Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana III - Feria.
Color del día: Morado.
Memoria libre: San Luis Orione, fundador.
Antífona de entrada
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación, y siempre seré su Dios.
Oración colecta
Dios todopoderoso, te pedimos humildemente que, cuanto más se acerca el día de la fiesta que nos trae la salvación, con tanto mayor fervor nos preparemos para celebrar debidamente el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Esta es la gente que no escuchó
la voz del Señor, su Dios
Lectura del libro de
Jeremías 7, 23-28
Esto dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: «Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien».
Pero no escucharon ni prestaron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso: Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás: «Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca»».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
El reproche y lamentación de Dios no sólo fue para el pueblo de Israel, sino para todos aquellos que todavía hoy continúan cerrando su corazón a su amor y a sus enseñanzas.
Dios continúa mostrándonos su amor e invitándonos a vivir en comunión con Él, a tenerlo verdaderamente como Dios, y no como un ídolo inerte. Lo hace y ha hecho a través de los sacerdotes, de nuestros padres, de muchos de nuestros amigos. Pensemos por un momento ¿cuál ha sido nuestra respuesta a este amor ilimitado e infatigable de Dios por nosotros?
Aprovecha este tiempo para volverte al Señor, para responder con más generosidad a sus mandamientos, para crecer en el amor a tus hermanos, para ser más de él.
Salmo responsorial
Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón.
- Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.
- Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.
- Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.
Aclamación antes del Evangelio
JI 2, 12-13
R. Grandes y maravillosas son tus obras, Señor.
Ahora – dice el Señor -, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso. R.
EVANGELIO
El que no está conmigo
está contra mí
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 11, 14-23
En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. El, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y se cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Seamos honestos todos tenemos inclinaciones al pecado que nos hacen reincidir en los mismos errores o faltas una y otra vez; por otro lado, la facilidad de acceso a tantas cosas placenteras gracias a la globalización, los celulares, tabletas y computadoras, va desarrollando en nosotros adicciones que esclavizan, dañando nuestro corazón, nuestra alma y nuestras relaciones.
El fácil acceso a todo lo que se nos antoje o dé curiosidad ha fortalecido a nuestros enemigos: el mundo, el demonio y la carne; ellos nos han ido asaltando y en muchas áreas de nuestra vida van venciendo, debilitando nuestras armas y mancillando nuestros bienes; haciendo que algunos desarrollemos adicciones al juego, otros a las apuestas, los videos o redes sociales; otros a la pornografía, a series de televisión, o a transmisiones deportivas; al like de las publicaciones, a publicar cosas en internet o a revisar los comentarios que se hacen sobre lo que hemos publicado. Esto sin contar las antiguas adicciones a la droga, el sexo, el alcohol o la comida.
¿Y qué podemos hacer si vivimos como adictos en un mundo de adictos? Lo primero es reconocerlo, llamar a las cosas por su nombre, reconocer que somos esclavos de ídolos a quienes hemos entregado nuestra mente, tiempo y corazón, y que la aparente libertad que hoy decimos tener por poder hacer lo que nos dé la gana, en realidad no es más que una ilusión que nos induce a construir nuestra propia prisión o a caminar hacia nuestras propias jaulas, como Hansel y Gretel caminaron hacia las garras de la bruja que estaba lista para devorarlos.
Ahora bien, frente a toda esclavitud y dominio del demonio es necesario anunciar la Buena Nueva de que solo Jesús es capaz de vencer el mal y ahuyentar a los demonios, solo su amor es capaz de desterrar el poder del maligno del corazón humano y solo su Palabra es capaz de romper las cadenas de las adicciones y pecados que nos esclavizan.
Regresa a Cristo con la verdad de tu condición, tu fragilidad y tu pequeñez; regresa a Él pidiéndole auxilio, y deja que Él vaya obrando en ti, demostrándote que el Reino de los Cielos ya ha llegado a tu vida. Pero, al mismo tiempo, pon todo lo que esté de tu parte pues, como dice el Evangelio de hoy, ‘cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros’; en efecto, haz todo como si todo dependiera de ti, sabiendo que todo depende de Dios.
Trabaja en fortalecer tu voluntad, en tu capacidad para decir basta, para decir no, para ponerte un alto o para seguir adelante si es lo que conviene; para perseverar, aunque no te den ganas o para alejarte si algo te lleva al pecado o a la muerte. Además, empuña siempre las armas de los Sacramentos, la gracia, las virtudes y la Oración, pues recuerda que, aunque la lucha es tuya, la victoria será solo de Dios en ti, si se lo permites.
Antífona de comunión
Sal 118, 4-5
Tú promulgas tus preceptos para que se observen con exactitud. Ojalá que mi conducta se ajuste siempre al cumplimiento de tu voluntad.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Acompaña, Señor, con tu bondadosa protección a quienes vivificas con tus sacramentos, para que recibamos, en la celebración de estos misterios y en nuestra vida, los frutos de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Cuántas veces, Señor, me has buscado y cuántas veces yo he hecho oídos sordos a tu llamado. Perdóname, Dios mío, por tanta dureza de mi parte, perdona mi ignorancia y necedad al no escuchar tus invitaciones a la vida bienaventurada que me ofreces.
Hoy, Señor me rindo ante ti para decirte que escucharé tu voz cada día en tu Palabra, y andaré según el camino que a través de ella me indiques para que en todo me vaya bien.
Acción
El día de hoy tendré un tiempo a solas con Dios, para expresarle todo lo que he perdido por vivir fuera de él, y durante ese tiempo haré un compromiso de corazón con él para serle fiel de hoy en delante.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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