El Sínodo pide más espacios de liderazgo para la mujer, diaconado femenino pendiente

Encuentros del Sínodo de los Obispos. | Crédito: Vatican Media

11 de marzo de 2026
Por Victoria Cardiel | ACI Prensa

Uno de los grupos de estudio del Sínodo sobre la Sinodalidad planteó la posibilidad de poder “reformular” ciertas competencias y funciones de sacerdotes, diáconos y obispos para dar más responsabilidad a las mujeres en la Iglesia, al tiempo que señaló que la cuestión del diaconado femenino “no está madura”.

“Es necesario reflexionar en particular sobre la reformulación de los ámbitos de competencia del ministerio ordenado”, señala el informe final del grupo que estudió la participación de las mujeres en la vida y el gobierno de la Iglesia publicado por el Vaticano este martes en italiano e inglés.

Este es uno de los 10 grupos instituidos por el Papa Francisco en el 2024 después de la primera sesión del Sínodo de la Sinodalidad, que, tras la presentación del informe queda disuelto.

El trabajo y el informe de este grupo estuvo coordinado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano. En el documento, este equipo se mostró abierto a “la posibilidad de nuevos ministerios —incluidos los de liderazgo de comunidades— para laicos y laicas, y para religiosas y religiosos”.

El informe de 86 páginas, cuya publicación fue autorizada por el Papa León XIV, constata un “malestar” ante formas de “machismo” y “clericalismo” dentro de la Iglesia por lo que propone una redefinición del poder de gobierno que dé nuevos espacios de dirección para las mujeres.

En este sentido, subraya que “redefinir estos ámbitos de competencia podría abrir el camino al reconocimiento de nuevos espacios de responsabilidad para las mujeres en la Iglesia”.

En relación al diaconado femenino, el informe indica que la cuestión “aún no está madura” y remite al trabajo realizado por comisiones anteriores —la segunda de las cuales se pronunció en contra— sin emitir un juicio definitivo.

Las propuestas ahora difundidas tampoco tienen carácter definitivo. Han sido remitidas al Pontífice para su estudio.

Más que una “concesión” jerárquica

El texto sostiene que es necesario “superar la concepción de la participación activa de las mujeres en la vida y en el gobierno de la Iglesia como una ‘concesión’ de la autoridad jerárquica”.

Según el documento, la implicación femenina no debe entenderse como una mera suplencia funcional, sino como una realidad vinculada a la dignidad bautismal, puesto que las mujeres son “titulares de un derecho en este sentido, en cuanto bautizadas y portadoras de carismas”.

El documento indica asimismo que “no existe ninguna razón ni impedimento que impida a las mujeres ejercer funciones de liderazgo en la Iglesia”, y recalca que “el mero hecho de ser mujer no impide, en sí mismo, que las mujeres asuman funciones de liderazgo en la Iglesia”.

Desde una perspectiva eclesiológica, los participantes consideran necesario “superar la separación artificial entre géneros y roles, considerando la dignidad compartida de todas las criaturas creadas a imagen y semejanza de Dios”.

En esta línea, el grupo subraya que debe darse prioridad “al orden del ser respecto al del hacer”, recordando que la participación en la misión de la Iglesia se fundamenta, ante todo, en el bautismo y en los dones del Espíritu Santo presentes en el pueblo de Dios.

El informe recuerda que el discernimiento de esos carismas corresponde al obispo, que puede reconocerlos mediante un mandato, una delegación o la institución de un ministerio específico. No obstante, advierte de que este proceso “no se trata de una decisión solitaria”, sino que debe implicar también a la comunidad eclesial.

Consistorio: El Papa a los cardenales: 'Ayudadme a guiar la Iglesia'. Crédito: Vatican News

El papel de los laicos en el ejercicio del ministerio del obispo

Desde el punto de vista teológico y canónico, el documento aclara que los fieles laicos no participan del orden sagrado, aunque sí pueden colaborar en el ejercicio del ministerio del obispo.

En este contexto, los autores subrayan que tanto el Papa Francisco como León XIV han llevado esta orientación a la práctica mediante el nombramiento de mujeres para puestos de gobierno en la Curia romana, lo que constituye “un modelo para la reflexión”.

“Los recientes nombramientos de mujeres en puestos de responsabilidad en algunos Dicasterios constituyen una señal profética de trascendencia tanto simbólica como práctica. Representan un primer paso hacia la apertura de nuevos espacios de participación, reconociendo que la capacidad de gobierno y discernimiento no es prerrogativa exclusiva del género masculino”, subrayan.

Advertencia sobre el clericalismo

El documento advierte, sin embargo, de que aún persisten actitudes marcadas por el “clericalismo”. En este sentido, señala que “las mujeres, incluso en puestos de responsabilidad, a veces tienen dificultades para participar y ser escuchadas en igualdad de condiciones que sus colegas masculinos, especialmente en las interacciones con los ministros ordenados”.

Al mismo tiempo, recuerda que la autoridad propia de los clérigos deriva principalmente de su relación con la Eucaristía y de su misión de custodiar la unidad de la comunidad, aunque ello “no excluye que una potestad de guía de comunidades pueda ser conferida, al menos en algunos casos, también a fieles laicos”.

El informe añade que la autoridad primacial del Papa puede delegarse también en bautizados que no han recibido el orden sagrado, como establece la constitución apostólica Praedicate Evangelium. Por ello, considera que “no parecen existir obstáculos para extender este enfoque también a nivel local en las diócesis”.

La participación de las mujeres "es un auténtico signo de los tiempos"

No obstante, el informe observa también signos de cambio. Muchas mujeres perciben un creciente reconocimiento por parte de líderes masculinos que han comprendido que su participación “no es una concesión ni una adaptación a tendencias culturales pasajeras, sino un auténtico signo de los tiempos”.

Esta nueva conciencia podría convertirse, añade el documento, en “un requisito previo para una transformación estructural duradera”.

Por su parte, el secretario general del Sínodo, Cardenal Mario Grech, afirmó en el resumen del informe que serán necesarias “valentía, acompañamiento y paciencia para introducir cambios graduales”, con el fin de preservar la comunión eclesial y construir comunidades en las que se valoren plenamente los dones y carismas de hombres y mujeres.

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