Los servicios de emergencia trabajan en el lugar de una colisión ferroviaria entre un tren de alta velocidad AVE de Renfe y un tren de Iryo, a unos 150 km al sur de Madrid, entre Urda y Los Yébenes, en la provincia de Toledo, el 28 de octubre de 2026. Crédito: JAVIER SORIANO / AFP vía Getty Images
28 de octubre de 2026
Por Redacción EWTN News Español
Al menos 68 personas han muerto en el choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido en la mañana del 28 de octubre en Urda, Toledo, según las autoridades. La cifra continúa siendo preliminar.
El accidente se produjo hacia las 9:00, hora local. Un AVE de Renfe habría impactado por detrás contra un tren de Iryo, lo que provocó el descarrilamiento de al menos dos vagones de este último convoy.
La Conferencia Episcopal Española ha expresado sus condolencias a las familias y ha pedido oraciones por los fallecidos y heridos. Obispos de distintas diócesis se han sumado a las condolencias.
La archidiócesis de Madrid expresa su pesar por el grave accidente ferroviario ocurrido este miércoles por la mañana en las vías situadas entre los términos municipales de Los Yébenes y Urda (Toledo), en el que se han visto implicados dos trenes de pasajeros, uno de ellos con salida desde Madrid.
«Seguimos con profundo pesar las informaciones sobre el grave accidente entre dos trenes ocurrido en esta mañana en Toledo», ha señalado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid en un mensaje difundido a través de su cuenta de X.
El cardenal Cobo ha pedido a los madrileños y a toda la comunidad diocesana rezar por quienes se han visto afectados por el siniestro: «Rezamos por el eterno descanso de las víctimas, por la recuperación de los heridos, por sus familias y por quienes se entregan en las labores de asistencia».
Accidente ferroviario en Toledo. Crédito: Archidiócesis de Madrid
También la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha expresado en un comunicado sus condolencias y cercanía a las familias de las víctimas y reza por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos.
La CEE se une al dolor de las personas afectadas y pide oración en las celebraciones de la comunidad cristiana por todas las víctimas para que, bajo la intercesión de la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Reina de la paz, el Señor les conceda el don de la Vida a las víctimas y esperanza a las familias y afectados.
También encomienda a todas las personas que trabajan en las labores de emergencia, a quienes atienden a los heridos y acompañan a las familias de las víctimas.
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