada Día (CECOR), Catholic.net, ACI Prensa.
Verificado en:
Ordo Temporis, Ciclo B, 2023-2024, Conferencia Episcopal de Costa Rica.