Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XIV.
Color del día: Blanco.
Memoria obligatoria: San Benito, abad y fundador.
Antífona de entrada
Hubo un hombre venerable por su vida, por gracia y por nombre Benito, que dejaba la casa y los bienes familiares, deseando solo agradar a Dios, buscó llevar una vida santa.
Oración colecta
Oh, Dios, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio; concédenos que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Yo, hombre de labios impuros,
he visto con mis ojos al Rey,
Señor del universo
Lectura del libro de
Isaías 6, 1-8
En el año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.
Junto a él estaban los serafines, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos el cuerpo, con dos volaban, y se gritaban uno a otro diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!». Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Señor del universo».
Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado».
Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?».
Contesté: «Aquí estoy, mándame».
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
Sal 92, 1ab. 1c-2. 5
R. El Señor reina, vestido de majestad.
- El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder. R.
- Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. R.
- Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. R.
Aclamación antes del Evangelio
Pe 4, 14
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Si os ultrajan por el nombre de Cristo, bienaventurados vosotros, porque el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. R.
EVANGELIO
No tengáis miedo
a los que matan el cuerpo
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 10, 24-33
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.
Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la "gehenna". ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
En algunas ocasiones Jesús instruye a sus Apóstoles por medio de parábolas y en otras les habla con absoluta claridad, es hoy el caso de este pasaje donde les advierte lo que van a sufrir, ‘si a mí me han llamado Satanás ¿qué no dirán de ustedes?’ así que todos sus discípulos que habían visto las dificultades por las que había pasado Jesús hasta ahora, entienden que también las padecerán.
Si a Él lo han atacado, a sus seguidores también y esta persecución puede llegar incluso a la muerte, pero Jesús deja en claro, como lo hará en muchos pasajes, que la muerte en esta vida no es algo que les debe provocar miedo, sino más bien, deberían tener miedo de aquellos que los alejen del Reino de los Cielos, eso sí debería preocuparles.
No parece un mensaje muy alentador para aquellos que todavía no entendían claramente qué tipo de Mesías era Jesús, más de uno seguramente saldría preocupado de esta realidad y sin embargo el consuelo lo da el mismo Jesús para que confíen en la Providencia ‘El Padre cuida hasta de los pajaritos y ustedes valen mucho más que los pajaritos’ ¡tú vales más que ninguna maravilla creada por Dios!
Así, con tus virtudes y defectos, Dios está al pendiente de ti y quiere que tú te salves y seas feliz, tan pendiente está el Padre de ti, que hasta los cabellos de tu cabeza los tiene contados.
Jesús hoy te recuerda que vales mucho y ese valor no es por lo que tú hayas hecho o dejado de hacer, te ama porque eres suyo y Él te creó. Solo hay una cosa que tienes que hacer para vivir y experimentar ese valor desde ahora y es reconocer a Jesús en medio de los hombres ¿y qué significa reconocerlo delante de los hombres?
San Agustín decía “¿De qué te sirve confesar en tu corazón lo que niegas con tu boca?”, reconocerlo es hablar de Él enfrente de quien sea, es reconocer nuestra fe en cualquier circunstancia, aunque nos traiga problemas, es vivir de acuerdo con su voluntad. Si lo haces, la promesa de Jesús es clara, Él también te reconocerá cuando estés en el cielo.
Permite que Dios se refleje en tu vida diaria y no olvides que Él te está llamando para que seas uno de esos discípulos que desea parecerse a su Maestro; hoy es un buen día para mostrar al mundo con libertad lo que hay en tu corazón.
Antífona de comunión
Cf. Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Después de recibir la prenda de la vida eterna, te pedimos humildemente, Señor, que, siguiendo las enseñanzas de san Benito, nos dediquemos fielmente a tu obra y amemos a los hermanos con caridad ardiente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuentes:
Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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