Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News
4 de marzo de 2026
Por Victoria Cardiel | ACI Prensa
El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, sobre el riesgo de que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, y la consiguiente respuesta militar desde Teherán, desemboquen en una espiral de violencia de alcance global y consecuencias imprevisibles.
En una entrevista concedida a los medios vaticanos, el purpurado denunció que es “realmente preocupante este debilitamiento del derecho internacional”. “La fuerza ha sustituido a la justicia; a la fuerza del derecho se ha reemplazado por el derecho de la fuerza”, afirmó.
A su juicio, se está consolidando “peligrosamente un multipolarismo caracterizado por el primado de la potencia y la autorreferencialidad”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que inició la ofensiva contra la República Islámica asegurando que Irán estaba a punto de lanzar un ataque, y que era necesario actuar para evitar represalias contra bases estadounidenses.
Preguntado por esta justificación, el Cardenal Parolin subrayó que “cuando se habla de las causas de una guerra, es complejo determinar quién tiene razón y quién está equivocado”, aunque advirtió que el conflicto “producirá siempre víctimas y destrucción, así como efectos devastadores sobre los civiles”.
Riesgo de una “guerra preventiva”
El Secretario de Estado del Vaticano fue especialmente crítico con la lógica de la guerra preventiva. “Si a todos los Estados se les reconociera el derecho a la ‘guerra preventiva’, según criterios propios y sin un marco jurídico supranacional, el mundo entero correría el riesgo de arder en llamas”, sostuvo.
El jefe de la diplomacia vaticana confesó vivir estas horas “con gran dolor”, señalando que los pueblos de Oriente Medio, incluidas las comunidades cristianas, “han vuelto a caer en el horror de la guerra, que destruye brutalmente vidas humanas, produce devastación y arrastra a naciones enteras a espirales de violencia con desenlaces inciertos”.
Recordó además las palabras pronunciadas por el Papa León XIV en el Ángelus de este domingo, cuando habló de una “tragedia de proporciones enormes” y del riesgo de una “vorágine irreparable”, expresiones que, según el cardenal, describen con precisión la gravedad del momento.
Diplomacia frente a armas
En relación con el ataque estadounidense e israelí contra Irán, el purpurado sostuvo que “la paz y la seguridad deben cultivarse y perseguirse a través de las posibilidades que ofrece la diplomacia”, especialmente en el marco de los organismos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Recordó que, tras la Segunda Guerra Mundial, los fundadores de la ONU quisieron evitar nuevos horrores, estableciendo reglas claras para la gestión de los conflictos. Sin embargo, lamentó que hoy “a una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso de todos, se está sustituyendo una diplomacia de la fuerza”, con la convicción de que se puede alcanzar la paz “mediante las armas”.
No hay víctimas de primera y de segunda
Insistió también en que el recurso a la fuerza debe ser siempre “último y gravísimo recurso”, tras haber agotado todos los instrumentos del diálogo y dentro de una gobernanza multilateral. De lo contrario, advirtió, “a la fuerza del derecho la ha reemplazado el derecho de la fuerza”, con la idea de que la paz sólo puede nacer tras la aniquilación del enemigo.
El cardenal también denunció la aplicación selectiva del derecho internacional. “No hay muertos de primera y de segunda categoría, ni personas que tengan más derecho a vivir que otras”, precisó, rechazando que algunas víctimas civiles sean consideradas simples “daños colaterales”.
Reiteró la importancia del derecho internacional humanitario y subrayó que su respeto “no puede depender de las circunstancias ni de intereses militares o estratégicos”. En ese sentido, recordó la necesidad de proteger siempre a los civiles y las infraestructuras como hospitales, escuelas y lugares de culto.
Un orden internacional en crisis
Para el Secretario de Estado del Vaticano, el declive actual responde a la pérdida de conciencia del bien común: “Se ha debilitado la conciencia de que el bien del otro es también un bien para mí”. Esa erosión, añadió, ha provocado una profunda crisis del sistema multilateral y el cuestionamiento de principios como la autodeterminación de los pueblos o la soberanía territorial.
Finalmente, expresó su esperanza de que el llamamiento del Papa sea escuchado y que “cese pronto el ruido de las armas y se retomen las negociaciones”. “Nuestros pueblos piden paz”, dijo “este llamamiento debería sacudir a los gobernantes (…) impulsándolos a multiplicar los esfuerzos en favor de la paz”.
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