Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIV - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Beato Eugenio III, Papa.
Antífona de entrada
El Señor es la fuerza de su pueblo, defensa y salvación para su Ungido. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos siempre.
Oración colecta
Señor, concédenos vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que jamás dejas de proteger a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Te llamarás Israel, porque has
luchado con Dios y has vencido
Lectura del libro del
Génesis 32, 22-32
En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos criadas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc. Después de tomarlos y hacerles pasar el torrente, hizo pasar cuanto poseía.
Y Jacob se quedó solo.
Un hombre luchó con él hasta la aurora. Y viendo que no podía a Jacob, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa mientras peleaba con él.
El hombre le dijo: «Suéltame, que llega la aurora».
Jacob respondió: «No te soltaré hasta que me bendigas».
Él le preguntó: «¿Cómo te llamas?».
Contestó: «Jacob».
Le replicó: «Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres, y has vencido»
Jacob, a su vez, preguntó: «Dime tu nombre».
Respondió: «¿Por qué me preguntas mi nombre?».
Y le bendijo.
Jacob llamó aquel lugar Penuel, pues se dijo: «He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo».
Cuando atravesaba Penuel, salía el sol, y él iba cojeando del muslo. Por eso los hijos de Israel hasta hoy no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Este pasaje se encuentra al final del viaje que había hecho Jacob a casa de su tío Labán en donde se había enriquecido con su trabajo, y había procreado 11 hijos, de manera que regresaba lleno de bendiciones. Esto podría hacer que Jacob pensara que todo esto era producto de su trabajo y que, poco a poco, fuera excluyendo a Dios de su vida. Por ello, antes de regresar a la tierra prometida, Dios le sale al encuentro y lucha con él.
Con este pasaje, el autor nos hace ver que, si bien es cierto que "ha vencido a los hombres" (su astucia con Labán) y que "ha vencido a Dios" (obtención de todas las bendiciones materiales), no debe olvidar que, sólo si continúa teniéndolo como su Dios, podrá ser siempre victorioso. Meditar y reflexionar en este pasaje es fundamental para la auténtica vida cristiana, sobre todo, cuando ésta ha estado llena de las bendiciones de Dios.
No debemos olvidar nunca que, aunque todo lo que tenemos es debido a nuestro esfuerzo honesto en el trabajo, la verdadera fuente y origen de toda bendición es Dios. Dios marcó a Jacob, dislocándole el muslo, para que nunca lo olvidara. Dios nos ha marcado con el Espíritu Santo, para que no olvidemos que sólo caminando con él seremos VERDADERAMENTE vencedores en la vida.
Nunca te olvides de darle gracias y alabar a Dios por todo cuanto te ha bendecido.
Salmo responsorial
Sal 16, 1bcde. 2-3. 6-7. 8 y 15
R. Yo con mi apelación
vengo a tu presencia, Señor.
- Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi súplica, que en mis labios no hay engaño. R.
- Emane de ti la sentencia, miren tus ojos la rectitud. Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche, aunque me pruebes al fuego, no encontrarás malicia en mí. R.
- Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu misericordia, tú que salvas de los adversarios a quien se refugia a tu derecha. R.
- Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme. Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el Buen Pastor – dice el Señor -, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. R.
EVANGELIO
La mies es abundante,
pero los trabajadores son pocos
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló.
La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual».
En cambio, los fariseos decían: «Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En este mundo individualista, en el que muchos de nuestros hermanos viven sólo para sí mismos, sin ver a los demás, Jesús nos recuerda que no estamos ni viajamos solos. Jesús vio a todas estas personas que necesitaban de alguien que los instruyera, que los ayudara a mejorar su vida, a descubrir y construir el Reino de los cielos, y dice la Escritura que: "Tuvo compasión de ellos".
Si la evangelización y la promoción social, a la que nos invita el Evangelio, no avanza, o no avanza como debiera, es porque a muchos de los cristianos nos falta "sentir compasión" de aquellos que no conocen la verdad del Evangelio.
Porque sólo pensamos en nosotros mismos, porque es suficiente que yo conozca a Jesús, me reúna con mis hermanos a orar y a dar gloria a Dios, sin pensar que, también nosotros, somos el medio para que otros lo conozcan y lo amen; porque si el Evangelio se separa de la caridad y del servicio, se convierte en una filosofía.
Debemos orar al Señor que envíe operarios a la mies. Sí, pero sería más importante, al menos en estos momentos de la historia, orar para que el Señor nos haga reconocer, en nosotros mismos, a estos operarios, para que el Señor verdaderamente mueva nuestro corazón a la compasión por los demás y al celo por el Evangelio.
Antífona de comunión
Yo soy el buen pastor, y doy la vida por mis ovejas, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Renovados, Señor, por el alimento del sagrado Cuerpo y la preciosa Sangre de tu Hijo, concédenos que lo que realizamos con asidua devoción, lo recibamos convertido en certeza de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, que nunca olvide que en ti soy, me muevo y existo; que las bendiciones y la gracia vienen de ti, y que, sin ti, nada puedo. Quiero aprender de tu humildad y obediencia, pero, sobre todo, de tu comunión y diálogo con nuestro Padre Dios, agradeciendo en todo momento su asistencia y amor.
Acción
Hoy haré una oración especial al Espíritu Santo, pidiéndole que se manifieste en mí, a través de mí y a pesar de mí, en el trabajo, en la escuela o con mi familia en casa.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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