Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Miércoles, 27 de agosto de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXI.
   Color del día: Blanco.  

Memoria obligatoria: Santa Mónica.

Antífona de entrada
Cf. Prov 31, 30.28

La mujer que teme al Señor es digna de alabanzas. Sus hijos la llenarán de bendiciones y su marido, de elogios.

Oración colecta

Dios nuestro, consuelo de los afligidos, que acogiste misericordiosamente las piadosas lágrimas de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y alcanzar la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Trabajando día y noche proclamamos
entre vosotros el Evangelio

Lectura de la 1ª carta del apóstol san
Pablo a los Tesalonicenses 2, 9-13

Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no ser gravosos a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.

Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes, fue leal, recto e irreprochable; sabéis perfectamente que, lo mismo que un padre con sus hijos, nosotros os exhortábamos a cada uno de vosotros, os animábamos y os urgíamos a llevar una vida digna de Dios, que os ha llamado a su reino y a su gloria.

Por tanto, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Pablo, consciente de la responsabilidad que Dios le ha confiado como mensajero del Evangelio, sabe que su misión no termina con el primer anuncio, sino que la vida cristiana, para que llegue a desarrollarse, necesita, como las plantas, de continuo cuidado. Sabe cuándo actuar con suavidad y cuándo con dureza, pero siempre con amor, para que el mensaje del Evangelio no se quede en una bonita idea sino que pase a la vida de cada uno de los cristianos.

Todos los bautizados, cada uno según su vocación y estado de vida particular, hemos recibido del Señor el encargo de ayudar a que el Evangelio se convierta en un verdadero estilo de vida en nuestra sociedad, de tal modo que todos vivamos "de una manera digna de Dios".

Por ello, siguiendo el ejemplo de san Pablo, debemos exhortar a nuestros hermanos, siempre con caridad, a perseverar en el amor y en la fe. El silencio de los cristianos no es otra cosa que indiferencia y apatía, falta de compromiso con Cristo y su misión. Seamos, pues, solidarios unos con otros en nuestro camino hacia la santidad.

Salmo responsorial
Sal 138, 7-8. 9-10. 11-12ab

R. Señor, tú me sondeas y me conoces.
  • ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R.
  • Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. R.
  • Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mí», ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día. R.

Aclamación antes del Evangelio
1 Jn 2, 5

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Quien guarda la Palabra de Cristo, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. R.

EVANGELIO
Sois hijos de los que
asesinaron a los profetas

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo:

«Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Palabras duras de nuestro Señor: “sepulcros blanqueados”. Cristo hoy nos invita a quitarnos esas máscaras, esas máscaras con las que vamos pretendiendo que no pasa nada, que todo está bien.

Cristo nos invita a quitarnos esas máscaras y a decirnos: no importa que sufras, enseña el sufrimiento; no importa que te duela, enseña tu dolor; no importa que te duela, enseña tu herida; no importa que te duela, abre.

No seamos hipócritas, nos dice el Señor. Quitémonos las máscaras, pero el Señor nos invita a eso, a quitarnos esas máscaras y a tener el valor para presentarnos ante el Señor, tal y como somos, de presentarnos ante la sociedad, tal y como somos.

¿Cómo somos? hijos de Dios. ¿Cómo somos? hijos muy amados. ¿Cómo somos? hijos muy amados, pero con manchitas. ¿Cómo somos? hijos muy amados, pero con debilidades. ¿Cómo somos? hijos muy amados, pero con problemas, con dificultades, como todos.

No se nos olvide, Cristo vino a redimirnos, Cristo vino a salvarnos porque sabía de nuestras manchitas, sabía de nuestras debilidades. Pero Cristo nos invita a que hoy nos quitemos las máscaras y nos presentemos ante Él, tal y como somos.

Hay que tener valor para descubrir nuestras debilidades y también para descubrir nuestras fortalezas. Ojalá que Cristo nunca se tenga que referir a nosotros como a los fariseos, sepulcros blanqueados. ¡No! seamos auténticos, que nuestro sí sea sí, que nuestro no sea no; quitarnos las máscaras, quitarnos los filtros, y presentarnos ante el Señor, tal y como somos.

Antífona de comunión
Mt 13, 45-46

El Reino de los cielos se parece a un comerciante que anda en busca de perlas finas, que al encontrar una perla muy valiosa, vende cuanto tiene y la compra.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que la celebración de este santo sacramento, en la festividad de santa Mónica, nos ilumine y nos inflame, de modo que ardamos siempre en santos deseos y abundemos en toda obra buena. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, dame el carácter y la valentía para poder anunciar, con firmeza y amor, tu palabra de vida. Hazme capaz de comunicar a los demás lo maravilloso que es vivir en tu presencia y en tu amistad.

Acción

Hoy voy a hablarles a cinco personas de lo maravilloso que es sentirse amado por Dios.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).