Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Domingo, 7 de setiembre de 2025.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIII.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre:

Antífona de entrada
Sal 118, 137. 124

Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.


Oración colecta

Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los hijos que tanto amas, para que todos los que creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
¿Quién se imaginará
lo que el Señor quiere?

Lectura del libro de la
Sabiduría 9, 13-18

¿Qué hombre conocerá el designio de Dios?, o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?

Los pensamientos de los mortales son frágiles, e inseguros nuestros razonamientos, porque el cuerpo mortal oprime el alma y esta tienda terrena abruma la mente pensativa.

Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la tierra y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance, ¿quién rastreará lo que está en el cielo?, ¿quién conocerá tus designios, si tú no le das sabiduría y le envías tu santo espíritu desde lo alto?

Así se enderezaron las sendas de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada y se salvaron por la sabiduría.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Los hombres aprenderán lo que te agrada... El autor recuerda, pasados muchos siglos de amarga y a la vez esperanzadora experiencia humana, que el proyecto de Dios sigue teniendo validez. El hombre, declarado señor de la creación, tiene un destino que le trasciende; al final le espera la felicidad verdadera, pero es necesario acertar con el camino que conduce a ella.

El autor advierte a los hombres que para realizar ese camino necesitan de la Sabiduría. Sólo ella les enseñará lo que agrada a Dios y humaniza al hombre. Dirige la mirada al pasado y observa que los grandes modelos de la historia de Israel fueron dirigidos por esa misma Sabiduría y realizaron fielmente el proyecto de Dios.

Los hechos de la historia pasada garantizan y avalan su convicción de que sólo con la Sabiduría que proviene de Dios y que es un don suyo se puede acertar con el camino. Este mensaje sigue teniendo una vigencia singular para el hombre de nuestro tiempo que anhela encontrar un sentido a su vida.

Todos los esfuerzos para proporcionar al hombre su bienestar y calidad de vida son reflejos y destellos de su anhelo de vida y de felicidad. La Palabra de Dios le sigue ofreciendo un modelo expresado por un autor que supo conjugar la cultura de su tiempo y de su entorno y la aportación reveladora del Espíritu. 

En este autor no se produjo un enfrentamiento ni ruptura interior sino equilibrado logro de lo que Dios quiere y el hombre necesita.

Salmo responsorial
Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

R. Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación.
  • Tú reduces al hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. R.
  • Si tú los retiras son como un sueño, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.
  • Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R.
  • Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R.

SEGUNDA LECTURA
Recóbralo, no como esclavo,
sino como un hermano querido

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a Filemón 9b-10. 12-17

Querido hermano: Yo, Pablo, anciano y ahora prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien engendré en la prisión. Te lo envío como a hijo.

Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en nombre tuyo en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con toda libertad.

Quizá se apartó de ti por breve tiempo para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que si lo es mucho para mí, cuánto más para ti, humanamente y en el Señor.

Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Segunda Lectura

Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo... El esclavo Onésimo había escapado de su señor Filemón, tal vez llevándose algún dinero (18s), se había encontrado con Pablo y había sido convertido por éste, prestándole después útiles servicios personales en la cárcel y en la labor misionera (10s.13).

Pablo lo habría mantenido gustoso, pero respeta la situación jurídica, y devuelve, de modo correcto, el fugado a su señor. La carta que se acompaña tiene por objeto proteger al esclavo huido de los duros, frecuentemente crueles, castigos correspondientes a ese delito y garantizarle además una acogida amistosa.

Todo este conjunto de pensamientos cobra un relieve especial si tenemos en cuenta la situación de la esclavitud en el tiempo en que Pablo escribe la carta. La situación era delicada. ¿Qué hacer? No era fácil tomar una decisión. Gracias a Dios la carta, redactada con suma delicadeza y sabiduría, abrió un camino nuevo en las relaciones, al menos en la Iglesia, entre señores y esclavos (léase Gl 3,26-29).

