Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Miércoles, 3 de setiembre de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXII.
   Color del día: Blanco.  


Antífona de entrada

San Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, siempre buscaba el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.

Oración colecta

Dios nuestro, que cuidas de tu pueblo con bondad y lo gobiernas con amor, por intercesión del Papa san Gregorio Magno concede tu espíritu de sabiduría a quienes has encomendado el gobierno de la Iglesia, a fin de que el progreso de las ovejas en la santidad sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
La verdad del Evangelio llegó hasta
vosotros y se propagó por todo el mundo

Comienzo de la carta del apóstol
san Pablo a los Colosenses 1, 1-8

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a los santos y fieles hermanos en Cristo que residen en Colosas: gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre.

Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros, al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos y de la que oísteis hablar cuando se os anunció la verdad del Evangelio de Dios, que llegó hasta vosotros.

Este sigue dando fruto y propagándose por todo el mundo como ha ocurrido también entre vosotros desde el día en que escuchasteis y comprendisteis la gracia de Dios en la verdad.

Así os lo enseñó Epafras, nuestro querido compañero de servicio, fiel servidor de Cristo en lugar nuestro. Él es quien nos ha informado del amor que sentís por nosotros en el Espíritu.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Dos elementos centrales e indisociables de la vida cristiana son, como lo menciona hoy san Pablo: la fe en Cristo y el amor a los hermanos. Y es que creer en Cristo significa creer que él habita en cada uno de los bautizados, de manera que lo que hacemos por alguno de nuestros hermanos, sobre todo cuando están en necesidad, lo estamos haciendo por el mismo Jesús.

Es por ello que el cristiano no puede pasar desapercibido, su fe se hace manifiesta porque siempre está atento a las necesidades de los demás, podríamos decir que es el hombre "de la caridad"; que siempre tiene una palabra de aliento para los demás, que siempre tiene una sonrisa y que refleja en sus ojos el amor de Dios.

Una persona así no puede ser confundida, como el árbol que por sus frutos se reconoce. Es necesario que nuestra fe se haga manifiesta en nuestros centros de trabajo y de estudio, en nuestro barrio, pero sobre todo en nuestras familias. No pierdas hoy esta oportunidad y ejercítate en la caridad.

Salmo responsorial
Sal 51, 10. 11

R. Confío en tu misericordia,
Señor, por siempre.
  • Yo, como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás. R.
  • Te daré siempre gracias porque has actuado; proclamaré delante de tus fieles: «Tu nombre es bueno». R.

Aclamación antes del Evangelio
Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R.

EVANGELIO
Es necesario que evangelice
también a las otras ciudades,
pues para esto he sido enviado

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban; y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: «Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto.

La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo: «Es necesario que proclame el reino de Dios también a otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

La suegra de Pedro, a quien Cristo curó, entendió y vivió muy bien lo que es la gratitud. Una virtud poco vivida. En una sociedad, en donde nos creemos con derecho a todo y nos sentimos merecedores de todo, la gratitud se asoma poco. Hay que imitar a esta mujer, a la suegra de Pedro, que lo primero que hace al ser curada, es servir.

La mejor manera de dar gracias es sirviendo al otro. Te invito a que te hagas la siguiente pregunta ¿De qué me ha curado mi Señor? Y quien pueda, de rodillas y con el corazón en la mano, elevar una oración de gratitud al Señor:

“Gracias, Señor, porque a diario me curas de mi ceguera y me das la oportunidad de ver tus maravillas.

Gracias, Señor, porque me has curado de la parálisis, tanto física como espiritual, y así puedo salir a predicar tu Nombre.

Gracias, porque me has curado de la sordera y puedo escuchar tus Palabras que me alimentan día a día; escuchar cómo me llamas por mi nombre y me llamas amigo. Gracias por curarme, por sanar mi corazón y así poder perdonar y amar.

Gracias porque me has soltado mi lengua, que a veces la sueltas de más, pero para así poder alabarte y llevar tu Nombre a todo rincón. 

Gracias, mi Señor, y te pido me des un corazón como el de la suegra de Pedro, un corazón agradecido que convierte la gratitud en servicio, en entrega desinteresada”.

No nos acostumbremos. Dejémonos sorprender por el amor de Dios, dejémonos tocar por su amor que, al igual que a la suegra de Pedro, me cura. Reconocer para agradecer. Hoy te invito a no dejar pasar el día sin decir un gracias de corazón y agradecer con la acción.

Antífona de comunión
Cf. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

A quienes alimentas con Cristo, pan de vida, instrúyenos, Señor, por Cristo, verdadero maestro, para que en la festividad de san Gregorio, aprendamos tu verdad y la llevemos a la práctica en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Señor, dame tu gracia y enséñame a ser sensible a lo que ocurre a mi alrededor, ayúdame a no ser una persona distraída ni abstraída de las realidades en torno a mí. Te pido que me uses y me conviertas en una persona solícita e interesada en los demás; que pueda descubrirte en cada una de las personas con las que convivo.

Acción

Hoy prestaré especial atención a todo aquello que, en el día a día, me pasa desapercibido, y al darme cuenta voy a tener una actitud de caridad y apoyo hacia los demás.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).

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