Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Domingo, 8 de marzo de 2026.


Tiempo Litúrgico: Cuaresma. Semana III.
   Color del día: Morado.  



Antífona de entrada
Cfr. Sal 24, 15-16

Mis ojos están siempre fijos en el Señor, pues él libra mis pies de toda trampa. Mírame, Señor, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido. No se dice Gloria.

Oración colecta

Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Danos agua que beber

Lectura del libro del Éxodo 17, 3-7

En aquellos días, el pueblo, sediento, murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Por qué nos ha sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?».

Clamó Moisés al Señor y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean».

Respondió el Señor a Moisés: «Pasa al frente del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; empuña el bastón con que golpeaste el Nilo y marcha. Yo estaré allí ante ti, junto a la roca de Horeb. Golpea la roca, y saldrá agua para que beba el pueblo».

Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y llamó a aquel lugar Masá y Meríbá, a causa de la querella de los hijos Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: «¿Está el Señor entre nosotros o no?».

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Análisis de la Experiencia del Desierto

Esta descripción breve y sucinta encaja perfectamente en la experiencia del desierto. La realidad humana es presentada sin adornos, con toda su crudeza. Esta actitud en el lenguaje de este libro entraña la protesta, el descontento y el enfrentamiento con el plan de Dios. Bajo esta óptica, el proyecto de llevarlos a la libertad en la posesión de la Tierra Santa no es percibido como un plan bueno.

La historia de la salvación está sembrada de estas actitudes. La murmuración manifiesta el rebrote permanente del primer enfrentamiento del hombre con Dios; desde entonces, su imagen en el pueblo ha sido deformada. El Dios bueno y misericordioso, que libera por pura iniciativa suya, es rechazado insistentemente. En la dialéctica de la historia de la salvación, se corre el peligro de malograr el proyecto divino, porque Dios no se impone, sino que se ofrece gratuitamente.

La Respuesta de Dios ante el Reproche

¡Respuesta de Dios a los agrios interrogantes y reproches de su pueblo! "¿Nos ha hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?". ¿Cuáles son los planes de Dios? Estos interrogantes expresan dramáticamente la situación de las relaciones de un pueblo que desconfía de su liberador, tal como lo refleja la crudeza de sus expresiones.

Pero Dios, que es fiel a su proyecto, lo llevará adelante contra todas las oposiciones y desconfianzas. Porque es Dios y no hombre. Así lo recuerda Oseas algunos siglos después de estos acontecimientos (1,7-9), subrayando con fuerza la trascendencia divina. A diferencia de otros textos antiguos o recientes, aquí se despoja a la divinidad de todo carácter terrorífico para expresarla en términos de amor. La santidad se manifiesta por la misericordia que perdona, mientras que el hombre suele dar libre curso a la ira. Esta actitud se materializa en el "signo": les concede el agua que necesitan.

El Legado de Massá y Meribá

La lectura termina afirmando que aquel lugar se llamó Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor diciendo: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?". El interrogante lo dice todo. No se puede expresar con mayor claridad la actitud que aparece a lo largo de toda la historia de la salvación.

Son las preguntas angustiosas de los hombres de todos los tiempos, incluido el nuestro, presionados por necesidades y carencias. De lo más profundo del corazón sangrante de la humanidad doliente surgen siempre estas dudas imperiosas. La Palabra de Dios responde, pero necesita la mediación de los creyentes que se comprometen en la humanización de nuestro mundo en todos los ámbitos.

Salmo responsorial
Sal 94, 1-2. 6-7c. 7d-9

R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón».
  • Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.
  • Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.
  • Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

SEGUNDA LECTURA
El amor ha sido derramado en nosotros
por el Espíritu que se nos ha dado

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos 5, 1-2. 5-8

Hermanos:

Habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Segunda Lectura

La Teología de la Gratuidad en San Pablo

Es una preocupación permanente de Pablo reflejar una y otra vez que Dios es gratuito, que está abierto a la misericordia y al amor siempre. Esta gratuidad se manifiesta de forma suprema en el envío y la obra de Jesús, su Hijo.

Esta teología de la elección divina tiene un antecedente fundamental: la interpretación deuteronomista de los acontecimientos del Éxodo. Los teólogos de esta corriente insisten en que Dios eligió a su pueblo y le ofreció una alianza firme movido únicamente por el amor a ellos y a sus antepasados. Pablo recoge esta tradición, la traduce y la centra definitivamente en Jesucristo como la expresión máxima de la oferta gratuita de Dios. Es un aspecto en el que se debe insistir firmemente.

El Camino de la Esperanza en la Tribulación

En el marco de la lectura, se enfatiza la respuesta humana ante esta gracia: "Nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza y la esperanza no defrauda" (Rm 5,3-5).

Tanto en la peregrinación por el desierto como en la experiencia cristiana actual, la gratuidad de Dios exige una respuesta firme. El sentido de "camino" y "marcha" de la vida cristiana inevitablemente se encuentra con dificultades y sufrimientos; sin embargo, todo este proceso está orientado a la madurez en la esperanza, garantizada nuevamente por el tema central del amor de Dios.

