Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santísimo Dulce Nombre de María.
Antífona de entrada
Cfr. Jdt 13, 18-19
Virgen María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra; porque de tal manera te ha glorificado que la humanidad no cesa de alabarte.
Oración colecta
Concede, Dios todopoderoso, que a todos los que celebramos el glorioso nombre de la santísima Virgen María, ella misma nos obtenga los dones de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Antes era un blasfemo,
pero Dios tuvo compasión de mí
Comienzo de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a Timoteo 1, 1-2. 12-14
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios, Salvador nuestro, y de Cristo Jesús, esperanza nuestra, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz se fio de mí y me confió este ministerio, a mí, que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente.
Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo que hacía, pues estaba lejos de la fe; sin embargo, la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí junto con la fe y el amor que tienen su fundamente en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
En este inicio de la carta a su querido amigo y compañero de evangelización, san Pablo reconoce que no es por sus méritos el que Dios lo haya escogido, sino por la gran misericordia del Padre.
Este aspecto de la vida apostólica es muy importante, ya que algunos hermanos no toman parte activa en la evangelización o en el trabajo pastoral de sus parroquias por el hecho de no sentirse dignos o capacitados para hacerlo.
Debemos recordar que esto es una gracia y que a Dios no le importa lo que hayamos sido antes de nuestro encuentro con Jesús. Dios sabe que si no lo conocemos, difícilmente podremos amarlo y servirlo.
Pero una vez que lo hemos conocido, y que estamos buscando con todo nuestro corazón el amarlo, Dios nos da todas sus gracias y su amor para poder ayudarle en la construcción del Reino. Seamos disponibles y abrámonos a la infinita misericordia de Dios.
Salmo responsorial
Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 11
R. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad.
- Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. R.
- Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R.
- Me enseñarás el sendero de la vida me saciarás de gozo en su presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 17, 17b.a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es verdad; santifícanos en la verdad. R.
EVANGELIO
¿Acaso puede un ciego
guiar a otro ciego?
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como un maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la mota del ojo», sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
El Evangelio de hoy nos confronta con nuestra tendencia a juzgar a los demás. Jesús nos advierte que regularmente somos muy buenos para ver y criticar los errores ajenos, pero cuando se trata de juzgarnos a nosotros mismos, nos cuesta aceptarlo, y más cuando alguien nos los hace ver.
¿Te ha pasado que, cuando alguien o en una entrevista de trabajo, te pregunta: “¿Cuáles son tus virtudes?”, las encuentras y las respondes rápidamente? Sin embargo, si nos piden que hablemos de nuestros defectos, nos cuesta más trabajo encontrarlos y mencionarlos.
Como dice Jesús, un ciego no puede guiar a otro ciego. Jesús quiere enseñarnos la importancia de dejarnos guiar e iluminar por Él antes de pretender guiar a alguien más.
Primero, debemos examinarnos interiormente para descubrir las cosas que aún están en la oscuridad y que necesitan salir a la luz. Cuando reconocemos nuestros defectos y estamos dispuestos con su gracia a purificarnos, entonces podremos servir de guía para los demás.
Esa viga en el ojo, puede ser la intolerancia, la falta de paciencia, la poca capacidad de perdonar, el rencor, el orgullo o la amargura. Jesús nos llama a ser auténticos y humildes, a tener la capacidad de aceptar la autocrítica mediante un adecuado examen de conciencia, nos pide reconocer que necesitamos su ayuda para ver nuestro interior y dejarnos sanar por Él.
La próxima vez que sientas la tentación de juzgar o criticar a alguien, detente, ponte en su lugar y piensa que tal vez está pasando por una situación difícil, que no la conoces y que lo lleva actuar de esa forma. Por eso, antes de juzgar, ora por esa persona.
Antes de intentar guiar o corregir a alguien, revisa primero si estás preparado y tienes la capacidad para poder hacerlo. Pide a Dios que te ayude a ver las vigas que todavía puede haber en tu vida. Agradece a Dios porque te ayuda a ver tu interior y te muestra lo que necesitas limpiar en ti, para ser un instrumento para los demás. Que puedas ser guía y luz para iluminar a quienes te necesitan.
Antífona de comunión
Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, y entonaré un himno de alabanza al Dios Altísimo.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Alimentados por estos dones de salvación, suplicamos, Señor, tu misericordia, para que este sacramento que nos nutre en nuestra vida temporal nos haga partícipes de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, quiero servirte y ser instrumento tuyo para la salvación de mis hermanos y para el consuelo de los que viven sin la esperanza de la vida en ti. Dame el privilegio de ser un siervo tuyo y envíame a donde tú lo desees.
Acción
Hoy repetiré constantemente durante el día: "Envíame a mí, Señor".
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
.jpg)