Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Sábado, 13 de setiembre de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIII.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada
Dan 12, 3

Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.

Oración colecta

Dios nuestro, fortaleza de los que en ti esperan, que quisiste que el obispo san Juan Crisóstomo brillara por su admirable elocuencia y por su firmeza en las tribulaciones, concédenos que, instruidos por sus enseñanzas, nos fortalezca el ejemplo de su invencible paciencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Vino al mundo
para salvar a los pecadores

Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a Timoteo 1, 15-17

Querido hermano:

Es palabra digna de crédito y merecedora de total aceptación que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero; pero por esto precisamente se compadeció de mí: para que yo fuese el primero en el que Cristo Jesús toda mostrase toda su paciencia y para que me convirtiera en un modelo de los que han de creer en él y tener vida eterna.

Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

«Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero». Cada uno de nosotros puede aplicarse esta frase. El Apóstol no la pronuncia con pena o vergüenza sino con gozo. La perícopa termina con una alabanza jubilosa. Él se siente objeto de compasión y paciencia. Se siente agraciado con la fe, resucitado. Se reconoce pecador, pero al mismo tiempo, proclama la victoria del amor de Dios sobre su pecado.

A nosotros, ¡cuántas veces nos cuesta reconocer nuestras faltas y pecados! Consciente o inconscientemente cerramos los ojos ante ellos, nos justificamos o buscamos culpables fuera. Y, sin embargo, éste es un paso liberador que nos sitúa en la verdad y nos abre a la misericordia de Dios que espera, ansiosa, a la puerta.

Permite la conversión del corazón, la obra de Dios en nosotros: una vida nueva, por gracia. En esto conocemos que somos amados y nos transformamos en testigos fidedignos del poder y de la tierna fidelidad del Señor, como san Pablo.

Y todo nuestro ser canta agradecido con el Salmista: «¡Bendito sea el Señor por siempre! ¿Quién como Él, que levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre?».

Salmo responsorial
Sal 112, 1-2. 3-4. 5a y 6-7

R. Bendito sea el nombre
del Señor por siempre.
  • Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.
  • De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R.
  • ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre. R.

Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

El que me ama guardará mi palabra – dice el Señor -, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.

EVANGELIO
¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”,
y no hacéis lo que digo?

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 6, 43-49

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.

El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa del corazón lo habla la boca.

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?

Todo el que se viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida.

El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

En el Evangelio, el Señor nos hace una llamada a la autenticidad, a cultivar un corazón bueno y a derramar desde ahí la bondad a nuestro alrededor. Para ello nos invita a guardar su Palabra, a recibirla como tierra buena que acoge la semilla y da fruto, perseverando. Así seremos hombres y mujeres de una pieza, llenos de la alegría, la paz y la fuerza del Señor. Vendrán dificultades, pero nosotros permaneceremos inamovibles.

Cimentados en Cristo, realizando la verdad en el amor, haremos crecer todas las cosas hacia Él (cf. Ef 4, 15). Seremos una casa bien construida, morada de Dios, cobijo para los demás. Porque, de esa manera, sabremos bien de dónde venimos y a dónde vamos, y en nuestro caminar hacia la meta iremos sembrando el amor. Pasaremos haciendo el bien, como nuestro Maestro.

Que, a través de estas lecturas, el Espíritu Santo despierte en nosotros el anhelo apremiante de vivir plenamente lo que somos: discípulos de Cristo, hijos de Dios, criaturas nuevas, redimidas, cimentadas en la misericordia, colmadas del amor de Dios.

Antífona de comunión
1 Cor 1, 23-24

Nosotros predicamos a Cristo crucificado: a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Concede, Dios misericordioso, que el sacramento que recibimos en la conmemoración de san Juan Crisóstomo, nos haga crecer en tu amor y nos haga fieles testigos de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Frailes Dominicos de España, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).

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