Este ejemplo concreto ilumina a la Iglesia de hoy que se encuentra en medio de un mundo también complicado. ¿No se dan hoy múltiples formas de esclavitud? Esta lectura nos invita a reflexionar sobre las verdaderas relaciones de los hombres y los criterios que las dirigen.

Aclamación antes del Evangelio
Sal 118, 135

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos. R.

EVANGELIO
El que no renuncia a todos sus
bienes no puede ser discípulo mío

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 14, 25-33

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.

Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»

¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?

Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.

Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

1. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Una primera observación: no se conocen expresiones semejantes procedentes de la literatura rabínica. No sabemos de ningún rabino anterior, contemporáneo o posterior a Jesús que se hubiera nunca atrevido a expresar una declaración, exigencia o pretensión parecidas.

Es una singularidad exclusiva de Jesús. Las afirmaciones son de las más radicales del evangelio. Jesús se atreve a colocarse por encima de los lazos sagrados que dirigen la familia. Sobre los lazos sacratísimos de los padres y los hijos. Todas las expresiones están en subordinación de la frase principal del conjunto: si alguno se quiere venir conmigo.

El verdadero discípulo suyo debe centrar su vida en Él y contemplarlo todo desde Él. Para que la lectura se nos haga más inteligible hemos de tener en cuenta ahora otras palabras de Jesús que se dirigen también a los que quieran ser discípulos suyos y se decidan a optar por Él (Lc 9,23-24).

2. La familia suministró al primitivo cristianismo una de sus imágenes básicas para definir la identidad y cohesión sociales cristianas. En la antigüedad, la familia extensa tenía mucha importancia. No sólo era la fuente del propio estatus comunitario, sino que funcionaba también como la principal red de relaciones económicas, religiosas, educativas y sociales.

La pérdida de conexión familiar significaba la pérdida de esas redes vitales, así como la pérdida de conexión con el país. Pero una familia subrogada* podía tener las mismas funciones que la familia de origen. La comunidad cristiana, que hace las veces de familia subrogada, es el lugar propio de la buena nueva.

Dejar a la familia de origen por la familia subrogada cristiana (como exige Jesús) era una decisión que costaría muchísimo tomar. Para los discípulos galileos que describe Mc en 3,31-35, abandonar la propia familia de origen y optar por la familia cristiana subrogada traía consigo una recompensa inestimable: en el tiempo presente cien veces más... y en el futuro la vida eterna (Mc 10,30).

Lo mismo se puede decir en Lc 14,26. ¡Y parece ser que Lucas se preocupa mucho por los problemas de tales personas! En este marco social y ambiental se entienden mejor las palabras de Jesús y las consecuencias que se siguen para los que las aceptan y tratan de vivirlas.

3. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío. El discípulo debe actuar con sabiduría en medio del mundo. En la misma línea que la primera lectura de este domingo, Jesús invita a recurrir a la verdadera sabiduría y sopesar sagazmente la situación real. Él ofrece una vida feliz ya en este mundo (congratulaciones o bienaventuranzas proclamadas por Él) con una proyección trascendente y perdurable.

Pero como ya sabemos, para conseguirlo, deben cumplirse algunas condiciones. Es necesario el total despojo de lo que impide esa posesión. Jesús ofrece al hombre ser señor de todo, como lo es Él. Pero para ello es necesario el despojo de lo viejo para dar cabida a lo inesperadamente nuevo. El seguimiento de Jesús no es un salto en el vacío, es una sabia elección para conseguir lo mejor.

Pero para ello hay que deliberar, ponderar y dejarse guiar por Él, que es la verdadera Sabiduría. Y también tiene vigencia este mensaje, esta exigencia, y esta promesa superabundante. El hombre de hoy como el de ayer es invitado a comprometerse en una nueva aventura en el sentido de la vida. Pero con un final seguro y garantizado.


Antífona de comunión
Sal 41, 2-3

Como la cierva busca el agua de las fuentes, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed del Dios vivo.


Oración después de la comunión

Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Frailes Dominicos de España, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).

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