El Papa León XIV expresa su dolor por la muerte de sacerdote maronita en el Líbano

Fallece P. Pierre El Raii, párroco maronita de Qlaya'a, en el sur del Líbano, tras bombardeos de Israel. | Crédito: Cortesía de ACN

9 de marzo de 2026
Por Diego López Marina | ACI Prensa

El Papa León XIV expresó su dolor por la muerte de un sacerdote en el sur del Líbano, víctima de un bombardeo israelí ocurrido este lunes 9 de marzo.

“El Papa León XIV expresa su profundo dolor por todas las víctimas de los bombardeos de estos días en Medio Oriente, por los muchos inocentes, incluidos numerosos niños, y por quienes los auxiliaban, como el Padre Pierre El-Rahi, sacerdote maronita asesinado esta tarde en Qlaya'a”, se lee en un comunicado difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.


El Papa, añade el mensaje vaticano, “sigue los acontecimientos con preocupación y reza por el pronto fin de todas las hostilidades”.

La muerte del P. Pierre El-Rahi

El P. Pierre El Raii, párroco maronita de Qlaya'a, en el sur del Líbano, murió este lunes tras un bombardeo mientras acudía a auxiliar a un feligrés herido por un ataque previo, según informó a los medios vaticanos el P. Toufic Bou Merhi, franciscano de la Custodia de Tierra Santa.

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) también confirmó la trágica noticia y advirtió que los informes provenientes de la zona son “muy inquietantes”.

“Informes muy inquietantes indican que un párroco en el sur del Líbano murió en un ataque israelí. El P. Pierre El-Rahi atendía a sus afligidos feligreses en la aldea de Qlaya'a cuando fue atacada”, señaló la organización en un comunicado.

La organización católica francesa L’Œuvre d’Orient condenó con firmeza el ataque y advirtió sobre el riesgo creciente para la población civil.

“L’Œuvre d’Orient condena con la mayor firmeza estos actos de guerra cuyo objetivo es desestabilizar todo el Líbano y matar a civiles inocentes. La muerte de un sacerdote que se negó a abandonar su parroquia es una nueva escalada de violencia ciega”, señaló.

El ataque ocurrió alrededor de las 14:00 (hora local de Beirut), exactamente una semana después del inicio de la intensificación de los bombardeos israelíes en el sur del país.

“Hubo un primer ataque que alcanzó una casa cerca de su parroquia, hiriendo a uno de los feligreses. El P. Pierre corrió con decenas de jóvenes para ayudarlo. Fue entonces cuando ocurrió otro bombardeo sobre la misma casa. El párroco resultó herido”, relató el P. Bou Merhi, párroco de las comunidades latinas de Tiro y Deirmimas.

El sacerdote fue trasladado a un hospital local, pero falleció poco después. “Murió casi en la puerta del hospital”, explicó el franciscano.

El P. Pierre tenía 50 años y era considerado un referente para los cristianos de la zona. Según el P. Bou Merhi, fue “un verdadero apoyo para los cristianos”, especialmente en momentos en que muchas comunidades enfrentaban advertencias de evacuación.

Según la información de la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA), militantes armados habían entrado en la zona de Qlaya'a-Marjayoun, así como en las aldeas cercanas de Rmeish, Debel y Ain Ebel, exponiendo al peligro a las comunidades anteriormente seguras.

Dolor y temor en la comunidad cristiana

La muerte del sacerdote ha golpeado duramente a la comunidad católica local, que ya vivía bajo una creciente presión por el conflicto.

“Están llorando por la tragedia y, al mismo tiempo, tienen mucho miedo. Hasta ahora la gente no quería abandonar sus hogares en los pueblos cristianos, pero en esta situación todo ha cambiado”, señaló el P. Bou Merhi.

El religioso explicó que dejar sus casas supone para muchos quedar prácticamente “vivir en la calle o intentar alquilar una casa, pero la gente no puede permitírselo”.

Crisis humanitaria y miles de desplazados

El conflicto ha provocado además una grave crisis humanitaria. El P. Bou Merhi informó que el convento franciscano en Tiro acoge actualmente a unas 200 personas desplazadas, todas musulmanas.

“Los estamos acogiendo. ¿Dónde pueden encontrar refugio quienes necesitan en esta situación?”, cuestionó.

Según explicó, sólo en Beirut hay cerca de 500.000 personas desplazadas, mientras que casi 300.000 han abandonado el sur del país y miles más han salido de la región de Bekaa.

“La gente sabe lo que deja atrás: sus casas, sus propiedades, su historia. Pero no sabe a dónde ir. Muchos están durmiendo en sus coches o en las calles. No estábamos preparados para acoger a casi una cuarta parte de la población”, dijo.

A pesar de las circunstancias, el franciscano aseguró que las comunidades cristianas siguen intentando mantener la esperanza. “Decimos y repetimos que lo último que no debe morir en nosotros es la esperanza en el Señor, que siempre nos da la fuerza para continuar”, afirmó.

“Las armas, como ha dicho el Papa, no generan paz; generan masacres y odio. Lo único que pedimos es vivir con un poco de dignidad”, concluyó.

Walter Sánchez Silva y Victoria Cardiel contribuyeron en este informe

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