Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Miércoles, 2 de setiembre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXII - Feria.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre:

Antífona de entrada
Sal 85, 3. 5

Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día, porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.

Oración colecta

Dios todopoderoso, que posees toda perfección, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre y concédenos que, al crecer nuestra piedad, alimentes todo bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Nosotros somos colaboradores
de Dios y vosotros, campo de Dios,
edificio de Dios

Lectura de la 1ª carta del apóstol
san Pablo a los Corintios 3, 1-9

Hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche, pues todavía no estabais para más. Aunque tampoco lo estáis ahora, pues seguís siendo carnales.

En efecto, mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, ¿no es que seguís siendo carnales y que os comportáis al modo humano? Pues si uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no os comportáis al modo humano?

En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer.

El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

En este texto de la Sagrada Escritura, a propósito de un problema particular de la comunidad de Corinto en donde se desarrollaba el partidismo, Dios nos da un excelente "termómetro" para revisar si nuestra vida en Cristo ha crecido.

San Pablo dice: Mientras se sigan dejando llevar por sus pasiones, no son sino cristianos en edad infantil. Sobre todo, y siguiendo el contexto de esta enseñanza del apóstol, se refiere a aquellas pasiones que causan división, discordia, enemistad, celos, envidias, rencores, las que nos llevan a actuar fundamentalmente en contra de los dos principios básicos del Evangelio: el amor y la unidad.

En la medida en que dejamos que el Espíritu Santo tome control de nuestras emociones, de nuestras pasiones, nuestro trato con los demás se vuelve sereno y amable; la envidia y el orgullo van desapareciendo, haciéndonos cada vez más humildes y sencillos.

San Juan el bautista, lleno del Espíritu Santo, reconociendo el mal que hace la división decía, refiriéndose a Jesús: "Es necesario que yo disminuya para que él crezca". Permitamos que nuestro corazón, como el de María Santísima, esté siempre lleno del Espíritu, para que las pasiones no encuentren lugar en él.

Salmo responsorial
Sal 32, 12-13. 14-15. 20-21

R. Dichoso el pueblo que el Señor
se escogió como heredad.
  • Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. R.
  • Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones. R.
  • Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos. R.

Aclamación antes del Evangelio
Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad. R.

EVANGELIO
Es necesario que evangelice
también a las otras ciudades,
pues para esto he sido enviado

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: «Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto.

La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo: «Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

En este pasaje, Jesús sigue confirmando que ha venido a cumplir su misión: a sanar a los enfermos, liberar a los cautivos y a anunciar la llegada del Reino de Dios, ¡y de qué manera!

Vemos claramente a este Jesús, todo compasión, con un pueblo que lo necesita, un Jesús que está atento a nuestras necesidades y que en el momento en que los que están presentes le piden que haga algo por la suegra de Pedro, de inmediato responde restaurándola por completo, porque todos hemos pasado por una fiebre así, y aun cuando ya ha pasado, toma tiempo en que vuelvas a recuperarte totalmente.

No sucede así con la suegra de Pedro, quien inmediatamente después, se pone a servirles.

Qué maravilla ser tocado por el Señor, así como esta mujer y corresponder de inmediato poniéndose al servicio de los demás, olvidándose de sí misma y respondiendo con amor, sin que nadie se lo pida, a través del servicio. Como dijera san Juan Pablo II en su encíclica Dives in Misericordia “no sólo recibe y experimenta la misericordia de Dios, sino que está llamado a «usar misericordia» con los demás”.

Todos los cristianos hemos sido tocados por la misericordia del Señor, y por lo tanto tenemos la responsabilidad, no como la de alguien que trata de cumplir por un favor recibido, sino la responsabilidad de alguien que al haber sido tocado por el amor, se decide a unirse al anuncio de Jesús, repartiendo amor y misericordia a los que están a su alrededor, aun a aquellos que pudieran no tratarnos bien.

El Señor Jesús no se mide cuando se trata de ser misericordioso y por eso en este pasaje el evangelista nos hace notar que ya al final del día, le seguían trayendo enfermos y Él les imponía las manos para sanarlos; gran ejemplo nos pone, no le importa su cansancio, trabaja sin descanso por el bien del pueblo. 

Porque a veces nosotros, cuando andamos fatigados por la razón que sea, nos comportamos sin misericordia, nos concentramos en nosotros mismos y con facilidad nos irritamos. 

Hoy es un buen día para ofrecerle al Señor eso que nos tiene incómodos, cansados, agobiados, ante esa situación, debemos recordar que hemos sido tocados por el Señor y darle una cara positiva a nuestro día, siendo misericordiosos con todo el que el Señor nos ponga en el camino.

Antífona de comunión
Cf. Sal 30, 20

Qué bondad tan grande, Señor, reservas para los que te temen.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa del cielo, te pedimos, Señor, que este alimento de la caridad fortalezca nuestros corazones y nos mueva a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración

Dame de tu Espíritu Santo, Señor, para que me ayude a disminuir, que me ayude a morir cada vez más a mis pasiones y deseos que no vienen de ti. Que de ese modo, encuentre una vida más similar a la tuya y empiece a recibir el alimento sólido de tu Palabra.

Acción

Hoy me privaré de algo que me guste mucho como ejercicio de ascesis en el que me demuestro que no estoy sometido a mis pasiones, deseos o gustos, sino a la voluntad de Dios.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).