Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana II - Feria.
Color del día: Morado.
Memoria libre: San Olegario, obispo.
Antífona de entrada
Sal 30, 2. 5
En ti, Señor, he puesto mi confianza, que no quede yo nunca defraudado; sácame de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi amparo.
Oración colecta
Concédenos, Dios todopoderoso, que, purificados por la práctica de la sagrada penitencia, nos hagas llegar, con alma limpia, a los santos misterios que se aproximan. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Ahí viene el soñador;
vamos a matarlo
Lectura del libro del
Génesis 37. 3-4.12-13a. 17b-28
Israel amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas.
Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros: «Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en que paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo: «No le quitemos la vida».
Y añadió: «No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.
Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos: «¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra».
Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Ya en los primeros capítulos del Génesis, hemos visto hasta dónde es capaz de llegar el hombre cuando se deja llevar por la envidia.
La historia de José no es diferente a la de Caín y a muchas historias que se continúan escribiendo hoy en día, en las cuales, la envidia y el interés desmedido, siguen llevando a muchos a vender a sus hermanos por un poco de dinero.
La envidia y el afán de riqueza y de poder continúan siendo una de las principales causas de injusticia en muchos ambientes de nuestra sociedad económica.
Pudiera ser que nosotros no seamos directamente los causantes de estas injusticias, sin embargo, como en el caso de los hermanos de José, nuestro silencio avala y coopera a que la injusticia se realice.
Aprovecha esta Cuaresma para crecer en el amor a los hermanos y así ser un instrumento de Dios para que la justicia sea una realidad en tu medio.
Salmo responsorial
Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21
R. Recordad las maravillas
que hizo el Señor.
- Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo. R.
- Le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó. R.
- El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 3, 16
R. Gloria y alabanza a ti, Cristo.
Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna. R.
EVANGELIO
Este es el heredero:
venid, lo matamos
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 21, 33-43. 45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola: “Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: «Tendrán respeto a mi hijo».
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: «Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia».
Y, agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?».
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Esta historia de los trabajadores de la viña es como un llamado de atención para que no se nos suban mucho los humos con lo que tenemos. Jesús nos cuenta que un dueño dejó su terreno bien preparado y se lo encargó a unos empleados, pero cuando llegó el tiempo de cosechar, estos hombres fueron malagradecidos, no quisieron entregar nada y hasta maltrataron a los mensajeros que el dueño había enviado.
En nuestra realidad a veces nos pasa lo mismo, Dios nos da todo: la vida, los talentos, la familia, el trabajo, pero se nos olvida que todo esto es un regalo de Él y empezamos a vivir como si fuéramos los dueños absolutos de todo, sin querer darle cuentas a nadie, y mucho menos a Dios.
Lo más triste de esta parábola es ver hasta dónde llega la ambición de estos hombres, cuando el dueño manda a su propio hijo pensando que a él sí lo respetarían, los trabajadores deciden matarlo para quedarse con la herencia.
A veces nosotros también sacamos a Dios de nuestra vida, de nuestros planes, porque nos estorba para hacer lo que queremos, preferimos hacerlo a un lado. Es importante entender que Dios tiene una paciencia enorme con nosotros, nos manda mil señales para que hagamos las cosas bien y debemos tener cuidado de no abusar de esa confianza para siempre.
Al final, Jesús nos dice que el Reino de Dios es para aquellos que se esfuerzan y dan fruto, no para los que solo ocupan un lugar. No basta con decir que somos creyentes, lo que importa es que se note en nuestras acciones, en cómo ayudamos y en cómo amamos.
Los jefes de aquel tiempo se enojaron porque se sintieron señalados, pero en lugar de cambiar, se pusieron más tercos. Que no nos pase eso a nosotros. Si hoy sentimos que ‘nos cae el saco’, es la oportunidad perfecta para pedir perdón, para arrepentirnos, para ser agradecidos por lo que Dios nos ha dado y empezar a cosechar, empezar a dar los frutos que Dios espera de nosotros.
Antífona de comunión
1 Jn 4,10
Dios nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Habiendo recibido esta prenda de eterna salvación, te rogamos, Señor, que nos hagas dirigirnos con tanta decisión hacia ella, que la podamos un día alcanzar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor, enséñame a ser determinante en las situaciones de justicia, principalmente en mi propia vida, en mi casa, con los míos, en mi trabajo, siendo productivo y contribuyente; pero además dame la oportunidad y el carácter para levantar la voz en situaciones de injusticia social que tanto nos afectan hoy en día, quiero levantar la voz por los que no la tienen o los que no son escuchados.
Acción
Hoy observaré las situaciones de injusticia social y, además de orar por cada una, meditaré en cuáles de ellas yo podría aportar algo, aunque pareciera poco pero, al fin, algo.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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