Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXXIV.
Color del día: Rojo.
Memoria obligatoria:
Antífona de entrada
Cf. Gal 6, 14; 1 Cor 1, 18
Sólo nos gloriaremos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. El mensaje de la cruz es fuerza de Dios para nosotros, que hemos sido salvados.
Oración colecta
Dios nuestro, fuente y origen de toda paternidad, que hiciste que los santos mártires Andrés Dung-Lac y compañeros fueran fieles a la Cruz de tu Hijo hasta derramar su sangre, concédenos, por su intercesión, que, propagando tu amor entre los hermanos, podamos llamarnos y ser en verdad hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
No encontró a ninguno como
Daniel, Ananías, Misael y Azarías
Comienzo de la profecía de
Daniel 1, 1-6. 8-20
El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén y la asedió.
El Señor entregó en su poder a Joaquín, rey de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo. Nabucodonosor se los llevó a Senaar, al templo de su Dios, y el ajuar del templo lo metió en el depósito del templo de su dios.
El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos hijos de Israel de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio real; y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.
Cada día el rey les pasaba una ración de comida y de vino de la mesa real.
Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio del rey.
Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares, ni con el vino de la mesa real, y pidió al capitán de eunucos que lo dispensase de aquella contaminación.
Dios concedió a Daniel encontrar gracia y misericordia en el capitán de los eunucos, y este dijo a Daniel: «Tengo miedo al rey mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; pues si os ve más flacos que vuestros compañeros, ponéis en peligro mi cabeza delante del rey».
Daniel dijo al encargado que el capitán de los eunucos había puesto para cuidarlos a él, a Ananías, a Misael y a Azarías: «Por favor, prueba diez días con tus siervos: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Después, que comparen en tu presencia nuestro aspecto y el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos según el resultado».
Él les aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Después de los diez días tenían mejor aspecto y estaban más robustos que cualquiera de los jóvenes que comían de la mesa real. Así que el encargado les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres.
Dios les concedió a los cuatro inteligencia, comprensión de cualquier escritura y sabiduría. Daniel sabía, además interpretar visiones y sueños.
Al cumplirse el plazo señalado para presentarlos al rey, el capitán de los eunucos los llevó a Nabucodonosor. Después de hablar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y quedaron a su servicio.
Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, los encontró diez veces superiores al resto de los magos y adivinos de todo su reino.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Uno de los temas recurrentes al terminar el ciclo litúrgico es el de la Fidelidad. En este pasaje hemos visto la fidelidad y, sobre todo, la confianza de Daniel y sus compañeros que ponen a prueba el poder de Dios. Ellos saben que por ellos mismos no podrían mantenerse fieles, por ello ponen como garante de su fe a Dios.
Dios hará lo necesario para que la decisión que han tomado de no abandonar el cumplimiento de la Ley pueda ser realizado.
En medio de nuestro mundo en el que nos encontramos todos los días rodeados de un sinfín de tentaciones que nos invitan a la mediocridad y a la tibieza en la fe, es necesario que así como lo hicieron estos jóvenes nosotros también tomemos la decisión de ser fieles al Evangelio.
Dios, en su infinito poder, hará todo lo necesario para que esta decisión pueda ser vivida. Pon en tu corazón la firme decisión de permanecer fiel y de servir a Dios con toda tu vida y verás obrar en ti su poder y su amor.
Salmo responsorial
Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56
R. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
- Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso. R.
- Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.
- Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.
- Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.
- Bendito eres en la bóveda del cielo. R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 24, 42a. 44
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. R.
EVANGELIO
Vio una viuda pobre
que echaba dos monedillas
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 21, 1-4
En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas y dijo:
«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Hoy día vemos a una mujer que comprendió de fondo lo que significa adorar a su Rey: llega silenciosa al templo, pasa por la caja de las ofrendas, mete la mano a su bolsillo y saca dos moneditas. No hay más, es todo lo que tiene, es todo lo que tiene para vivir, no titubea y lo da todo.
Y aquí quisiera compartirles una experiencia que tuve en mis años de misionera en Haití, en el país de Haití. Habían pasado dos meses del terremoto que devastó la isla, aquello era una escena de terror.
Una mañana, íbamos recorriendo una aldea y de pronto nos salen al encuentro cuatro chiquillos desnuditos, la mamá venía detrás. Poco a poco, fuimos conociendo su situación: su marido la había dejado con nueve hijos, el mayor de 12 años. Los tres mayores ya salían a trabajar para traer algo de comer a la casa.
Lo que en un principio pensábamos que era un lugar donde guardaban los animales, nos dimos cuenta de que era su casa. De inmediato sacamos de nuestra mochila misionera algo de ropa para los niños y galletas. Los niños se las devoraban.
Al terminar nuestra conversación, le dimos a la señora Didi -recuerdo perfectamente su nombre-, la mitad de una bolsa de almendras; ella entró a la casa, sacó una jícara, la llenó de almendras y se la llevó a la vecina que nos veía desde su casita. Didi se acerca y me dice: ‘hermana, ellos tampoco han comido desde hace días’.
¡Qué gran lección nos dan estas personas!, tanto la mujer del Evangelio, la viuda pobre, como menciona el Evangelio, como Didi, no dan lo que les sobra, sino dan lo que tienen para vivir. Ojalá que nosotros también no demos lo que nos sobra, sino lo que tengo para vivir: tiempo, alegría, energía, amor. Metamos la mano a la bolsa, metamos la mano al corazón y pongámoslo todo en la caja de las ofrendas.
Hoy, demos esos cinco minutos de mi tiempo, con toda mi atención, a alguien que realmente nos necesite o a algún miembro de nuestra familia.
Antífona de comunión
Mt 5, 10
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Alimentados con el mismo y único pan, en la conmemoración de tus santos mártires, te suplicamos, Señor, que permanezcamos unidos en tu amor y alcancemos la recompensa eterna, prometida a los que perseveran hasta el fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, sé que permanecer siempre fiel es únicamente posible con tu gracia, por eso te pido que me revistas de ella en cada situación de mi vida para que, a semejanza de Daniel, Ananías, Misael y Azarías, pueda honrarte en cada momento y además cumplir con mis roles cotidianos diez veces mejor que lo que lo hubiera hecho sin ti.
Acción
Hoy buscaré todas las situaciones que me invitan a la mediocridad y ayudado por la gracia de Dios, las realizaré con gran empeño y excelencia.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Id y Enseñad, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo C, 2024-2025, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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