Jesús: El Argumento Irrefutable

¡La presencia de Jesús en la historia es el argumento irrefutable del amor de Dios! La prueba definitiva de que Dios nos toma en serio es que ha enviado a su propio Hijo. El hecho de que Jesús diera la vida por todos, incluso siendo nosotros sus enemigos, convierte esta prueba en algo incuestionable.

La historia de la salvación ha sido, en esencia, una pedagogía utilizada por Dios para preparar a la humanidad. Esta pedagogía divina alcanza su punto culminante y su sentido pleno en la vida y la obra redentora de Jesús.

Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 4, 42. 15

R. Gloria a ti, Cristo, Palabra de Dios.

Señor, tú eres de verdad el Salvador del mundo; dame agua viva, así no tendré más sed. R.

EVANGELIO
Un surtidor de agua que
salta hasta la vida eterna

Lectura del santo Evangelio
según san Juan 4, 5-42

En aquel tiempo, llegó Jesús a una ciudad de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo. Era hacia la hora sexta.

Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber».

Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.

La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).

Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice “dame de beber”, le pedirías tú, y él te daría agua viva».

La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?».

Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna».

La mujer le dice: «Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.

Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve».

La mujer le contesta: «No tengo marido».

Jesús le dice: «Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad».

La mujer le dice: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén».

Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este mote ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos; porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que lo adoren así. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad».

La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo».

Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo».

En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?».

La mujer entonces dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: «Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿será este el Mesías?».

Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él. Mientras tanto sus discípulos le insistían: «Maestro, come».

Él les dijo: «Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis».

Los discípulos comentaban entre ellos: «¿Le habrá traído alguien de comer?».

Jesús les dice: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.

¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto: levantad los ojos contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así, se alegran lo mismo sembrador y segador.

Con todo, tiene razón el proverbio: uno siembra y otro siega.

Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado. Otros trabajaron y vosotros entrasteis en el fruto de sus trabajos».

En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho».

Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le regaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

El Encuentro en el Pozo: Agua Viva y Revelación

La samaritana viene a sacar agua al pozo de Jacob. El pozo contiene "agua viva", porque no es de cisterna sino de manantial. El diálogo entre Jesús y la mujer se desarrolla a partir de un estilo peculiar de Juan: el malentendido. Mientras la samaritana persiste en pensar en el agua física del pozo, Jesús la conduce pedagógicamente hacia otra realidad.

Esta promesa es doble: Jesús mismo es la fuente de agua viva (Sabiduría) que ofrece sentido a la existencia, y también es agua viva el Don del Espíritu Santo. Aunque ella no acaba de comprender, la revelación se dirige a instaurar el verdadero culto desde la intimidad del hombre guiado por el Espíritu.

El Simbolismo de los Maridos y la Identidad de Jesús

Ante la incomprensión de la mujer, Jesús le indica que llame a su marido. Aquí, el evangelista juega con el término arameo ba'al, que significa tanto "esposo" como el nombre del dios pagano "Baal". El dramatismo radica en el contraste: Samaría ha adorado a cinco dioses falsos y el culto actual tampoco es el verdadero. Juan sintetiza así una etapa de la historia de la salvación, recordando la teología de Oseas y llamando a la fidelidad sincera con el Dios verdadero.

La samaritana se asombra al descubrir que no dialoga con un simple judío, sino con un Profeta que conoce su intimidad. En su pueblo se esperaba a un profeta semejante a Moisés que zanjase con autoridad las disputas sobre dónde adorar a Dios. Jesús lo hace, pero elevando la cuestión a un nuevo campo de reflexión espiritual.

Del Testimonio al Encuentro Personal

El texto plantea un problema central para los creyentes: ¿cómo encontrarse hoy con Jesús? Los samaritanos, apoyados inicialmente en el testimonio de la mujer, corren al encuentro del Profeta. El testimonio fue necesario, pero cumple su misión cuando los demás logran tener una experiencia personal. Tras escuchar su palabra y convivir con Él durante dos días, los samaritanos pasan de creer por lo que les dijeron a confesarle directamente como "Salvador del mundo".

Conclusión: Un Salvador sin Fronteras

El relato, altamente dramático, comienza reconociendo que Jesús comparte nuestra debilidad en todo menos en el pecado. Se desarrolla en un encuentro delicado con la situación humana (simbolizada en la samaritana) y culmina ofreciendo seguridad a los hombres de todos los tiempos. Al final, Jesús rompe todas las fronteras de división, revelando que el Dios que le ha enviado es el Padre de todos, reconocido por los samaritanos como el Salvador universal.

Antífona de comunión
Cf. Jn 4, 13-14

El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.


Oración después de la comunión

Alimentados en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Frailes Dominicos de España (con apoyo de la IA Gemini 3), Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).