Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 28 de agosto de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXI.
   Color del día: Blanco.  



Antífona de entrada
Cf. Eclo 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria.

Oración colecta

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Que el Señor os colme de amor
mutuo y de amor a todos

Lectura de la 1ª carta del apóstol san
Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-13

Hermanos, nos hemos sentidos animados por vuestra fe en medio de todos nuestros aprietos y luchas. Ahora sí que vivimos, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor.

¿Cómo podremos dar gracias a Dios por vosotros, por tanta alegría como gozamos delante de Dios por causa vuestra?

Noche y día pedimos insistentemente veros cara a cara y completar lo que falta a vuestra fe.

Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a vosotros.

En cuanto a vosotros Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Señor, santos e irreprensibles en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Es tanta la alegría del apóstol al saber que a pesar del poco tiempo que estuvo entre ellos, la fe en la comunidad no solo se ha mantenido sino que ha crecido, que inspira al apóstol a hacer una pequeña, pero bellísima oración.

Y es que no hay premio y satisfacción más grande para quien anuncia la Buena Noticia de Cristo que el ver que ésta da fruto. Es como el sembrador, que al ver que todo su esfuerzo rinde fruto, ya ni se acuerda de las largas horas que tuvo que pasar bajo el sol para sembrar y cultivar.

Así también cuando un padre de familia ve que todo su esfuerzo, sus desvelos y problemas por educar al hijo, maduran en una vida honrada y productiva (y ni qué decir cuando además es una vida santa), con cuánta alegría no se elevará una oración para agradecer al buen Dios que ha hecho, con nuestras humildes fuerzas, florecer el campo.

Todos, de una manera o de otra, disfrutamos de esta cosecha, por ello te invito hoy a elevar una oración de agradecimiento por todos aquellos a los que les has compartido el Evangelio y, sobre todo, por aquellos a quienes el Señor te dio el gran compromiso de educarlos y de formarlos como hijos de Dios para que, como dice el apóstol: "Dios conserve sus corazones irreprochables en la santidad".

Salmo responsorial
Sal 89, 3-4. 12-13. 14 y 17

R. Sácianos de tu misericordia,
Señor, y estaremos alegres.
  • Tú reduces al hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. R.
  • Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R.
  • Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prosperas las obras de nuestras manos. R.

Aclamación antes del Evangelio
Mt 24, 42a. 44

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. R.

EVANGELIO
Estad preparados

Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?

Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si dijese aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

“Estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”. Una certeza contundente de la Iglesia es la segunda venida de Cristo, porque así lo afirmó su Señor. Pero esta venida tiene, al menos, cuatro modalidades de manifestarse y cada una de manera más plena y evidente que las anteriores.

Las primeras dos son cuando Cristo viene, primero, a través de cada uno del resto de los seres humanos, particularmente a través del que sufre hambre, injusticia, dolor, prisión, soledad o desamparo. Y segundo, cuando Cristo viene a nosotros a través de su Palabra y los Sacramentos, particularmente a través de la Eucaristía.

A través de estas primeras dos formas de venir a nuestro encuentro, Cristo nos va nombrando encargados de, como en la parábola, son las formas en las que se nos revela y nos va dando una misión particular.

Hoy te invito a dar nombre a esa gran misión que Dios te ha dado, a reconocerla y ponerla frente a ti para que tomes las decisiones necesarias para cumplir fielmente tu misión, para administrar santamente los dones, talentos y gracias que te ha dado.

Y si no identificas todavía tu gran misión, pregúntale al Señor, ¿Para qué me has creado? Pregúntale ¿A quién o a quiénes, y de qué modo, quieres que le dé vida o les dé mi vida? Por lo demás, siempre hay encargos menores, pero igualmente importantes, que Jesús confirma y actualiza cada vez que viene a tu encuentro en una de estas dos primeras modalidades, por lo que tienes que estar siempre atento.

Pero en el Evangelio del día de hoy, Jesús nos dice a todos nosotros, los discípulos, “Velen y estén preparados porque no saben qué día va a venir su Señor” y más adelante dice: “Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber". Y es aquí donde conviene recordar las otras dos modalidades en las que el Hijo del hombre vendrá.

La tercera es el día de tu muerte, día en que serás llamado a la eternidad a través de un juicio personal, donde presentarás al Señor tus obras y tu fe para evidenciar si en tu vida has aceptado o rechazado a Jesucristo, sus enseñanzas y sus gracias divinas.

Y la cuarta y última forma en la que Cristo vendrá, es el día en que lo hará glorioso entre las nubes del cielo, acompañado de todos sus ángeles para instaurar su Reino definitivo y darnos a conocer en plenitud, el sentido último de toda la obra de la creación y de la historia de la salvación. En aquel día, el Señor dará la resurrección de la carne a todos los hombres de todos los tiempos, buenos y malos.

Pondrá de manifiesto que la justicia de Dios triunfa por encima de todas las injusticias de los hombres y que su amor es más fuerte que la muerte. Por eso nos dice hoy: “Vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces, todos será llanto y desesperación”.

Pero ojo, que esta revelación no la hace el Señor para que vivas en el temor, sino para que vivas en el amor. No te esperes al mañana, no desperdicies el hoy para alabar a Dios como Él lo ha pedido. Reconcíliate si estás viviendo en pecado, no sabes si vendrá por ti mañana, y lo que podrás presentarle es la manera en la que has amado como Él y el esfuerzo para vivir conforme a su querer el día de hoy. Trabaja por tu santidad hoy. Este es el día favorable, este es el día de la salvación.

Antífona de comunión
Cf. Mt 23, 10. 8

Su Maestro es uno solo, Cristo, dice el Señor, y todos ustedes son hermanos.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Que nuestra participación en la mesa de tu Hijo nos santifique, Señor, para que, como miembros de su Cuerpo, nos transformemos en el mismo Cristo, a quien hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, te pido que me sigas formando como un instrumento para llevarte a más personas, enséñame a tener un amor tan profundo por los demás como el que tú nos tienes; sobre todo, un amor especial por aquellos que no te conocen. Te pido, Señor, por esa persona que me habló de ti por primera vez y que, gracias a ella pude conocerte, para que le des siempre tu bendición.

Acción

Hoy buscaré a la persona que me habló de Dios por primera vez y después de agradecerle, le diré lo importante que ha sido su trabajo evangelizador en mi vida.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).

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