El P. Alejandro Sandí con sus perros | Crédito: P. Alejandro Sandí
23 de febrero de 2026
Por Diego López Colín | ACI Prensa
En una finca en Costa Rica, el P. Alejandro Sandí alimenta, cuida y acompaña a más de 60 perros rescatados de la calle. Un proyecto personal como parte de su vocación pastoral y de su convicción de que el cuidado de la creación también es una responsabilidad cristiana.
En entrevista con ACI Prensa, el sacerdote explicó que su amor por los animales no es reciente. “Lo heredado no es robado”, afirmó, al recordar que creció en una familia numerosa, rodeado de mascotas, en un entorno rural. Originario de Aserrí —cantón ubicado a 11 kilómetros al sur de San José—, el P. Sandí relata que su infancia transcurrió “entre gallinas, cabras, chanchos y perros”.
Tras su ordenación sacerdotal, llevó consigo a dos perros a la primera parroquia que le fue asignada, la Parroquia Inmaculada Concepción de María, en Concepción de La Unión. Con el paso del tiempo y en medio de sus labores pastorales, comenzó a notar con mayor claridad la situación de los perros abandonados en las comunidades donde servía.
Según relató, alrededor de 2003 comenzó a recoger animales de la calle, vacunarlos, desparasitarlos, esterilizarlos y buscarles un hogar. Sin embargo, muchas adopciones fracasaban y no era raro volver a encontrar a los mismos perros en situación de abandono. Ante esa realidad, tomó una decisión definitiva: hacerse cargo de ellos.
Pronto “se me hicieron 40 perros”, recordó al describir cómo el proyecto creció sin que él lo planeara. Durante casi una década permaneció en la misma parroquia, sin saber a dónde sería enviado después y si iba a poder tenerlos. Cuenta que solía preguntarse “Dios santo, ¿qué hago con esos perros?”.
Después de buscar distintos espacios, volvió a Aserrí, su pueblo natal, donde encontró un terreno de tres mil metros cuadrados, lo suficientemente amplio para albergar a los animales. Para adquirirlo, pidió un préstamo, vendió su coche y comenzó a construir poco a poco. Así nació C.A.S.A., un proyecto cuyo nombre resume su objetivo: Casa, Alimento, Salud y Ambiente Seguro.
Casi 100 perros se adueñaron del cariño de este sacerdote. Crédito: Sofía Solano Gómez. Junio 07, 2020 ECO Católico Costa Rica
En su momento llegó a tener hasta 120 perros. Actualmente, quedan alrededor de 62, la mayoría de edad avanzada. Aun así, el sacerdote señaló que diariamente ayuda a alimentar a cerca de 100 perros.
“Cuando veo que tengo un saquito más de comida busco gente que yo sé que tiene también sus proyectos [de cuidado animal], y que no tienen tanta promoción y se los doy”. “Dios da para que yo dé”, agregó.
Hoy, C.A.S.A. funciona como un refugio permanente. El P. Sandí indicó que por responsabilidad decidió no recibir más animales ni promover adopciones, pues reconoce que su edad y una eventual enfermedad podrían impedirle garantizar el cuidado futuro de los perros.
Los perros “no son hijos ni son familia” pero sí parte de la creación
Más allá del rescate animal, el proyecto se apoya en una profunda reflexión de fe. Inspirado por el magisterio del Papa Francisco sobre el cuidado de la “Casa Común”, el sacerdote subrayó que los animales “no son hijos ni son familia”, pero sí forman parte de la creación confiada al ser humano. En ese sentido, explicó que existe “una responsabilidad y un deber de hacer un uso sano de los bienes de este mundo”.
Desde esta perspectiva, señaló que el cuidado debe abarcar tanto a los animales como a los árboles y al entorno en general, pues todos forman parte del mismo equilibrio, siempre —aclaró— “sin caer en extremismos, sin ideologías ni en prácticas absurdas que hoy se presentan en torno a los animales”.
“No es mucho lo que uno hace, pero le cambié la vida a un perro. Cuando los veo durmiendo bajo un techo, caminando libres y sin maltrato, sé que todo ha valido la pena”, afirmó.
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