Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXI.
Color del día: Rojo.
Fiesta: San Bartolomé, apóstol.
Antífona de entrada
Sal 95, 2-3
Proclamad día tras día la victoria de Dios, contad a los pueblos su gloria.
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre Todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración colecta
Afianza en nosotros, Señor, aquella fe con la que san Bartolomé, apóstol, se entregó sinceramente a tu Hijo y concédenos, por sus ruegos, que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Sobre los cimientos están los nombres
de los doce apóstoles del Cordero
Lectura del libro del
Apocalipsis 21, 9b-14
El ángel me habló diciendo: «Mira, te mostraré la novia, la esposa del Cordero».
Y me llevó en espíritu a un monte grande y elevado, y me mostró la ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, y tenía la gloria de Dios; su resplandor era semejante a una piedra muy preciosa, como piedra de jaspe cristalino.
Tenía una muralla grande y elevada, tenía doce puertas y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados que son las doce tribus de Israel.
Al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y al poniente tres puertas, y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero.
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Uno de los libros más hermosos, pero a la vez más difíciles de leer es el Apocalipsis. En este pasaje que nos propone la liturgia, hoy en la fiesta de uno de los 12 apóstoles, podemos darnos cuenta de la importancia que, ya desde la primera comunidad, tenían hacia estos "cimientos" de la Iglesia.
Por otro lado nos habla de "la novia del Cordero" la cual se identifica con el pueblo de Dios, no sólo el nuevo, "los doce cimentos" sino también del Antiguo, "las doce tribus". En el pensamiento de autor entendemos que, nosotros el pueblo de Dios, somos esa novia, a la cual se accede por "las puertas" del AT, pero que encuentra su "fundamento" en la enseñanza de los apóstoles, es decir "la Iglesia".
Finalmente, la mayoría de los místicos, nos hablan del "desposorio espiritual" con Dios. Pues bien, éste no sólo es un regalo de Dios para aquellos que alcanzan aquí en la tierra un alto grado de unión con Dios (dice santa Teresa de Ávila que todos estamos llamados a esta intimidad), sino para todos los cristianos.
Tú y yo somos esa novia con la cual Jesús quiere mantener una hermosa y profunda relación de amor y de intimidad. Dedica tiempo para el silencio y él te enamorará y te mostrará cosas que no conoces.
Salmo responsorial
Sal 144, 10-11. 12-13ab. 13cd-14
R. Tus santos, Señor,
proclamen la gloria de tu reinado.
- Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R.
- Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R.
- El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R.
Aclamación antes del Evangelio
Jn 1, 49b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. R.
EVANGELIO
Ahí tenéis a un israelita de verdad,
en quien no hay engaño
Lectura del santo Evangelio
según san Juan 1, 45-51
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó: «Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?».
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
San Felipe, uno de los doce apóstoles, era de Betsaida, el mismo pueblo de Andrés y Pedro, no se sabe exactamente qué tipo de encuentro previo había tenido con Jesús, si le habían hablado de Él, si había presenciado alguno de sus sermones o milagros, lo que sabemos, es que tuvo un encuentro directo con Jesús ya que el mismo evangelio según san Juan, narra que al partir a Galilea, Jesús se topó a Felipe y le dijo “sígueme”. Así comienza su historia, ¿qué habrá visto y experimentado Felipe en ese llamado de Jesús?
Porque inmediatamente después de este llamado, aparece Felipe en este pasaje, decidido a ser discípulo de Cristo. Lo que ha visto, le ha llevado a concluir ‘éste es aquel que describieron Moisés y los profetas’ y ese encuentro lo ha convertido en alguien que no solamente cree, sino que quiere que otros más conozcan de Él, se enamoren y lo sigan para ser verdaderamente felices.
Qué diferente sería nuestro mundo si todos los que hemos tenido ese encuentro con Jesús lleváramos nuestra fe a los demás con esa seguridad “¡hemos encontrado al Mesías! ¡ven para que lo conozcas!” Y su invitación fue tan elocuente que aún cuando Natanael duda que sea cierto, pues no pensaba que algo bueno pudiera salir de Nazaret, acude a la invitación de Felipe para constatar personalmente que Felipe tenía razón.
Benedicto XVI reflexiona sobre este encuentro reconociendo que nuestro conocimiento de Jesús necesita del testimonio de los demás, pero después nosotros mismos debemos implicarnos personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús.
Si nosotros ya tuvimos ese encuentro con Jesús, estamos llamados a seguir los pasos de Felipe, anunciar a los demás que hemos encontrado al mesías. Si no lo hemos tenido, pues es momento de buscarlo. San Juan Pablo II hablaba de la necesidad de tener un encuentro personal, vivo, de ojos abiertos y corazón palpitante, con Cristo resucitado, como el objetivo de toda nuestra vida.
Natanael primero duda del anuncio de Felipe, porque juzga como muchas veces lo hacemos nosotros, por prejuicios y apariencias, pero Dios conoce el corazón del hombre y Jesús lo reconoce como un judío sin doblez, que vive su fe con un corazón recto.
Hoy es un buen día para preguntarnos ¿realmente he tenido ese encuentro de ojos abiertos y corazón palpitante como el que hizo cambiar la primera opinión de Natanael sobre Jesús para convertirse de inmediato en un fiel seguidor? Date un espacio para encontrarte cara a cara con el resucitado y pídele que te transforme como lo hizo con Felipe y Natanael.
Antífona de comunión
Cf. Lc 22, 29-30
Yo preparo para vosotros el Reino como me lo preparó mi Padre a mí, de forma que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino, dice el Señor.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
En la fiesta de tu apóstol san Bartolomé hemos recibido, Señor, la prenda de la eterna salvación, te pedimos que sea para nosotros auxilio para la vida presente y la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración
Señor Padre bueno y clemente, tú que nunca dejas de mostrarnos tu intenso amor por nosotros, tus hijos, ayúdanos a corresponder a ese amor con una vida dedicada a ti en el constante servicio respetuoso al prójimo y en la humilde oración a ti.
Acción
Hoy seré respetuoso con el prójimo en mis acciones, en mis palabras, en mis pensamientos, en mi relación con cualquiera de ellos.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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