Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XI.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: San Luis Gonzaga, religioso.
Antífona de entrada
Cf. Sal 23, 4. 3
Quien tiene manos inocentes y puro el corazón, subirá al monte del Señor y permanecerá en su recinto sagrado.
Oración colecta
Dios nuestro, autor de los dones celestiales, que uniste en san Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida con la virtud de la penitencia, concédenos, por sus méritos e intercesión, que si no lo hemos seguido en la inocencia, lo imitemos en la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Muy a gusto me glorío
de mis debilidades
Lectura de la 2 carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 12, 1-10
Hermanos:
¿Hay que gloriarse?: sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor.
Yo sé de un hombre en Cristo que hace catorce años – si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe – fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que ese hombre – si en el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe – fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir.
De alguien así podría gloriarme; pero, por lo que a mí respecta, sólo me gloriaré de mis debilidades.
Aunque, si quisiera gloriarme, no me compartiría como un necio, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que nadie me considere superior a lo que ve u oye de mí.
Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad».
Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 33, 8-9. 10-11. 12-13
R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
- El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.
- Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
- Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? R.
Aclamación antes del Evangelio
2 Cor 8, 9
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza. R.
EVANGELIO
No os agobiéis por el mañana
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 6, 24-34
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.
Por eso os digo: No estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida?
¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe?
No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Vivimos en un mundo en donde todo tiene que estar ya previsto, pues vivimos en un mundo de resultados y que camina a una velocidad vertiginosa. Esto ha hecho que, poco a poco, vayamos confiando menos en Dios, que esté menos presente en toda nuestra actividad diaria, en nuestras juntas de planeación, en la organización de nuestra vida.
Ciertamente que Dios nos ha dado inteligencia para todo esto pero también nos ha invitado a confiar en él, a tenerlo presente cuando estamos programando nuestra vida, a no pensar que serán nuestras fuerzas las que darán por sí solas buenos resultados.
En el evangelio de hoy, Jesús nos lo recuerda con estas parábolas en las que vemos cómo, tanto las flores como los pájaros, reciben de Dios todo lo que necesitan. El reino de los cielos se construye en nuestro diario acontecer, cuando tenemos presente a Jesús en nuestra vida, ya que él es, a través de nosotros, el constructor.
Y cuando nuestra preocupación se centra en preguntar a Jesús cómo debemos hacer las cosas, todo en nuestra vida cambia: nuestras actitudes, nuestra visión de la vida y sobre todo, la paz interior. Ten en cuenta a Jesús en tu vida diaria, en tu planeación, en tu industria, en todo, y verás que el reino de los cielos se manifestará maravillosamente en tu vida y en tu comunidad.
Antífona de comunión
Sal 77, 24-25
Pan celeste les dio como alimento; y todos comieron pan de los ángeles.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Señor, alimentados con el pan de los ángeles, haz que te sirvamos con una vida limpia de pecado, y que siguiendo el ejemplo de aquel a quien hoy celebramos, podamos permanecer siempre en acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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