Lecturas de la Misa del día y sus reflexiones. Jueves, 22 de octubre de 2026.


Tiempo Litúrgico: Ordinario. Semana XXIX - Feria.
   Color del día: Verde.  

Memoria libre: San Juan Pablo II, papa.

Antífona de entrada
Apoc 5, 9-10

Con tu sangre compraste para Dios hombres de todas las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, para constituir un reino para Dios.

Oración colecta

Señor Dios, que redimiste a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Unigénito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando sin cesar el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Que el amor sea vuestra raíz y vuestro
cimiento; así llegaréis a vuestra plenitud,
según la plenitud total de Dios

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Efesios 3, 14-21

Hermanos:

Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, pidiéndole que os conceda, según la riqueza de su gloria, ser robustecidos por medio de su Espíritu en vuestro hombre interior; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

Reflexión sobre la Primera Lectura

Una de las oraciones más hermosas que podemos encontrar en la Sagrada Escritura es esta que dirige san Pablo al Padre, para que cada uno de nosotros pueda TENER LA EXPERIENCIA DEL AMOR DE DIOS.

En esta oración primero pide que podamos conocer este amor, pero luego dice "que puedan experimentar". Y es que es muy distinto saber que una persona me ama a sentirme realmente amado. Esto es lo que hace la diferencia en un matrimonio, en una familia o en una amistad.

Puede ser que todos sepamos que nuestro papá, nuestro esposo, hijos nos aman, pero la pregunta sería, ¿realmente me siento amado por ellos? ¿su amor es de tal modo manifiesto que lo percibo y me siento amado?

Muchos problemas de desintegración familiar tienen como origen –no la falta de amor entre padres e hijos–, sino la falta de la EXPERIENCIA amorosa entre ellos. Lo mismo sucede con Dios.

Yo creo que todos los cristianos sabemos que Dios nos ama, pero ¿realmente nos sentimos amados por él? Si tú no te sientes amado por Dios, no es porque Dios no manifieste su amor hacia ti, sino porque muchas veces nosotros hemos cerrado la puerta a este amor: no oramos, no participamos de los sacramentos con devoción sino con prisas, no leemos la Escritura.

Dios quiere que tú experimentes este amor. Ábrete al Espíritu Santo que es el amor de Dios y pídele tener esta experiencia.

Salmo responsorial
Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19

R. La misericordia del Señor llena la tierra.
  • Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R.
  • La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R.
  • El plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R.
  • Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Aclamación antes del Evangelio
Flp 3, 8-9

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él. R.

EVANGELIO
No he venido a traer paz, sino división

Lectura del santo Evangelio
según san Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.

Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.

Reflexión sobre el Evangelio

Jesús ha estado instruyendo a sus discípulos sobre el riesgo de la hipocresía y sobre confiar a Dios toda su vida. Les ha hablado sobre lo que tiene que padecer y les habla entonces de este bautismo que Él tiene que pasar a través de su pasión y que pondrá a prueba a todos. 

La gravedad de los momentos de gran prueba que se acercan, se expresa a través de esta angustia que Jesús como hombre tiene que afrontar y los ofrece con amor por nuestra salvación. Es como abrirles los ojos ante lo que van a experimentar.

San Juan Pablo II reflexiona sobre estas palabras “Jesús revela el drama íntimo que oprime su alma frente a la perspectiva del sacrificio que se acerca. No quiere huir de ese destino doloroso: «He llegado a esta hora para esto». Vino para ofrecer el sacrificio que procurará la salvación a la humanidad”. Jesús vino a traer fuego a nuestro corazón, un fuego que transforma nuestras vidas y las de los que están a nuestro alrededor.

Su mensaje que nos invita a volvernos al Señor como discípulos que estén dispuestos a hacerse violencia negándose a sí mismos, exige tomar una posición, como dirá en otra ocasión “si no recoges conmigo, desparramas”.

La ruptura de la que nos habla viene de la consecuencia de tomar esa posición, es una consecuencia dolorosa, no el objetivo, que pueden experimentar quienes se han decidido a seguirlo. Si nos decidimos a seguirlo, puede ser que nuestro testimonio sea signo para la conversión de los que están a nuestro lado, pero también puede provocar rechazo.

Si esta división ha ocurrido con alguien cercano, ofrécele ese dolor al Señor, sé tú una muestra del amor de Dios para todos, siempre responde con amor. Como nos dijera Santa Teresa de Calcuta “«Cualquiera que sea la pregunta, la respuesta es el Amor. Cualquiera que sea el problema, la respuesta es el Amor. El Amor es siempre la respuesta. Porque el Amor es todo lo que existe».

Antífona de comunión
1 Cor 10, 16

El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une en el Cuerpo del Señor.

Comunión espiritual

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.

Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

Y como si ya te hubiese recibido, me abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén

Oración después de la comunión

Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida celestiales, te pedimos, Dios todopoderoso, que defiendas del temor del enemigo a quienes has redimido con la preciosa Sangre de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración

Señor, gracias porque siempre estás buscando la manera de que yo me dé cuenta y sea consciente de que me amas profundamente. En este día quiero pedirte que me des la gracia de ser un signo de tu amor para aquellos que no te conocen, es mi deseo que puedas usarme como un instrumento para dar de tu amor a aquellos que tanto lo necesitan.

Acción

Hoy seré muy explícito al decirles a mis seres queridos que los amo y que son sumamente importantes para mí.

Fuentes:
Archidiócesis de Madrid, Evangelización Activa, Misal Católico, La Misa de Cada Día (CECOR), ACI Prensa.
Verificado:
Ordo Temporis, Ciclo A, 2025-2026, Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR).