Tiempo Litúrgico: Pascua. Semana IV.
Color del día: Blanco.
Memoria libre:
Antífona de entrada
Ap 19, 7. 6
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
Oración colecta
Al celebrar el misterio dela resurrección del Señor, te pedimos, Dios todopoderoso, que merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Se pusieron a hablar a los griegos,
anunciándoles la Buena Nueva
del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos
de los apóstoles 11, 19-26
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.
Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos fueron llamados cristianos.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Este pasaje de nuevo nos muestra cómo una situación que en sí misma es triste y dolorosa, como es el martirio de Esteban, se convierte, por la gracia de Dios, en fuente de bendición para muchos.
Gracias a la persecución que se desata en Jerusalén contra los discípulos de Jesús por parte de las autoridades judías, es como el Evangelio sale de la ciudad para llegar a la que en ese tiempo sería la tercera ciudad romana en importancia.
Y es que Dios se vale de todos los acontecimientos de nuestra vida, incluso de los que consideramos desagradables -casi podríamos decir que principalmente de éstos-, para que el mensaje del Evangelio llegue a aquellos que no lo conocen o no lo aman.
De nosotros sólo espera docilidad a su Espíritu y que, confiando plenamente en su amor, hablemos a los demás del Evangelio. Deja que Dios convierta todo acontecimiento en tu vida en una oportunidad para que él sea más conocido y más amado.
Salmo responsorial
Sal 86, 1-3, 4-5. 6-7
R. Alabad al Señor todas las naciones.
- Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R.
- «Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí». Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado». R.
- El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti». R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz – dice el Señor -, y yo las conozco, y ellas me siguen. R.
EVANGELIO
Yo y el Padre somos uno
Lectura del santo Evangelio
según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado, es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Parte de este evangelio ya lo habíamos oído el domingo pasado. Ahora la liturgia lo retoma para enfatizar nuestra realidad pascual. Cristo, el "Cordero de Dios" se ha transformado en el Pastor.
Un pastor que "conoce a sus ovejas", pero más importante aún es que las ovejas reconocen la voz del Pastor y "lo siguen". Es decir, el auténtico Cristiano es el que "escucha la voz de Jesús el buen Pastor" y oyendo esta voz la siguen. A veces no sé qué será, o que no escuchamos su palabra o que, escuchándola, no buscamos la manera de seguirla.
Dos de las tristes realidades de nuestro cristianismo hoy son, por un lado, la falta de gusto por la oración y por la meditación de la palabra de Dios; esto nos lleva a no escuchar la voz del Pastor; por otro lado, el mundo hedonista y pragmático, que nos invita a vivir de acuerdo a nuestros propios intereses.
Dos elementos que combinados nos dan la actitud de los fariseos. A éstos les dice Jesús: "Ustedes no son de mis ovejas". Si realmente queremos pertenecer a su redil es necesario escuchar su voz y seguirlo aunque su camino, que lleva a la resurrección, pase siempre por la cruz.
Antífona de comunión
Cf. Lc 24, 46. 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para así entrar en su gloria. Aleluya.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercambio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Mucho tiempo he tenido miedo a las cosas negativas en mi vida, Señor, pero hoy entiendo que tú te vales de todo eso para propagar tu Evangelio.
Por eso, Jesús, y a pesar de cualquier cosa, te ofrezco mis problemas, situaciones difíciles y crisis para que tu gloria se manifieste, sólo te pido tu gracia para mantenerme en pie y dando un buen testimonio de tu acción en mi vida.
Acción
Este día enfrentaré las dificultades que se me presenten y dejaré de evadir aquellas de las que me he estado escondiendo.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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