Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XX - Feria.
Color del día: Verde.
Memoria libre: Santa Beatriz de Silva, religiosa y fundadora.
Antífona de entrada
Sal 83, 10-11
Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro; mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.
Oración colecta
Oh, Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde la ternura de tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA
Ezequiel os servirá de señal:
haréis lo mismo que él ha hecho
Lectura de la profecía de
Ezequiel 24, 15-24
Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo del hombre, voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos; pero tú no entones una lamentación, no hagas duelo, no llores, no derrames lágrimas. Suspira en silencio no hagas ningún rito fúnebre. Ponte el turbante y cálzate las sandalias; no te cubras la barba ni comas el pan del duelo».
Yo había hablado a la gente por la mañana, y por la tarde murió mi mujer. Al día siguiente hice lo que se me había ordenado. Entonces me dijo la gente: «¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo?».
Les respondí: «He recibido esta palabra del Señor: «Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: ‘Voy a profanar mi santuario, el baluarte dl que estáis orgullosos, encanto de vuestros ojos, esperanza de vuestra vida. Los hijos e hijas que dejasteis en Jerusalén caerán a espada.
Entonces haréis lo que yo he hecho: no os cubriréis la barba ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies, no entonaréis una lamentación ni lloraréis; os consumiréis por vuestras culpas y gemiréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.
Y, cuando suceda, comprenderéis que yo soy el Señor Dios»‘».
Palabra de Dios.
Reflexión sobre la Primera Lectura
Algo que hace que se pierda fácilmente la perspectiva de Dios y de lo que es importante para él, es el poner nuestro corazón en las cosas, que aun siendo de él, no son él mismo.
Esto es lo que ocurrió con el pueblo de Israel, quien llegó a tener el Templo como algo "mágico", como el talismán que lo protegería contra sus enemigos, de manera que no importaba cómo vivían, sino el dar culto a Dios, el mantener el Templo hermoso, y pagar sus contribuciones puntualmente.
Es por medio del profeta que Dios les recuerda que no es el templo ni el culto, lo que le agrada a Dios, sino el que se cumpla su Ley, que el pueblo haga su voluntad y lo tenga como su auténtico y único Dios. Nosotros, en nuestro mundo moderno, corremos el mismo riesgo de pensar que Dios estará muy contento porque vamos a misa los domingos y pagamos nuestro diezmo con generosidad.
Cierto que esto es importante, pero, ¿de qué sirve esto si nuestra vida diaria, la que vivimos en familia y en nuestros lugares de trabajo o de estudio, no es congruente con el Evangelio? Tomemos estas palabras del profeta como escritas para nosotros y revisemos si nuestra vida está centrada en Cristo o únicamente puesta en amuletos o en acciones cultuales al margen de la caridad.
Salmo responsorial
Dt 32, 18-21
R. Despreciaste al Dios que te engendró.
- Despreciaste al Dios que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz. Lo vio el Señor, e irritado rechazó a sus hijos e hijas. R.
- Pensando: «Les ocultaré mi rostro y veré cuál es su suerte, porque son una generación pervertida, unos hijos desleales». R.
- «Me han dado celos con un dios que no es dios, me han irritado con sus ídolos vacíos; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré». R.
Aclamación antes del Evangelio
Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. R.
EVANGELIO
Si quieres ser perfecto,
vende tus bienes,
así tendrás un tesoro en el cielo
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 19, 16-22
En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».
Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».
Él le preguntó: «¿Cuáles?».
Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».
El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».
Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo – y luego ven y sígueme».
Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.
Palabra del Señor.
Reflexión sobre el Evangelio
Muchas cosas podemos admirar de este joven, de entrada, que siendo joven se haya acercado a Jesús para tratar de entender qué más puede hacer para conseguir la vida eterna. Él sentía que era un buen hijo de Dios, conocía la ley y cumplía los ordenamientos dictados por la autoridad religiosa, a tal grado, que responde con gran contundencia “todo eso lo he cumplido desde mi niñez”.
Siempre me ha atraído esa respuesta hecha con tanta seguridad. Está ante alguien a quien reconoce como superior, puesto que acude a Él a tratar de encontrar respuesta a sus inquietudes espirituales, seguramente había escuchado o incluso estado en alguno de los grandes milagros o discursos que había dado éste que algunos veían como un nuevo profeta.
Siempre me he preguntado ¿sería yo capaz de responder con esa seguridad de que he cumplido los mandamientos desde pequeño? En su limitado entendimiento, él ya había prácticamente alcanzado la santidad y, sin embargo, le faltaba lo más importante, la caridad y el amor a Dios por sobre todas las cosas.
El Papa Francisco en una audiencia general reflexionaba que la vida eterna para este joven es algo que se obtiene por derecho, a través de una meticulosa observancia de los compromisos. Pero en una vida vivida así, aunque ciertamente a fin de bien, ¿qué espacio puede tener el amor?
Este joven tuvo en sus manos ser uno más de ese grupo cercano y elegido por Jesús, pero no fue así, su apego a las cosas materiales fue mayor que esta invitación que le hizo Jesús para alcanzar la vida eterna.
En su caso fue el apego a lo material ¿y en tu caso cuál es? será que ya nos conformamos con lo que hacemos y ni siquiera nos animamos a preguntarle al Señor ¿qué me falta? Porque sabemos que si hacemos esa pregunta habrá que cambiar muchas cosas y no nos gusta renunciar a nuestras costumbres y lo que hacemos.
El joven rico no se condena por ser rico ni se salvaría simplemente por ser pobre. La cuestión fundamental es dónde está puesto el corazón.
El Señor nos invita hoy a confiar en Él, en su bondad y misericordia que acompañan a quien confía y nos invita también a pensar en aquellas cosas que no nos dejan ser libres; y no es que nos invite a vender todo y dejar todo, sino más bien nos invita a compartir de lo mucho que nos ha dado y a dejar las cosas que hacemos y que no le agradan a Él.
Antífona de comunión
Sal 129, 7
Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.
Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén
Oración después de la comunión
Después de haber participado de Cristo por estos sacramentos, imploramos humildemente tu misericordia, Señor, para que, configurados en la tierra a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Oración
No quiero ser un ritualista, Señor, ni un fanático a quien sólo le importa la vida religiosa por sí misma; quiero ser Cristiano, Señor, es decir, un enamorado de ti, que disfruta los ritos, siempre y cuando te comuniquen; que se embelesa con la vida religiosa siempre y cuando tenga tu esencia. Eres tú, Señor, el que me enamora y ninguna otra cosa más.
Acción
Hoy durante el día hablaré con Dios, como con un gran amigo o una persona a la que amo, y mis palabras serán de amor constante por él.
Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).
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