Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XII - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: San Próspero de Aquitania, teólogo seglar.
Antífona de entrada
Cf. Sal 27, 8-9
El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad, sé su pastor por siempre.
Oración colecta
Concédenos tener siempre, Señor, respeto y amor a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Llevó deportados a Babilonia a Joaquín
y a todos los hombres pudientes.
Lectura del segundo libro
de los Reyes 24, 8-17
Dieciocho años tenía Joaquín cuando inició su reinado y reinó tres meses en Jerusalén.
El nombre de su madre era Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén.
Hizo el mal a los ojos del Señor exactamente lo mismo que había hecho su padre.
En aquel tiempo las gentes de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la ciudad fue asediada. Vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la ciudad, mientras sus servidores la estaban asediando.
Entonces Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia, que hizo prisioneros a él, a su madre, a sus servidores, a sus jefes y eunucos.
Era el año octavo de su reinado.
Luego se llevó de allí todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real y deshizo todos los objetos de oro que había fabricado Salomón, rey de Israel, para santuario del Señor, según la palabra del Señor.
Deportó a todo Jerusalén, todos los jefes y notables – diez mil deportados -, a todos los herreros y cerrajeros, no dejando más que a la gente pobre del país.
Deportó a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los notables del país; lo hizo partir al destierro, de Jerusalén a Babilonia.
También llevó deportados a Babilonia a todos los hombres pudientes en número de siete mil; los herreros y cerrajeros, un millar; así como a todos los aptos para la guerra.
Y, en lugar de Joaquín, puso por rey a su tío Matanías, cambiando su nombre por el de Sedecías.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Con cuanta razón dice san Pablo: El salario del pecado es la muerte. Es triste que reaccionemos hasta que las consecuencias son graves e inevitables.
El mismo san Pablo en su carta a los Gálatas previene a la comunidad diciéndoles: "No se engañen, de Dios nadie se burla. Lo que siembres, eso mismo vas a cosechar".
Y es que, en general, pensamos que nuestras acciones no tendrán consecuencias, que podremos escapar de éstas porque vamos a misa, porque tenemos algunas prácticas religiosas, sin embargo, como en el Génesis, el pecado es inexorable y siempre pagará con la muerte.
El pueblo de Israel, igual que el nuestro hoy en día, se había apartado de Dios, haciendo exactamente lo contrario que Dios había prescrito en la ley.
Mandó un sinnúmero de emisarios, de profetas, que previnieran a la gente y la invitaran a convertirse, a regresar al Señor, sin embargo, la bonanza que tenía Israel y la falsa confianza en que tenían prácticas religiosas, o que sus enemigos se desvanecerían como el humo; hasta que llegó Nabucodonosor y los hizo pedazos.
Hermanos, dice el refrán: "Cuando veas la barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar". Aprendamos la lección del pueblo de Israel y regresamos a Dios antes de que sea demasiado tarde.
Salmo responsorial
Sal 78, 1-2. 3-5. 8. 9
R. Por el honor de tu nombre,
Señor, líbranos.
- Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, han profanado tu santo templo, han reducido Jerusalén a ruinas. Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo, y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. R.
- Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba. Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado? ¿Arderá como fuego tu cólera? R.
- No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R.
- Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre. R.
Aclamación antes del Evangelio
Cf. Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
El que me ama guardará mi palabra – dice el Señor -, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R.
EVANGELIO
La casa edificada sobre roca
y la casa edificada sobre arena
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 7, 21-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Aquel día muchos dirán: «Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?». Entonces yo les declararé: “Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad».
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Siempre será más fácil alabar a Dios y decirle que lo amamos que demostrarlo con nuestra vida.
El Señor deja muy clara la condición de aquel que se ha decidido a seguirlo, no basta con conocer la Palabra de Dios, no basta con asistir a misa los domingos y agregaría con confesarse y comulgar una vez al año como ‘nos lo exige’ el catecismo, ser Cristiano no significa dar el mínimo para pasar muy apenas, se trata de llevar la Palabra de Dios al corazón y hacerla vida, se trata de dar el máximo que podamos.
Qué difícil estar en la posición de éstos a los que se refiere Jesús que ‘en aquel día’, el día en que les tocó rendir cuentas sobre su vida, habían hecho cosas extraordinarias que quizá tú y yo ni siquiera hemos intentado, ellos hablaron en el nombre de Jesús y no sólo eso, sino que expulsaron demonios e hicieron no uno, sino muchos milagros en el nombre de Jesús, y sin embargo, los compara con los hombres imprudentes que escucharon la Palabra y no la pusieron en práctica. De nada les sirvió participar en esas acciones extraordinarias, pues en su vida diaria no ponían en práctica lo que predicaban.
El apóstol Santiago en su carta nos dice “Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta... Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe.” No podemos pensar que por ser bautizados y cumplir algunos ritos ya estamos salvados, nuestra vida, nuestras acciones diarias deben estar en armonía con nuestra fe.
Para poder decir que amo a Dios sobre todas las cosas, tendría que ser capaz de eliminar el odio de mi corazón, de estar dispuesto a ayudar a quien me lo pida sin pedir nada a cambio, en fin, de edificar mi vida sobre la roca, sobre Cristo, con sus criterios, porque es seguro que la lluvia, las crecientes y los vientos van a llegar a mi casa y si mi vida no está construida sólidamente sobre Cristo, se va a caer.
Pídele al Señor que te conceda la gracia para entender qué cosas de tu vida tienes que cambiar, qué actividades tienes que dejar, qué actitudes necesitas adaptarlas a lo que haría Jesús en tu lugar, qué acciones deberías llevar a cabo para ser más caritativo, para que cuando llegue tu día, no te vaya a dirigir estas palabras mencionadas en el pasaje y por el contrario, seas feliz desde ahora.
Antífona de comunión
Cf. Sal 144, 15
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú le das la comida a su tiempo.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Renovados por la recepción del Cuerpo santo y de la Sangre preciosa, imploramos tu bondad, Señor, para obtener con segura clemencia lo que celebramos con fidelidad constante. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor Dios y Padre de bondad, tú que, por medio de Cristo, nos llamas constantemente a la conversión y a volver a ti de todo corazón, danos la fuerza necesaria para ser dóciles al Espíritu Santo y, en el seguimiento fiel a Jesús, volvamos a ti con un corazón contrito y humillado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Acción
A mediodía y al anochecer haré un examen de conciencia para ver si estoy creciendo en mi fidelidad a Dios. Y me haré un pequeño propósito para cambiar aquello que no es conforme con mi vida cristiana.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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