Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XX.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: Bienaventurada Virgen María Reina.
Antífona de entrada
Cf. Sal 44, 10
De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.
Oración colecta
Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Noemí volvió de la región de Moab
junto con Rut, y llegaron a Belén
Comienzo del libro de
Rut 1, 1. 3-6. 14b-16. 22
Sucedió en tiempo de los jueces, que hubo hambre en el país y un hombre decidió emigrar, con su mujer Noemí y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la región de Moab.
Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella sola con sus dos hijos. Estos tomaron por mujeres a dos moabitas llamadas Orfá y Rut. Pero, después de residir allí unos diez años, murieron también los dos, quedando Noemí sin hijos y sin marido.
Entonces Noemí, enterada de que el Señor había bendecido a su pueblo procurándole alimentos, se dispuso a abandonar la región de Moab en compañía de sus dos nueras.
Orfá dio un beso a su suegra y se volvió a su pueblo, mientras que Rut permaneció con Noemí.
«Ya ves – dijo Noemí – que tu cuñada vuelve a su pueblo y a sus dioses. Ve tú también con ella».
Pero Rut respondió: «No insistas en que vuelva. y te abandone. Iré adonde tú vayas, viviré donde tú vivas; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios».
Así fue como Noemí volvió de la región de Moab junto con Rut, su nuera moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la siega de la cebada.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En esta lectura, usada por la liturgia en la celebración del sacramento del matrimonio, ilumina con mucha claridad lo que significa el verdadero amor, el amor que sabe ser fiel "en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad".
Las dos muchachas podrían haber regresado a la casa paterna y volverse a casar con gente de su mismo pueblo. Una de ellas lo hace, pero Rut, que sabe que su suegra está sola, decide acompañarla y permanecer con ella en toda circunstancia.
En nuestros días, qué importante es que volvamos a valorar la verdadera fidelidad y la amistad. Acostumbrados en nuestro mundo consumista a cambiar frecuentemente de todo, en una cultura del "úsese y tírese", no es fácil tener amistades estables, verdaderos amigos que lo acompañen a uno, sobre todo, en los momentos difíciles de la vida.
Ciertamente no es fácil establecer lazos duraderos y raíces profundas con nuestros vecinos, compañeros. Sin embrago, esta es la enseñanza de la Escritura, es lo que nos mostró Jesús al hacerse uno con nosotros y recorrer nuestro mismo camino, incluso hasta la muerte.
Aprendamos de Rut que el verdadero amor se muestra ante todo en la fidelidad y en el saber acompañarnos unos a otros, en comprometer toda nuestra existencia con alguien más. Inténtalo, verás que no te arrepentirás.
Salmo responsorial
Sal 145, 5-6ab. 6c-7. 8-9a. 9be-10
R. Alaba, alma mía, al Señor.
- Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él; que mantiene su fidelidad perpetuamente. R.
- Hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R.
- El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R.
- Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R.
Aclamación antes del Evangelio
Sal 24, 4bc
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Dios mío, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad. R.
EVANGELIO
Amarás al Señor, tu Dios,
y a tu prójimo como a ti mismo
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?».
Él le dijo: «Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Los mandamientos son dados por Dios al pueblo de Israel como parte de un pacto que hace con ellos: “Yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo”, los cuidaré y los guiaré por el camino, pero deben de mantenerse en el cumplimiento de la ley que les voy a dar. Cuando se siguen adecuadamente, son una guía para vivir una vida plena en armonía con Dios y con los demás.
En la época de Jesús, el pueblo de Israel estaba sujeto a un conjunto de 613 leyes y mandamientos, contenidos principalmente en la Torá, que se mantiene hasta hoy. Cuando le preguntaron a Jesús por el mandamiento más importante, Él se enfoca en las obligaciones hacia Dios y el prójimo, que están basadas en el amor.
En primer lugar, está el amor a Dios de una manera completa: con todo el corazón, con toda el alma y con toda nuestra mente. Él debe ser lo más importante en nuestra vida, por sobre todas las cosas; que lo tengamos a Él siempre en primer lugar. Que antes de tomar una decisión, pensemos si estaría alineada con su voluntad.
Y ¿Cómo se puede lograr eso? Pues, teniendo una íntima relación con Él, mediante una permanente vida de oración, para tener los elementos para poder discernir lo que más nos conviene y que sea agradable a Dios. Hay que conocer su Palabra, y hay que descubrir lo que Él quiere de nosotros.
La otra parte es el amor al prójimo, tan importante como lo primero, tener la capacidad de amar a cualquier persona que tenemos a nuestro alrededor. No podemos decir que amamos a Dios, si no amamos a las personas; si decimos que amamos a Dios, se debe de notar en el trato con los demás, en todos lados, no solo cuando vamos a misa o con nuestra pequeña comunidad, no solo donde nos hablan bonito y nos hacen sentir bien. Dice Jesús: “amen hasta a sus enemigos”.
Estos dos mandamientos resumen toda la ley, si seguimos estas dos reglas, estamos asegurando el cumplimiento de su voluntad. Como dijo San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Actuar movidos por el amor, asegura que todas nuestras oraciones serán buenas, todas nuestras acciones serán buenas, el amor no solo es un sentimiento, nos debe llevar a la acción. Implica cuidado, consideración, respeto y búsqueda de lo mejor para todos.
Si aún no lo haces, empieza tu día con un buen momento de oración, cuando menos 30 minutos diarios, como mínimo. Acompaña tu oración con la lectura del Evangelio y una reflexión que te ayude a conocer su voluntad. Busca ser un reflejo del amor de Dios para los demás, en tu casa, en tu trabajo, en la Iglesia; trabaja en aceptar a aquellos con los que tienes diferencias y que más te cuesta amar. Pide a Dios su gracia para amarlos.
Enfócate en el amor. Que sea el amor lo que oriente nuestras decisiones; decídete a darle a Dios el primer lugar en tu vida, siempre.
Antífona de comunión
Cf. Lc 1, 45
Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Gracias, Señor, por mis amigos, gracias por aquellos que has puesto a mi lado, a quienes amo y quienes me aman. Enséñame a ser fiel y a demostrar libremente lo que siento, a decirles gracias, a corregirlos cuando haga falta y a escuchar tu voz también en ellos.
Acción
Hoy llamaré a mis amigos más cercanos y les agradeceré su amistad.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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